Romina Martucci / Periodista / Venezuela

Periodista, esposa y mamá. Enamorada de los animales, la naturaleza y poner los pies en la arena. Aprendí a pensar en positivo y a vivir en gratitud, ese es mi secreto para cuidar mi salud.

5 cosas a las que les tenía miedo y este año superé:

5 cosas a las que les tenía miedo y este año superé:

5 cosas a las que les tenía miedo y este año superé:

1. Miedo a ser mamá y a la cesárea

Jamás me habían operado, y tengo particular miedo a todo lo referente a “servicios médicos” aunado a los miles de comentarios de mujeres buenas pero exageradas y por supuesto siempre basados en sus experiencias personales.

Recuerdo algunos de ellos: después de la operación sentirás que se caen los órganos dentro o no podrás levantarte o dolerá muchísimo, entre otros. Pues para mí fue un susto superado, mi experiencia fue realmente maravillosa, dolió lo normal, pero caminé el mismo día y pude hacer todo rápidamente. Gracias cesárea, te volvería a elegir.
En cuanto al miedo a ser mamá, entiendo que es natural en todas, en mi caso estaba muy equivocada en sentirlo. Ser mamá me ha hecho sentir más capaz que nunca, me ha empoderado, me ha regalado seguridad y equilibrio, me ha hecho plantearme mejorar en todo momento y me ha hecho muy pero muy feliz. Antes no pensaba en bebés, luego pensé en tener uno, ahora sé que puedo tener más y ¡lo haría! Gracias a la vida por esta experiencia y gracias a las madres por existir, mi admiración a todas ellas.

2. Miedo a pensar en la abundancia

Esto era un tema que siempre veía casi como un imposible para mí, tal vez por no creer, en muchos casos, que merezco las cosas. Me costaba pensar en esa idea romántica de: “hay suficiente para todos en el Universo”. Pues hoy les aseguro que sí funciona, he aprendido a visualizar, me he enfocado en lo que puedo lograr, en lo que realmente deseo y mi miedo sorprendentemente se ha ido para bien. Todo fluye de manera casi mágica, pensando y viendo lo bueno que trae cada día y esa abundancia de trabajo, oportunidades, alegría y hasta dinero, han permanecido y permanecerán mientras así lo comprenda. Gracias libros de autoayuda y gracias frases motivadoras de conocidos y desconocidos.

3. Miedo a ver a mi familia sufrir en Venezuela

Aunque se trata de una preocupación latente y mejorar el país no está en mis manos, he aprendido a ocuparme en vez de preocuparme; además, he entendido que todo lo que se vive es parte de un proceso que le toca a cada quien y todo tiene un por qué. Por mi parte he ahorrado para enviar dinero a mis seres queridos, legalicé a mi mama en el país donde vivo y me he propuesto hacerlo con otros miembros de mi familia. Por supuesto que no logro llenar el vacío de ver a mis abuelos, pero he aprendido a aceptar los caminos de cada quien y esto me ha hecho vivir más tranquila y con menos temor a la difícil situación política, económica y social que allá enfrentan. Gracias tecnología que me permite verlos y gracias trabajo que me permites seguirlos ayudando.

4. Miedo a quedarme sin trabajo

Unido a la maternidad, los cambios que vienen con ella y el cierre de los dos últimos lugares donde laboré, me inquietaba mi estabilidad laboral y sobre todo el tema de cómo producir dinero. Pues algo en mi mentalidad ha cambiado, he comprendido que estaré en los trabajos que esté por el tiempo que deba, y encontraré las maneras de producir en la medida en que lo necesite y trabaje para ello. No se trata de conformismo, simplemente creo que el secreto es vivir más en el presente y agradecer lo que se tiene, es la manera que he encontrado para avanzar, restarle importancia a la dependencia de un salario y decretar que lo que viene siempre será mejor, por cierto se me siguen abriendo puertas y portales, amén. Gracias poder mental, gracias estabilidad, gracias serenidad.

5. Miedo a desarrollar lo que me gusta y a pensar realmente en mí

Sí, sí y sí, tenía mucho miedo a atreverme a desarrollar mis pasiones, miedo a hacer lo que me llena, a veces hasta por el que dirán (qué errada estaba).
Pues sí, me gusta la programación neurolingüística, la sanación energética, el yoga, la aromaterapia, los libros de autoayuda, la naturaleza, meditar, bañarme con sales marinas y caminar en la playa decretando lo bueno. Ahora sé que no voy a abandonar nada de lo que me gusta, le di la bienvenida a mi vida a todo esto, hasta el punto que quisiera dedicarme a ello. Y aunque estos gustos siempre han estado presentes, los últimos años me he dedicado a crecer y a prepararme en el área, lo cual me ha hecho sentir llena y satisfecha. Gracias sol por mostrarme la luz del camino todos los días.

Sigue a Romina Martucci en @saltykissespty

Foto: Unsplash.

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