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Mi propia historia

Maricarmen Cervelli / Directora de Asuntos de Mujeres / Colombia

Soy ser humano, periodista, esposa y mamá (el orden depende del día). Me encantan los temas femeninos. Decidí transformar mi oficio de investigar, editar, hacer programas de radio y perseguir noticias, para hacer lo mismo, pero en Asuntos de Mujeres. ¡Bienvenidas!

8 maravillosas cosas que practico desde que soy mamá, y son necesarias para mí

8 maravillosas cosas que practico desde que soy mamá, y son necesarias para mí

8 maravillosas cosas que practico desde que soy mamá, y son necesarias para mí

Soy mamá desde hace 4 años, y antes me gustaban un montón de cosas que tuve que ajustar y adaptar con la maternidad, pero que he ido retomando poco a poco.

Para MÍ, esas cosas que me siguen gustando y quisiera continuar haciendo, no son un lujo, ni sinónimo de malamadrear; son el símbolo de que sigo siendo persona, tengo una identidad propia y estoy viva.

Por eso, quiero dejarles por acá una lista de las cosas que me encantan aparte de ser mamá:

Leer

Yo amo leer. Tengo un montón de libros arrimados en las esquinas de mi casa esperando por mí. He ido retomando poco a poco la lectura y me pongo horas específicas (las noches no, porque me quedo dormida); pero sí llevo un libro en la cartera para devorarlo cada vez que puedo. Desde que nació mi hija, la lectura fue lo primero que dejé a un lado y al mismo tiempo, una de las cosas que más extrañaba hacer. Además, para mí los libros tienen un valor especial más allá de leerlos, porque significan compartir con mi esposo (que es un lector de primera línea), hacer planes con él para ir a comprar libros y sobre todo, tener de qué conversar, que no sea de la cotidianidad y la rutina devoradora.

Ver series de televisión

No sé ustedes, pero cuando era más joven, soñaba con ser la abogada Ally Mcbeal, tener la anatomía de Grey o vestirme como Carrie Bradshaw de Sex and the City. Eran mis series favoritas, no me las perdía por nada, las comentaba con mis amigas y reía y lloraba con sus personajes. Antes de ser mamá, me puse más policíaca y veía cosas como “La Ley y el Orden UVE” o “Breaking Bad”, pero después, las series y películas se fueron en picada ¡Estaba atrasada en todo!. Aunque poco a poco, he ido retomando algunas de Netflix y HBO. Para no perdérmelas, las dejo grabadas y poco a poco me voy poniendo al día. Comparto algunas con mi esposo y hay otras que están en mi lista personal, como por ejemplo: “Orange is the New Black”, “Chicago Fire” y “Big Little Lies”; también -veo cuando puedo- “Mr. Robot”, “Billions”, “The Big Bang Theory” y “Better Call Saul”. Chicas, esto da tema de conversación más allá de los pañales y los mocos ¡Recomendado!

Ir al cine

¡Yo amo ir al cine! Cuando estaba más chiquita, iba sola. El paseo de ir sin acompañante no era problema para mí. Ahora tengo un ritual con mi esposo en las entregas de premios, yo veo la alfombra roja para mirar los vestidos de las celebridades y preparo un platico de chorizos, quesos y aceitunas para ver Los Globos de Oro o el Oscar y hacer apuestas con él a ver quién gana de mejor actriz, mejor director, mejor banda sonora, etc. Antes, lograba ver todas las pelis antes del Oscar, ahora solo logro ver dos o tres. Pero algo es algo y me encanta.

Ir a cenar con mi esposo

Eso es fijo: llueve, truene o relampaguee, yo salgo a comer con mi esposo, sin estrés, sin y sin “Emilia, come”, “Emilia, siéntate”. De lo anterior tengo todos los días, así que una noche con él comiendo delicioso en cualquier lugar (siempre buscamos novedades en la ciudad para probar), me recarga las pilas, me hace sentir en la movida y me pone al día en temas que suelo pasar por alto, debido a que mi vida transcurre entre jueguitos, ballet, muñequitos de TV, barbies y princesas ¡Nos merecemos un descanso y comer lo que nos dé la gana, caliente!

Salir con mis amigas

Desafortunadamente, no todas mis amigas están cerca de mí; pero he hecho un grupo con el que salgo a tomarme un vinito o una sangría y a hablar pendejadas de cualquier cosa. Me encantan mis amigas, la conversa, el plancito ¡Extraño a las que están lejos! y quisiera estar más tiempos con ellas, aunque sea por Skype. La vida social no es algo que me atormente, me atormenta más estar sin mis amigas, por eso, las salidas con ellas no las cambio por nada en el mundo.

Comprarme una cosita de vez en cuando

Por ahí hay estudios que dicen que algunas mujeres tienen sensaciones parecidas al orgasmo cuando van de compras. Bueno, yo estoy dentro de esa población ¡Sí! a mí me fascina salir a comprarme una camisa, una faldita, unos zapatos (aaaaaaamo los zapatos). Me encanta aprovechar alguna oferta, mirar cosméticos y probármelos, ponerme los sombreros de Zara, comprar cuadernos y marcadores y soñar despierta con la cartera de aquella vitrina por la que siempre paso. ¿Por qué no? Para mí, hacer esto de vez en cuando ¡Es terapéutico! ¡Lo amo con locura y pasión!

Hacerme un masaje

Está comprobado que un masaje bien hecho relaja, elimina toxinas, tonifica y te hace recargar las pilas ¿A quién no le gusta eso? Así que no me vengan a decir que el masaje es un lujo, porque para mí no lo es. Es una práctica justa y necesaria que nos merecemos todas las mamás (ese es mi mantra para dejar de sentir culpa mientras me hago un masajito).

Dormir

Sí, ya sé. Esto es un imposible (algunas veces), porque en mi caso, gracias al papá de mi hija, quien también tiene bastante vela en este entierro, yo puedo dormir los sábados un poquito más. Él se levanta y está con Emilia, mientras yo, al abrir los ojos, miro un glorioso 8:00 am en el reloj ¡Wohoooooooo! Es lo máximo.

Estar sola

Nunca le había dado tanto valor al hecho de estar sola y honestamente debo decir que aaaaaaamo estar sola, amo el silencio, la quietud y no tener nada que hacer. Me encanta acostarme en mi cama y mirar para el techo sin pensar, adoro no tener que hacerle nada a nadie, solo estar ahí, sola, conmigo misma, sin buscar qué hacer y sin mirar el celular. Para mí, las mamás deberíamos tener un día libre a la semana, para hacer lo que nos dé la gana sin rendir cuentas. Estoy segura de que llegaríamos a casa ligeras de tanta carga mental y cero saturadas por el corre corre en el que nos la pasamos.

Obviamente, no hago todo de una sola vez ¡es imposible! tendría que entregar a mi hija en adopción, pero no estoy dispuesta a renunciar a lo que me gusta, lo que me hace vibrar y lo que me recuerda quien soy. Renunciar a esos espacios para mí y a mis intereses más allá de la maternidad, me hacen sentir anulada y sin identidad.

Ojo, para que no me caigan encima o me tilden de mala madre (cosa que no me importa), esto ME GUSTA A MÍ, y no tiene porqué parecerle la panacea a nadie; de hecho, para algunas mamás, quedarse al lado de sus hijos mientras duermen, -por poner un solo ejemplo- les resulta terapéutico, lo cual también, me parece un hit de la vida.

¡Vayan por eso que las hace estar contentas!

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