El test de placer
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Maricarmen Cervelli N. / Directora de Asuntos de Mujeres / Colombia

La Nuwe: Si crees que es fácil ser mamá, eres el papá

La Nuwe: Si crees que es fácil ser mamá, eres el papá

La Nuwe: Si crees que es fácil ser mamá, eres el papá

Hace como 4 años, cuando nació mi hija, yo andaba muy angustiada y con unos dramas maternos que ni les cuento. Me preguntaba si no había por ahí alguna mamá que se riera un poco de la maternidad, que contara cuentos graciosos y que reflexionara de forma realista sobre este paquetón en el que nos habíamos metido.

¡No había nada!

Pero un buen día, mi esposo me dijo que había leído por ahí a una mujer que se hacía llamar “La Nuwe” y que escribía unas cosas muy entretenidas sobre su maternidad.

Mi esposo no se equivocó. Al entrar al blog de esta mamacita (porque es una mamacita), encontré una terapia para mis pesares y una manera de ver mi maternidad con otros ojos, esos que te invitan a reírte de ti misma, ser más flexible y menos controladora.

Ana María Medina, alias “La Nuwe”, una politóloga, actriz, mamá bloguera, influenciadora y escritora del libro “Si crees que es fácil ser la mamá, eres el papá”, nos invita a sonreír y también a “hacernos la huevonas” ante las opiniones ajenas, los desaciertos, las cosas que nos salen mal y los cambios inesperados que trae la maternidad.

El libro de La Nuwe es un diccionario que, a través de cada palabra, describe paso a paso lo que vive una mujer desde el momento en que se convierte en mamá con mucho humor, reflexión y una gran dosis de realidad ¡Me lo comí entero y lo tengo en mi mesa de noche para consultas!

La buena noticia es que recientemente hablamos con ella a través de un instalive en el que intentó ponerse unos audífonos de su hijo Lolo, sin darse cuenta de que su celular ya no conecta audífonos (así somos las mamás, ¿verdad?).

Y esto fue lo que nos dijo:

 

Tú has contado que te llamas “La Nuwe”, porque tu esposo te llamaba así cuando eran novios, pero también has dicho que ese nombre, desde el punto de vista del marketing, no pegaría ni con silicona ¿Qué hizo entonces que pegara “La Nuwe” y que te hayas convertido en lo que eres hoy?

 

Realmente, el lío con el nombre es que era muy difícil de pronunciar, y lo que necesitábamos era algo que la gente recordara y pudiera buscar fácil (cosas que no pasa con La Nuwe). Pero ya la gente como que conoce “La Nuwe”, en la calle me dicen “La Nuwe” y ya entiendo que ya no soy Ana.

Muchos me dicen que mis seguidores son porque soy actriz, pero te juro que la mayoría me escribe: “¿Ah sí? ¿Tú hacías novelas? Yo no sabía que eras actriz”. Nunca me escribieron por mi actuación, no hay una conexión entre lo que hago en Instagram y la actuación, esa familia que he hecho en Instagram es por las bobadas que pongo ahí.

 

Cuando tuviste a tu bebé, sé que decías que lo tendrías tres meses y luego te irías a trabajar tranquila y lo dejarías en cualquier lugar y sería fácil… ¡Nada de eso pasó! Te volviste una intensa, ¿o no?

 

Yo siento que los bebés, de todas maneras, sí necesitan de uno demasiado; entonces yo sentía que nadie le podía dar a Lolo lo que yo le estaba dando (cosa que no es cierta); hay mucha ayuda que podemos necesitar y que nos pueden dar (¡y que ayuda un montón!).

Con Andrés, mi esposo, me pasó que él era un papá muy presente un todo. Pero a la hora de ir al cine, al teatro, a una fiesta, de trasnochar y de dejar a mi bebé con otra persona que no fuera mi mamá, para mí era un caos.

Creo que sobreviví mucho tiempo en mi matrimonio, en el que no hicimos otra cosa que vivir por Lolo.

Recuerdo un Halloween, que nos compramos unos disfraces y todo, y no pudimos ir a la fiesta, porque no tuvimos con quien dejar a Lolo. Lolo se acostó a dormir y tengo la foto en la que le dije a Andrés: “No importa ¡Nos vamos a disfrazar!” y nos sentamos en el comedor a tomar disfrazados y esa fue nuestra fiesta de Halloween. Entonces dijimos: “Este espacio está chévere, está bien que busquemos los espacios; pero tratemos también de hacer otra vida al lado”.

Y es que de todas las cuentas de maternidad que yo veo, me preocupa que el empoderamiento viene solo a través de la maternidad. Siento que no hay otro tema del cual hablar que no sea de maternidad o de ser esposa y a mí eso me causa cierto escozor.

Ahora mismo, Lolo se va a las 6 am y regresa a las 3 pm; en unos años, habrá un viernes en el que volverá a las 5 am, entonces los espacios como mamá son cada vez más chiquitos, cosa que no implica que haya otros retos más adelante; pero si mi empoderamiento va nada más de que soy mamá y esposa, siento que llegarás a un punto en el que digas: ¿Y mi vida qué?

 

Eso de sobrevivir en el matrimonio y vivir en función de Lolo al principio ¿Les causó algún problemita de pareja a ti y a Andrés?

 

A nosotros nos salvó un poco, que aunque no íbamos a cine, ni a fiestas ni a nada, nos pegábamos unas escapaditas de viaje; entonces si Andrés se tenía que ir por trabajo a algún sitio, yo me le pegaba. Al primer viaje al que me pegué, Lolo tenía 4 meses, y nos fuimos una semana y todo el mundo me decía: “Eres una intensa, pero te vas a ir a un viaje 8 días sin tu bebé”. Y yo dije: sí.

En ese momento yo creo que lo necesitaba. Necesitaba montarme en un avión a ver una película y ya. Para mí esos viajes fueron muy liberadores, yo siento que sin esos viajes que nos dimos y criticados por todo el mundo, me habría enloquecido un poco.

Pero en la casa, yo para salir, aún hoy tengo un montón de problemas. Mis amigas me escriben para salir y yo les digo: Sí, pero ¿Y Lolo? Y sé que en el fondo ellas piensan: Lolo tiene 5 años…

Sí, sé que hay que soltar un poco, pero aún hoy no cuento con esa ayuda que necesito para dejar a Lolo con alguien.

 

En tu libro dices que no tienes ayuda, que Lolo no tiene señora que lo cuide y que ojalá tuvieras más ayuda ¿Eso sigue siendo así? ¿Cómo es la logística del cuidado de Lolo, ahora que tiene 5?

 

A mí me pasa una cosa en este momento y es que cuando Lolo era bebé, yo decía que necesitaba ese espacio sin él, como para recargar energía, descansar los músculos, que las ojeras se dispersaran un poco. Mental y físicamente lo necesitaba.

En este momento es distinto, porque un niño de 5 años es un parche (plan) muy diferente, yo me monto con Lolo a un avión y no tengo lío, porque él ve su película y yo veo la mía, si tiene hambre, vamos a la tienda y compramos lo que sea y nos lo comemos. Él es más como una compañía distinta, entonces lo que me pasa ahora es que me puedo ir sin Lolo y tengo momentos de libertad, pero también pienso: acá él la pasaría bien, acá se sentaría tranquilo.

Hay diferentes etapas de la maternidad vistas de maneras distintas, por eso casarse con una sola idea de la maternidad, es lo peor que puedes hacer.

 

En esos primeros años de Lolo ¿Qué fue lo más difícil?

 

El cambio de vida, (que siento que ya no pasaría con un segundo bebé). No poder decir: “voy a la peluquería y ya vengo” y si me demoré tres horas, porque el tinte no ha cogido pues, no importa; decir: “está haciendo frío, me voy a acostar a ver una película y ya”. Esa pérdida de autonomía que tenemos las mujeres con un bebé y ese cambio de estilo de vida me dio muy duro.

Y los cambios en la pareja también me dieron duro. Antes mi esposo y yo, hablábamos mucho tiempo antes de dormir, y ahora me quedo dormida y ni hablamos. Antes podíamos salir a cualquier lado más fácil, y una vez Andrés, cuando Lolo tenía unos 3 o 4 meses, con toda la calma del mundo me dijo: “Tranquila, estás durmiendo mal, estás cansada ¡obvio que estás de mal genio!” Y para mí eso fue ¡Lo máximo!

Y ahora que lo veo ¡Claro! Estaba comiendo a deshoras, durmiendo lo que podía, sin hacer lo de antes, más las hormonas ¡Ahora lo entiendo! Estaba en otro estado, en el que me decían cualquier cosa y explotaba.

 

¿Cómo hacer cuando tu ayuda se convierte en tu karma y pasa de ser ayuda a malcriar a tu hijo?

 

Yo creo que pasan dos cosas, no sé si la ayuda viene de los abuelos, porque a veces tenemos que trabajar y lo dejamos con los abuelos. Para mí el papel de los abuelos es malcriar, porque mis papás no vienen aquí todos los días, así que si vienen y se tiran todas mis rutinas, a veces me da rabia y a veces digo: ellos no vienen todos los días.

Pero si me voy trabajar y ellos son los que se van a quedar con él todo el tiempo, creo que sí hay que poner ciertos límites y disciplina.

Una profe me dijo una vez: los niños son moldeables hasta los 6 años, entonces tenemos hasta los 6 años para enseñarles a manejar los problemas, la frustración, enfrentar retos, entender las rutinas, entender que hay una autoridad, a que la Tablet se puede usar algunas veces. Después de ahí, seguramente se puede, pero debe ser mucho más difícil, entonces tenemos que concentrarnos en esos primeros años en crearles las bases que necesiten para su futuro.

 

Entonces tú eres una mamá de NO ipad, de NO dulce…

 

Mi hijo sí come salchicha, dulce y cosas con mucho sodio. Con la Tablet, me pasó en esa edad en la que están empezando a caminar y vas a un restaurante y tienes que estar detrás de él, entonces yo la usaba mucho en esa época, tipo: mire su video mientras yo me como la sopa.

En este momento, te juro que no sé dónde está la Tablet. Él no me la pide, se va al colegio y regresa y lo último que me pide es la Tablet, nos dedicamos a pintar, comer algo, dar una vuelta.

Soy un poco más estricta e intensa con las rutinas.

 

¿Eres psicorígida?

 

No, ¡yo no! Yo soy la que dejo los cajones abiertos siempre.

 

En cuanto a tu célebre frase “Sonríe y hazte la huevona” ¿Cómo te haces inmune acerca de lo que dicen los demás? ¿Cómo lo manejas, por ejemplo, en las redes sociales?

 

A mí el palo en las redes sociales realmente no me importa, porque yo no me tomo el tiempo de escribirle a alguien: oye, como estás de fea hoy. Hace poquito una chica me criticó diciendo: ay, fotos posadas y todos sonriendo. Y yo le dije: te invito a pasar una tarde conmigo, si quieres… ¿quién no sonríe para una foto?

Creo que en algún momento, empezando el blog, me afectó que un man me criticó la teoría del 10% y yo me tomé el tiempo y le escribí un mail larguísimo y después pensé para qué le paraba bolas a eso.

 

Y en cuanto a las opiniones ajenas de la mamá, la suegra… ¿Te afectan?

 

Obvio, una no es de teflón. Yo puedo sonreír y hacerme la huevona, pero no soy de teflón. Andrés dice que él es mi bolsa de boxeo, porque no le digo nada a la persona que opinó, sino que le reclamo a él. Hay muchas cosas que me molestan, trato de llevarlo decentemente con algunas y en otras se me vuelan. Si Andrés algún día abre la boca, ¡jum!

 

Por cierto, ¿Sigues manteniendo la teoría del 10%?

 

Él está trabajando en ello. Va como por el 11,5% (risas). Si nos ponemos a filosofar con mi teoría o el título de mi libro, sí podemos pensar que socialmente nos falta mucho en igualdad, no hablo de lo físico, porque no voy a pedir que los hombres se embaracen. Siento que a nivel de sociedad nos faltan muchas cosas y la verdad, ser papá es mucho más fácil.

Por ejemplo, ve a pedir trabajo y di que estás embarazada… Para un empleador siempre va a ser mejor contratar a un hombre, porque un hombre no va a salir corriendo porque el niño está enfermo, ni se va a tomar tres meses de licencia de maternidad… Pero es un tema de mentalidad, porque si tenemos leyes en las que la maternidad y paternidad se igualan, donde tengas un día para compartir en familia, o cualquiera de los dos pueda salir corriendo si el niño está enfermo, o un montón de cosas que no vemos porque llevamos mucho rato con esta lógica social.

 

¿Pero crees que las mamás también piensan que todo les toca a ellas?

 

Claro, a mí me pasa. A veces, digo: “Amor, tengo que hacer tal cosa esta tarde y no puedo estar con Lolo ¿Te lo puedo dejar? Y él: bueno, tengo que cuadrar en la oficina. Entonces yo: no, bueno; yo te consigo a una chica que te ayude o llamo a mi mamá…

Y entonces a veces digo: cuando yo me quedo todo el tiempo sola, a mí nadie me manda ayuda.

Aunque los papás de ahora son más papás que los de antes, todavía nos falta un trecho, así que cuando un papá me dice que el título de mi libro no tiene nada que ver porque él es un papá que hace de todo, yo le respondo que se lo tome con un humor y que lea el libro, para que se dé cuenta de que lo único fuerte contra los papás es el título; pero que si nos ponemos a filosofar y a profundizar, pues sí, es más fácil ser papá.

Mi esposo lo reafirma ¡Es más fácil ser papá!

 

¿Qué dirías tú a tu 10%?

 

Como no podemos salir mucho, los miércoles son citas de los dos.

Mi amor, mira: me puse minifaldita para nuestro almuercito de hoy…

 

Y de repente algo pasó en nuestro instalive y apareció el esposo de Ana a “aclarar” ciertas cosas relacionadas con el 10%, y esto fue lo que dijo:

 

Andrés: Mi mensaje es que yo considero que, por más que uno haga cosas, es muy difícil, simplemente por un tema biológico, que traten de comparar e igualar las acciones y la conexión que tiene una madre con el hijo, frente a la que tiene el papá con el hijo.

Sé que estamos en un mundo, que busca cada vez más igualdad y que todo esté un poco más equilibrado, con lo cual estoy completamente de acuerdo, pero ¡hombre! hay cosas que definitivamente, uno como papá puede hacer y puede funcionar mejor. Por ejemplo, si la mamá está adolorida con el niño en los brazos, haga usted el favor de buscar el bendito tetero, eso no quita nada (bueno, quita algunas calorías), lo cual es bueno, porque algo que sí pasa es que usted engorda parejo con su esposa.

Después de tener al niño, haga el favor de ser el Umpa Lumpa para que baje esos kilos que ganó durante el embarazo. Es una buena idea ¿no?

 

Después de este agradable sabotaje (risas), nos pusimos serias y hablamos de algo que tocó el corazón de Ana hace algunos meses… Hace algunos años, Ana dijo que prefería quedarse solamente con Lolo, porque le parecía más chévere, pero de un tiempo para acá, ha dicho también que le gustaría tener otro hijo y hace unas semanas, hizo una confesión en sus redes: quedó en embarazo, pero lo perdió.

 

Lolo empezó a pedir y a necesitar un hermano. Él me preguntaba: Mamá ¿Tú cómo me tuviste a mí? Y yo le dije: yo te pedí al universo. Entonces él respondía: ¡pide otro!

Lolo fue un embarazo muy fácil. Dijimos que queríamos tener un bebé y yo al mes estaba embarazada y no tuvimos nunca ningún problema. Para mi el segundo era: “esto va a ser igual”, y empezamos y me demoré como seis meses en quedar y me volví súper intensa, con apps de ovulación y pensaba en las vacaciones de Lolo del año entrante, y tenía un cronograma mental.

Así que en enero quedé embarazada y ¡fue perfecto! Siento que me jugó un poco en contra esa ansiedad, ¿no? Entonces claramente, el primer día de retraso yo estaba con la prueba, a los tres días yo estaba en el ginecólogo y la ansiedad nos jugó una mala jugada.

Un día estaba con Lolo en el parque, él me pidió que me montara en el subibaja y ese día tenía dolor (cólicos), así que me acosté a dormir, y al otro día lo mismo y en una ida al baño, vi una mancha y llamé a Andrés y le conté que estaba sangrando.

Me fui a la clínica con Lolo, me hicieron exámenes y bueno, la ecografía mostraba al bebé, pero los exámenes de sangre mostraban unos niveles muy bajos de la hormona del embarazo, y en algún punto el embarazo se interrumpió. Al día siguiente me fui a Medellín, a unas funciones ¡Ya no había nada!

 

¿Y cómo fue ese proceso?

 

No, yo me fui a Medellín y me tomaba un guarito antes de la función y decía: ¡Mira lo bueno! Si estuviera embarazada, no podría tomarme este guaro (aguardiente). En vez de llorar, me fui a putear. Volví a Bogotá, estaba ocupada con el libro y con otras temporadas.

Por esa misma fecha, unos amigos pasaron por la misma situación, pero peor. Entonces minimicé un poco mi pérdida, dije: no pasó nada. Siento que no permití el momento de estar triste.

Y estaba en una piñata y salió Elsa y la niña salió y la abrazó y yo no pude parar de llorar. Llegué a la casa y le dije a Andrés que necesitaba hacer un duelo de esto y en ese momento siento que empecé a sanar.

Me dolió, dañó los planes que teníamos y no importa que otros estuvieran en procesos más duros que los míos: uno sí tiene que darse la oportunidad de decir “esto me duele y qué voy a hacer con este dolor”.

Ahí fue cuando entendí que esto hay que llorarlo y hacer el duelo. Lo conté cuando lo sentí menos melodramático, desde una perspectiva un poco más tranquila y razonable.

Yo entré en un proceso en el que todo me da susto. Borré las apps del celular, ya no sé cuando ovulo, pero si el bebé llega, va a ser por la noche de copas que hubo y coincidió. Espero recibirlo más desde la tranquilidad.

 

Ya para terminar… ¿Cómo les ha ido con el stand up comedy y el libro?

 

 

No sé si somos influenciadores, pero el stand up comedy con Andrés ha sido increíble. Andrés le aportó al show, a nivel profesional todo está muy estructurado. Podemos hablar, debatir y solucionar cosas de maternidad que antes yo no hacía.

Y el libro ha sido una bendición. Lo pueden conseguir en todos lados: Librería Nacional, Jumbo, Éxito, Panamericana, Kokodio, @ruekabooks, Amazon, etc.

 

Definitivamente, podríamos pasar horas hablando con La Nuwe, las invito a seguirla en su instagram, porque se van a divertir: La Nuwe

Fotos: Instagram.

 

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