Editora de contenidos de bienestar de Asuntos de Mujeres / Estados Unidos

Quienes me conocen dicen que aparento más edad, pero mi mamá está segura de que tengo 21 años. Casi periodista, casi politóloga, bilingüe y estudiante de Estudios Internacionales. Soy una ex-reina de belleza poco convencional, de zapatos bajitos y sin extensiones de cabello. Mi vida transcurre de avión en avión y de pecar con mi dieta. No sé nada de la vida, pero todo lo que he vivido me encanta compartirlo.

Cuando me quité las pestañas, subió mi autoestima

Cuando me quité las pestañas, subió mi autoestima

Cuando me quité las pestañas, subió mi autoestima

Un buen día una amiga cercana, amante de todas estas cosas del fashion, me convenció de ir a DASH eyelash extensions, un spa-peluquería acá en Tampa-Florida, donde ofrecen el servicio de extensiones de pestañas.

Para empezar, las extensiones de pestañas y pestañas postizas son muy diferentes.

La primera es colocada desde la raíz de tu propia pestaña y puede durar entre dos o tres semanas (dependiendo del cuidado que le des); mientras que la segunda es de las más comunes de ver en las tiendas de maquillaje y son de las “quinta y pon”; es decir, para usarse en una salida especial, algún evento elegante o para la ocasión que quieras.

Éstas últimas se usan una sola vez (que es lo recomendable); sin embargo, recuerdo que en mis andanzas con el Miss Venezuela, para ahorrarme dinero, al final del día, trataba de quitarme las pestañas postizas con mucha delicadeza y reusarlas hasta 2 o 3 veces.

Pero créanme, eso va en contra de las normas de pulcritud del maquillaje (¡Ups!)

El 25 de enero de este año fui a mi cita y al llegar les dije: “Quiero volumen de pestañas y no tan largas… que se vean naturales…” Ese fue mi primer error.

¿Por qué nos empeñamos en engañarnos con la frase “Que se vea natural” con técnicas que, en su totalidad, NO son nada naturales? ¡Ay.. mujeres!

En ese primer intento salí con pestañas del mismo tamaño y totalmente de muñeca.

En el segundo intento, me coloqué pestañas más largas en las esquinas de los ojos (tampoco me funcionó).

En el tercer intento, creo que lo logré. Pedí que fueran en intervalos de largas-cortas-largas y que se viera separación entre ellas. Que no llamaran tanto la atención como las anteriores, pero que siguieran ahorrándome tiempo para maquillarme.

La ventaja de estas extensiones de pestañas es que te levantas reluciente, brillante, intacta y como modelo de VS en sus campañas de ropa interior y sus “caras lavadas” envidiables. En el gimnasio tu rostro siempre estará impecable y al momento de maquillarte, solo te aplicas tu base, blush o rubor y ¡Voilá!… Perfecta como por arte de magia.

Pero además, tengo varias aclaraciones que hacerles al respecto:

 

  • Una vez pasadas las tres semanas de habértelas puesto, puedes hacerte retoques.
  • Te puedes desmaquillar con mucho cuidado los ojos, pero con productos que no contengan aceite, porque se te van a ir cayendo.
  • No te apliques máscara de pestañas porque no la necesitas.
  • A mí no me hizo daño colocarme estas extensiones, pero sí se me cayeron algunas pestañas mías.
  • Mientras más pelitos, más peso. Si eso es importante para ti, no abuses.

Uso las pestañas ¿Sí o no?

Ahora bien, yo que soy tan inquieta y que después de mis agitados años en concursos de bellezas terminé cansada de tacones, laca de cabello, extensiones de pelo, pestañas y maquillaje, aprendí a quererme como soy y vivir la vida más divertida y relajada.

Concluí que esas extensiones son “para quien las aguante” y “para quien las pague”, además. Porque la primera vez pague $240 USD y en cada retoque, que sería cada dos o tres semanas, pagué $80 USD.

¡Con ese dinero me compro media tienda en FOREVER 21!

 

¿Las volvería a usar? Si tuviese trabajo fijo en televisión, Sí. Esto para ahorrar el gasto de las comunes pestañas postizas.

Pero ahora mismo, cuando estoy enfocada en mi carrera universitaria, comer sano, entrenar y ser mejor persona, las extensiones de pestañas quedan a un lado.

 

Ésta soy yo sin pestañas…

También siento que no son parte de mi personalidad y no complementan esa imagen de mí.

Las recomiendo porque me parecen útiles, bonitas y atractivas, pero recuerda que en la diferencia está el gusto, y no por un par de pestañas más largas que las de tu amiga, vas a atraer mas miradas que ella.

Fotos: Migbelis Castellanos.

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