Zoramar C. Oviedo Gallo / Psicóloga, especialista en Mindfulness / Venezuela

Psicóloga. Consultora y promotora de programas de Mindfulness, presenciales y online, para promover la salud, el bienestar y la paz. Instructora esta práctica en corporaciones trasnacionales de servicios y productos de consumo masivo en Colombia y Venezuela, así como en Instituciones Académicas Latinoamericanas, y facilitadora a nivel grupal y personal.

Cómo quitarte la “basura emocional” de encima cuando estás despechada

Cómo quitarte la “basura emocional” de encima cuando estás despechada

Cómo quitarte la “basura emocional” de encima cuando estás despechada

¿Saben qué es la basura emocional?  Bueno, son todas aquellas cosas que llevamos en la mente y el corazón, que nos impiden crecer y desarrollarnos. La basura a veces ocupa tanto peso, que es muy dañina para nosotras.

Para muchas, librarnos de esa basura emocional que cargamos encima, que se adueña de nuestros días y que nos consume, ¡no es nada fácil!

En ocasiones, estamos tan sobrecargadas de dolores, ofensas y traumas del pasado y/o del presente, que los días pasan y no nos damos cuenta de que nuestra vida sigue y que el tiempo, sea como sea, no se detiene.

Aprender a sacar esta basura emocional es posible. Es verdad que no podemos evadir los hechos que nos causan dolor, pero sí podemos aprender a evitar permanecer en un círculo negativo que nos hace mucho daño.

No se trata de que evitemos las emociones, se trata de aceptarlas tal y como son, y aprender a manejarlas de una manera que no nos hagan daño.

Así como nos decía el pintor Vincent Van Gogh: “No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas y las obedecemos sin darnos cuenta”.

Donald Altman, autor del libro “Cómo Limpiar tu Basura Emocional”, dice que reconocer y limpiar estos trastes, “es algo así como el primer paso en la reprogramación de un ordenador. Si no reconoces los programas habituales de pensamiento perjudicial que están dañando el disco duro de tu cerebro, ¿Cómo pretendes reparar el sistema operativo?”.

Es como el clóset. Sí, amigas, ¡el clóset! ese lugar nuestro, donde guardamos nuestro vestuario para el día a día y para las ocasiones especiales, y en el cual, muchas veces, almacenamos esos vestidos, esos zapatos y todos esos artículos que ya no están en línea con nuestra forma de ser, con nuestros gustos ni con nuestra tallas; esas cosas que ya no se adaptan a nosotras y que solo ocupan un lugar en el clóset, el cual necesitamos tener disponible para todo lo nuevo que queremos tener.

Y quizás estén preguntándose: ¿qué me estará diciendo Zoramar? y lo que quiero decirles es que definitivamente, limpiar nuestro cerebro y nuestro clóset, sacar las cosas que ocupan un lugar y ya no tienen razón de estar ahí, es fundamental para sentirnos bien, más ligeras, con más espacio para los nuevos objetos y para los nuevos seres que van a venir.

Por eso, en esta ocasión quiero escribirles de la basura emocional que crea el despecho

Todas en nuestra vida, hemos pasado por un despecho. Ese sentimiento que surge cuando nos sentimos abandonadas, cuando se rompe una relación y cuando nos cuesta admitir la decisión que “ÉL” tomó por nosotras, ese punto final que tanto nos cuesta aceptar ¿Conocen ese sentimiento?

Esto genera cambios que son muy tristes, duros y difíciles; pero es fundamental tener presente que existen técnicas que nos ayudan a manejar esas emociones, esos pensamientos y esos sentimientos que nos abruman y despedirnos con dignidad y en paz de nuestro despecho.

¡OJO! no es negación, es simplemente aceptar y afrontar lo que nos pasó y decirles a todas esas sacudidas que nos paralizan  y que nos persiguen: ¡Adiós! ¡Good Bye!

Porque como nos decía Adam Smith: “Si abordas una situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces”

Por eso, quiero compartir contigo un sencillo ejercicio que nos ayuda a sacar nuestra basura emocional, a manejar el despecho y a no dejar que este sea el que se devora nuestra vida.

 

“El Frasco de la Calma” (Método Montessori):

 

Este sencillo ejercicio nos ayuda a sentirnos más tranquilas y de mejor ánimo cuando nada parece funcionar.

Necesitas:

1 frasco de plástico o de vidrio transparente con tapa.

1 o 2 cucharadas de pegamento con brillo.

3 o más cucharadas de escarcha de los colores que quieras.

1 gota de colorante.

Agua caliente.

¿Qué vas a hacer?

  • Mezcla en el frasco el agua caliente con el pegamento.
  • Después vas a ir poniendo en el agua, cucharitas de escarchas del color que tu quieras (te recomiendo máximo 6 cucharitas). Imagínate que en esa cucharita estás arrojando esa emoción y ese pensamiento que te entristece o te aturde. Repite esto varias veces.
  • Por último, cuando termines de lanzar las cucharitas de escarcha, cierra bien el frasco y con cuidado, bátelo con fuerza un ratico. Préstale atención a lo que pasa con el agua y las escarchas mientras lo estás batiendo, luego colócalo en la mesa y observa qué pasa cuando las escarchas y el agua se tranquilizan. Por favor, respira profundamente mientras lo haces y recuerda que solo tienes que prestar atención al agua y las escarchas hasta que ellas se calmen ¿Ok?

Muy probablemente, mientras lees las instrucciones de este ejercicio te estás preguntando: ¿Para qué me sirve esto?

Y la respuesta es muy sencilla: simplemente nos ayuda a limpiar nuestra mente, a desahogarnos, a tranquilizarnos, a serenarnos y a sentirnos en calma… Nuestra cabeza es un gran frasco repleto de escarchas de sentimientos, emociones y pensamientos, que cuando se mezclan en nuestra cabecita, esta se pone  “igualita al frasquito cuando lo batías”.

Por favor recuerda como nos decía Frank Zappa: “La mente es como un paracaídas. No funciona si no está abierta”.

Y si algo es importante para nuestro bienestar, nuestra salud y nuestra belleza interna y externa, es tener la mente limpia, sin basura, y abierta.

Así que las invito a tener y conservar su frasco de la calma, ponerle piedritas y batirlo cada vez que lo necesiten. Y no olviden que cuando el frasco esté muy lleno, siempre pueden conseguir uno nuevo.

“La ira, el resentimiento y los celos no cambian el corazón de los otros, solo cambia el tuyo” (Shannon L. Alder).

Foto: Niklas Hamann en Unsplash

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