3 razones por las que mujeres profesionales como tú, no logran sentirse seguras de sí mismas en su trabajo

Durante los últimos siete años de mi carrera como psicóloga clínica, han llegado a consulta mujeres profesionales, incluso con altos cargos gerenciales, con un fuerte cuestionamiento sobre sus capacidades y dudas sobre sí mismas.

Muchas de ellas piden ayuda para aprender a confiar, sentirse seguras y firmes con sus decisiones; conscientes de lo que son capaces de hacer y de cómo pueden enfrentar sus desafíos.

Sin importar el cargo, escucho frases constantes como: “No me siento capaz”, “A veces pienso que no soy tan buena en lo que hago”, “Me cuesta tomar decisiones y no sé si las que tomo son las correctas”, “Me cuesta decirles que no a mis colegas y jefes; me siento culpable”, “Soy muy blanda con mi equipo y luego tengo consecuencias con mi jefe”.

Si esto es común en ti, tal vez no has tomado consciencia de que debes fortalecer tu autoestima y confianza a nivel laboral, lo cual, te aseguro, tendrá un impacto positivo a nivel personal y en tu estilo de vida.

Sé que estas cansada de dudar constantemente de ti y deseas “agarrarte de algo” para sentirse segura y capaz. También sé que la tristeza, insatisfacción, duda y angustia están presentes en tu vida más de lo que te gustaría, lo que impide que desarrolles tu verdadero potencial.

¡Tú lo que anhelas es sentirte capaz, suficiente, perder el miedo al fracaso o a equivocarte, sentirte segura de tus decisiones y poner límites sin culpa!

Para lograrlo, te invito a que conozcas los tres problemas más comunes que observo en las mujeres que dudan de sí mismas, a nivel profesional o laboral, siendo las causas más importantes del por qué no logran empoderarse y fortalecer su autoestima profesional.

Problema 1. Un excesivo perfeccionismo y auto-exigencia

Te impones altos niveles de exigencia y perfección, donde el error no es bienvenido y la perfección lo es todo. Lo que te lleva a estar inconforme contigo misma y tu profesión, a sentir que no mereces estar donde estás y que no eres suficiente.

Confundes el perfeccionismo con altos estándares de excelencia. Cuando hablamos de excelencia, comprendemos que debemos mejorarpero entendemos que caer es parte de un proceso de aprendizaje y superación.

Valoramos los errores, porque nos enseñan y nos hace ser quienes somos y reconocer el lugar al que hemos llegado. En el perfeccionismo, el error y la “imperfección”, son símbolos de fracaso. Cuestionamos nuestra capacidad, incluso como personas.

Cuando te entrampes en querer hacerlo “todo perfecto” y te encuentres dilatando la actividad por querer tener “TODO listo” y a tu medida, entonces dite a ti misma la frase de Mark Zuckerberg: “Hecho es mejor que perfecto”.

Problema 2 . Altos niveles de autocrítica:

Es común que en tu cabeza ronden pensamientos como “No es suficiente“, “Podría hacerlo mejor“, “Debo esforzarme más“, “No soy tan buena en lo que hago“. Todo esto genera gran malestar en ti y te provoca ansiedad, culpabilidad y sensación de irritabilidad, sin ser consciente que eres tú misma la que generas estos sentimientos. Es como tener un juez dentro de ti que todo el día critica lo que haces, piensas y sientes…

¡Realmente agotador!

Te recomiendo aquí, un ejercicio muy sencillo:

  • Identifica esa voz interna que tienes: qué te dices y cómo te lo dices.
  • Desarrolla una voz mucho más compasiva y amorosa contigo. Como si fueras esa amiga que te acompaña y apoya cuando te equivocas y te das duro por eso. ¿Qué te diría esta amiga? ¡Seguramente te trataría bien!
  • De esa misma forma háblate. Sé una voz amorosa que acepta el error, pero que no se auto-flagela.

Si haces este ejercicio con frecuencia, podrás seguir adelante con bravía y confianza en ti misma y ahí sí crecerás personal y profesionalmente, porque te darás permiso para comprender que en el éxito, es necesario caer y tropezar.

Problema 3 – Dificultad para establecer límites:

Probablemente viviste en un entorno donde no se te respetaron los límites y aprendiste a ser muy complaciente. Así que hoy te cuesta poner límites, tanto a nivel personal como laboral.

Muchas veces, te sientes culpable ¿No es así?

No poner límites en el trabajo hace que te sobrecargues laboralmente, sintiendo un nivel de ansiedad enorme. Trabajas de más, le haces el trabajo a otros o no eres capaz de indicarle a tu equipo que no puedes tomar nuevas responsabilidades porque estás hasta el cuello.

Te dejo un pequeño ejercicio:

  • Te invito a practicarlo frente al espejo todos los días, hasta que te sea más fácil decirlo y vivirlo.
  • Imagínate frente al espejo, a quién deseas ponerle límites y utiliza la siguiente estrategia: “Fulanito(a), entiendo que quieras/necesites (xxx) /o te sientas frustrado (etc., etc.); pero no puedo esperarte (o lo que sea), necesito que (xxx)… (Y pides lo que necesitas para poner límites”).

Practícalo y practícalo, hasta que te salga fácil y fluido. Al reconocer la necesidad o la emoción del otro, habrá espacio para escucharte, porque la otra personase sentirá comprendida, a pesar de que pongas límites. Recuerda ser asertiva: aquí no hay espacio para la agresión y la descalificación.

Para terminar, si realmente deseas sentirte segura de ti misma en tu profesión o trabajo de una vez por todas, o como decimos en Chile, “creerte el cuento” y sentirte empoderada de la mujer que eres y de lo que eres capaz de lograr, te invito a que identifiques con precisión cuáles son los pensamientos y creencias que causan tu sensación de no valoración en el ámbito laboral, para que puedas cambiarlos por pensamientos más potenciadores y motivadores, que te inviten a creer en ti, valorarte y respetarte, en lugar de minimizar el problema y no darte cuenta del impacto y las consecuencias que ya están generando en tu vida.

Si sientes que para realizar un cambio significativo y sostenible en el tiempo, te es difícil hacerlo sola, te recomiendo que busques ayuda para que en poco tiempo, puedas obtener las herramientas precisas, el conocimiento y la experiencia para hacerlo por tu cuenta.

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Foto: Pixabay.