A ti como que se te pasó el tren, me decían…

Qué significa te va a dejar el tren?

La frase “Se te pasó el tren” es una expresión coloquial que se refiere a que hombres y mujeres (sobre todo mujeres) llegan a cierta edad en la que “debían” haberse casado, pero no lo han hecho. Entonces, según alguien, a estos hombres y mujeres «se les está pasando el tren».

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Confieso que cuando cumplí 35 años y escuchaba frases como: «ya se te pasó el tren», «te vas a quedar sola», etc., sentía una especie de corto circuito en mi salud emocional.

No se trataba de que yo no quería, por el contrario, tenía deseos de formar una vida en pareja y quería ser madre en algún momento.

Pero no quería decir que por tener la edad que tenía en ese momento, debía apresurarlo todo y ponerme «las pilas» para no quedarme «solterona«, porque así es como la sociedad etiqueta a una mujer cuando ella está o decide quedarse soltera.

Suena fuerte ¿no?, sobre todo porque no he escuchado que le digan «solterón» a un hombre.

A medida que pasaban los años, sin querer empezaba a preocuparme, no solamente por estar soltera y no encontrar a la persona ideal, sino también, por estar en la edad en la que la gente empieza a “preocuparse” por tu situación sentimental.

Hoy puedo concluir que la edad no es tan importante, pero el mundo alrededor de ti parece no estar de acuerdo.

 

Ahora, ¿De dónde viene esta expresión que nos limita tanto?

Evidentemente nace del mapa de cada persona, de lo que nos inculcaron desde pequeños, a través de lo que vivimos y de nuestras tradiciones y creencias.

La buena noticia es que el mapa no es el territorio, y yo pude haber decidido quedarme soltera y ser feliz, porque finalmente, no todas las personas nacen para ser ingenieros, abogados, médicos o esposas ¿cierto?

Sin embargo, este tema de la soltería no es fácil de digerir para muchos.

Recuerdo que para la mayoría de las personas resultaba increíble que una mujer «profesional, alegre, jovial y divertida» como yo, estuviera soltera a los 35 años de edad. Así me definían, y la frase que acompañaba todas mis maravillosas cualidades, era “Así serás de exigente”. Es decir, que para estas personas yo tenía la culpa de estar soltera, sin tomar en cuenta que ser soltera también es una decisión personal.

 

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Yo sinceramente, no sabía qué responder a estos comentarios, porque los hacían en forma de broma; el detalle es que realmente me afectaban, porque durante años el tema pareja había sido mi talón de Aquiles, lo cual no resultaba nada fácil para mí.

Lo que sí me queda claro, es que definitivamente cada persona tiene un ritmo diferente, y muchas veces la sociedad y el entorno donde te mueves, te empujan a querer montarte en el primer tren que pasa, sin conocer tan siquiera su rumbo.

Agradezco enormemente que, en medio de la presión social, no me dejé arrastrar, porque probablemente estaría divorciada.

Esto lo sé debido a que antes de dar el paso de casarme, me tocó hacer ajustes interesantes en mi vida, como revisar patrones que se repetían a nivel de parejas y analizar los permisos o licencias que tenía a nivel de mis antepasados.

Justo en ese momento, como por arte de magia apareció mi galán, mi príncipe de carne y hueso con el que comparto una vida nada parecida a la de Disney; por el contrario, en nuestro matrimonio hay actividades del hogar a compartir como platos que lavar, ropa que planchar y casa patas arriba; hay temas que discutir, acuerdos a los que hay que llegar y diferencias que hay que sanar. Pero también hay valores y creencias que desempacar, y grandes aprendizajes que compartir.

 

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Hoy entiendo que no se tienen por qué seguir patrones con los que uno no coincide, que ciertamente puedes honrar a tus padres pero decidir hacerlo diferente. (Por ejemplo, fui la primera mujer de mi familia que decidió casarse por la iglesia).

Finalmente, lo que hoy quiero decirte a ti que estás soltera, divorciada o incluso casada, es que existen muchos trenes en la vida, tú eres quien decide subirte o bajarte según tu ritmo.

Ahora que estoy casada la presión es: ¿Y el bebé para cuando?, la diferencia es que ya no permito que me haga ni ruido la pregunta, porque es nuestra decisión tener o no tener hijos e igualmente ser felices.

Así que detente un momento a hacer introspección y revisa si el tren que has elegido tiene mucho que ver con tus creencias y con lo que viste en tu niñez… Porque si te hace feliz, disfrútalo; si no, no dejes que otros determinen cuándo y a qué tren te tienes que subir (o bajar).

Sigue a Romy Elena en su instagram: @aleteodecambio

Foto: Pixabay.