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Mi propia historia

Mamá, periodista y mujer

Mujer y madre antes que nada. Viviendo la aventura que llaman matrimonio. Comunicadora social apasionada por la docencia infantil. Las letras son mi instrumento. Venezolana en el exterior.

Gracias, Norteamérica. Mi hijo es alérgico a las nueces

Gracias, Norteamérica. Mi hijo es alérgico a las nueces

Gracias, Norteamérica. Mi hijo es alérgico a las nueces

Una de las cosas que más me sorprende de Norteamérica es la cantidad de alergias alimentarias.

Me atrevería a decir que la más conocida en Latinoamérica es la alergia a los mariscos. Sin embargo, en Estados Unidos y Canadá, la lista de alérgenos se extiende a muchísimas otras comidas: lácteos, frutos secos o nueces, algunas semillas (sésamo, maní/cacahuate), gluten, soya, huevos y hasta algunas frutas como kiwi, melón o mango.

Cuando digo que estos alimentos causan alergias, no hablo de una simple picazón en la garganta. Me refiero a que algunas personas sufren ANAFILAXIA al comerlos.

La anafilaxia, anafilaxis o shock anafiláctico es una fuerte reacción alérgica que debe ser tratada como una EMERGENCIA MÉDICA. Por lo general, ocurre durante los siguientes quince minutos después de entrar en contacto con el alimento y suele manifiestarse a través de tres sistemas:

Piel: salpullido, picazón e hinchazón en la cara, cuello, torso y/o boca

Respiración: dificultad para respirar, tos y/o silbido

Estomago: dolor, vómito y/o diarrea

 

Sin duda alguna, la anafilaxia presenta un panorama aterrador especialmente si quien la sufre es un niño pequeño.

Mi hijo tuvo anafilaxis a los 14 meses de edad mientras comía en su silla. Estaba tomando por primera vez leche de merey (nuez de la india) cuando notamos el salpullido en su boca y cuello. Lo desnudamos y vimos que el brote se extendía a su espalda y pecho y llamamos al 911. Por suerte, nunca manifestó dificultad para respirar pero -con el perdón de los lectores- echó el vómito a chorro más agresivo que jamás había visto en mi vida. En menos de 5 minutos, teníamos a los bomberos y a los paramédicos en la casa, quienes nos llevaron a la clínica donde se recuperó rápidamente.

Así fue cómo comenzaron nuestras “aventuras” en el mundo de las alergias alimentarias. El siguiente paso fue vernos con un alergólogo quien le hizo dos exámenes:

Prueba de piel: para examinar la reacción cutánea al posible alérgeno. En su caso hizo pequeñas raspaduras en su antebrazo (no dolorosas) donde colocó aceites de distintas nueces. Prueba sanguínea: para medir con exactitud la reacción de su cuerpo a los distintos alérgenos.

¿El resultado final? Mi hijo es alérgico a la mayoría de los frutos secos: nueces, pistachos, avellanas, nueces de la india y almendras.

Adiós a los turrones y a la Nutella. Bye-bye al mazapán y a la mayoría de los productos de pastelería y chocolates. Yo siempre leía las etiquetas de los productos para verificar la cantidad de azúcar o proteínas. Ahora tengo que fijarme en que no tengan trazas de nueces y no puedo salir de la casa sin su “Epi-pen Jr.” no sea que una nuez indeseada se atraviese en nuestro camino.

La verdad es que no se sabe con exactitud por qué estas alergias son tan frecuentes en Estados Unidos y Canadá. La mayoría cree que es un resultado ambiental. La industria alimentaria en Norteamérica es tan “pulcra” y se evita tanto la contaminación cruzada entre alimentos, que una persona puede pasar años de su vida sin tener contacto con ciertos ingredientes. Así es cómo se estima que un niño podría pasar los primeros tres años de su vida sin haber comido nada con maní/cacahuate y desarrollar una reacción alérgica ante un contacto tardío.

El problema de las alergias alimentarias ha empeorado tanto con los años, que este 2017 “The American College of Allergy, Asthma & Immunology” publicó nuevos lineamentos sobre cómo alimentar a los niños y recomienda dar maní/cacahuate a partir de los cuatro-seis meses de edad. Se estima que de esta manera, el riesgo de sufrir este tipo de alergias disminuya. Solo hay un grupo de niños con quienes se recomienda ser extremadamente cuidadoso: aquellos quienes hayan sido diagnosticados con eczema (dermatitis eccematosa) o alergia al huevo puesto que presentan mayor riesgo y se recomienda asesoría medica previa.

Photo by Mira Bozhko on Unsplash

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