El test de placer
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Temas de gestión social, creatividad y espiritualidad / Colombia

Soy una persona en construcción, con aciertos y desaciertos. Mamá, esposa, mujer, humana, real. Apasionada por crear y despertar conciencias, empezando por la mía. Creo que no es suficiente con cambiar las estructuras si no se cambia el corazón de las personas.

El día que conocí a Julio Bevione

El día que conocí a Julio Bevione

El día que conocí a Julio Bevione

Hace unos días, gracias a Asuntos de Mujeres y a LotoEssentials, tuve la oportunidad de asistir a la charla “Volver a mí”, realizada por Julio Bevione en Bogotá.

Debo admitir que antes de que me contaran de este evento, sabía poco o nada de este personaje; y lo poco que había visto no me había cautivado del todo. Sin embargo, asistí a la conferencia, después de hacer casi una maratón para llegar a tiempo. Llegué tarde, cuando la charla ya había comenzado. Así que traté de camuflarme en las sillas de atrás del auditorio y me dispuse a escuchar su mensaje.

A medida que pasaba el tiempo, Bevione me fue cautivando con sus palabras. Gratamente me sorprendía tomando notas de su discurso en mi celular (odio tomar notas en el celular, para mí nada reemplaza el papel y el lápiz), pues no tenía con qué más apuntar y no quería olvidar esas ideas que parecían tan sencillas pero a la vez tan profundas.

Al final salí feliz. Había descubierto un gran personaje, con el que encontraba muchos puntos en común. Siempre he creído que parte de mi misión es trabajar el mundo espiritual y ponerlo en plastilina para que otros lo entiendan. Y eso encontré en Julio; explicaciones y enseñanzas muy profundas espiritualmente pero traducidas a un lenguaje sutil, fácil de entender y practicar.

Al salir, agradecí a Maricarmen Cervelli por las boletas y le conté de mi grata experiencia. Ella, como siempre emprendedora, me dijo “¿y por que no lo entrevistas para Asuntos de Mujeres?”

Y bueno, yo ni corta ni perezosa, dije que sí. Y aquí esta pequeña entrevista (¡mi primera entrevista oficial!) que comparto con todos ustedes para que conozcan un poco más de Julio Bevione. ¡Disfruten!

En tu página web dices que “Con tu trabajo, guías a las personas para que identifiquen y purifiquen sus miedos y pensamientos limitantes…” Cuéntame ¿Qué es purificar un miedo?

Imaginemos el cuerpo. Cuando el cuerpo recibe algo que no le suma vida, lo elimina. Por eso vamos al baño una vez por día, por eso transpiramos. El cuerpo sabe eliminar todo lo que llama toxinas. No es ni malo ni bueno simplemente no suma.

El miedo, a nivel energético, es eso: son historias que nos hemos contado, que no son verdaderas y que no suman. Lo que tenemos que hacer es purificarlas, porque en realidad es material impuro que hemos creído verdadero.

Nos contamos una historia creyendo que era buena pero al final se transformó en algo impuro que nos quita la vida. Mi trabajo ayuda a discernir lo que es verdad y lo que no es verdad.

El miedo es como toxinas invisibles que te van quitando vida. Hay personas sanas físicamente pero energéticamente tienen tantos miedos que no están con vida. Pero hay otras muy enfermas físicamente; pero que por dentro están llenas de vida.

¿Qué es la enfermedad?

Cuando tienes que cargar algo que no es tuyo, físicamente, te molesta, te incomoda y te termina doblando. El miedo es un material energético que no es tuyo. Por eso, cuando tienes miedo no te puedes sentir bien, no estás en paz. Esa es la “alerta” de que estás cargando algo que no te pertenece. Y al cargar eso que te incomoda, el cuerpo empieza a deformarse y ahí aparece la enfermedad. El cuerpo empieza a deformarse para adaptarse a esa carga energética que no es suya.

Por ejemplo cuando tememos mucho, se nos corta la respiración. Si alguien te dice algo que tú crees que atenta contra ti, (porque en realidad no es lo que el otro dice sino lo estás escuchando), se te cierra el pecho. El cuerpo se contrae pues empieza a cargar eso que escuchaste con gran toxicidad y así aparece la enfermedad.

Sin bien hay muchos caminos, ¿Cuál crees tu que es la llave para trabajarse a uno mismo?

Hay una llave que más o menos golpea todo y lo pone en orden y es la aceptación. La aceptación no tiene que ver con aceptarte a ti. Tiene que ver con dejar de insistir que las cosas sean como yo quise que fueran. Es permitir que las cosas fluyan, renunciando a seguir insistiendo que las cosas sean como yo quiero. Porque a veces dejamos fluir pero permanecemos con la expectativa de que todo se dé como yo esperaba.

Se trata de ir donde la toxina está. Aceptar que lo que estoy viendo no me gusta porque no coincide con lo que yo quiero. La aceptación te alivia el corazón, porque cuando aceptas, algo se abre energéticamente y logras estar en paz y cuando estás en paz, logras ver otras cosas. Por ejemplo, si yo acepto al que no me gusta, no tardaré en dejar de enojarme y seguramente en darle una mirada más compasiva. Todo eso ocurre cuando decido aceptar.

En relación con eso, tu mencionabas que la vieja escuela de la superación personal se refería a la aceptación como pensar que “todo está bien”, “todo es perfecto”, lo cual al final, se terminaba volviendo un proceso de negación de la realidad.

 Sí. Esa es la vieja idea de la autoestima, la cual establece que “yo me equivoqué al pensar algo negativo de mí, porque TODO es positivo en mí”. Pero en realidad esa es la idealización de un ser humano que vendrá en el año 3000 y que actualmente ¡no existe!

La aceptación, en estos tiempos, es darme cuenta de que hay una parte de mí que nunca fue contaminada (que es la parte espiritual), y otra parte de mí que sí es jodida. Entonces es reconocer que hay una parte que no está bien, a la cual voy a empezar a darle luz con la parte que sí lo está.

Nadie tiene una vida tan perfecta como para poder aceptar sus grandezas sin pasar por sus miserias.

 

¿Se trata de reconocer la oscuridad que hay en nosotros para compartir su luz?

Exacto. Si la luz no pasa por la oscuridad no sabe a donde iluminar. Es como si te pones a limpiar tu casa pero no levantas el tapete, ni los cojines. Debes levantarlo todo para que puedas limpiar de verdad. Y cuando uno limpia, descubre en realidad lo que no está funcionando.

Es por eso que el camino espiritual puede ser incómodo. De hecho, es incómodo al principio, porque lo primero que tienes que revisar es todo aquello que no está bien, reconociendo que tú no eres eso. No se trata de detenerse y castigarse, sino más bien, de ver dónde esta la mugre para poder sacarla y limpiarla.

Tu nuevo libro se llama “Enciende tu GPS”. ¿Cómo saber que el GPS está encendido?

Lo sabes cuando llegas a un punto en el que, aunque no coincida con lo que esperabas, estás en paz. El alma tiene dos manifestaciones: Gozo y Paz. Es cuando has caminado o llegado a un lugar, donde según tu mente, no es que lo deberías haber hecho o donde deberías estar, pero te sientes en paz. Si hay paz y gozo, ese es tu camino. La mente no puede llegar ahí. Es sentir que a pesar de que nada esté bien, tú te sientes en paz.

Por ejemplo, te botan de tu trabajo. Y sales de ahí, sin ahorros, a un mercado laboral en crisis, con la gente criticándote o compadeciéndote; y tú, a pesar de escuchar ese caos externo, estás en paz. ¿Cómo sabes entonces que eso que está en tu camino es lo mejor para ti? Después podrías estar viviendo todo lo contrario: encontrando un trabajo que te paguen bien, en el que todo el mundo te admire y te adule, pero no sintiéndote en paz. Entonces sabes que eso no es para ti.

Dices que la personalidad es un complemento del alma. Cuéntame más sobre la personalidad: ¿nacemos con ella o la construimos?

El alma es nuestra parte menos humana dentro de lo humano. Ella es la que programó este viaje y va a seguir viajando. Pero el alma necesita un gerente de producción a nivel humano porque no entiende mucho de emociones, el alma es sutil. Entonces busca un gerente que entienda cómo administrar todo eso, y esa es la personalidad.

De acuerdo con la astrología, de acuerdo a cuando y donde naces, tu personalidad va a tener ciertas características, que van a colaborar con tu propósito de vida. Por ejemplo, en mi elección de alma, nací con una gran impaciencia. Esa impaciencia no es negativa. Sería negativa si yo la uso en mi contra. Pero gracias a esa impaciencia, yo me he permitido estar siempre en movimiento. Es así como esa estructura de mi personalidad vino a servir el propósito de mi alma. Ahora, cuando yo creo que soy la personalidad y me olvido del alma, empiezo a querer modificar mi personalidad. Entonces me digo “Ser impaciente está mal. Voy a ser muy paciente”. Pero así, estoy yendo en contra de lo que el alma se propuso.

La personalidad y el ego son necesarios, como administradores, pero no como dueños. El dueño es el alma.

 

Mencionas mucho a las madres en tu charla. ¿Qué mensaje les darías?

Que se ocupen de ellas. Que no dejen que el rol de la maternidad sea más valioso que ser ellas mismas. Deben incluirse a ellas en sus vidas. Que se pregunten si eso que va a comer es lo que quiere comer o es lo que hay porque les gusta a los hijos. El gran miedo de incluirse es dejar de atender a los hijos. Los hijos se pueden atender, pero también debe haber horas de atención para ellas mismas.

La mujer que es madre tiene dos desafíos que son culturales: El casarse y no perderse y el ser madre y no perderse. Son dos tentaciones constantes.

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Este es Julio Bevione. Un personaje que me recordó que no tenemos que ponernos un título para hacer lo que hacemos. Que si bien el estudio nos aporta, no es más valioso que nuestros dones y que debemos ser compasivos con nosotros mismos, pues nos estamos animando a algo que no se anima la mayoría: a caminar hacia lo que no conocemos.

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Fotos: @ibitty.

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