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Maricarmen Cervelli N. / Directora de Asuntos de Mujeres / Colombia

Lorena Farías: Para hacer un cambio en tu alimentación, tienes que estar lista y motivada

Lorena Farías: Para hacer un cambio en tu alimentación, tienes que estar lista y motivada

Lorena Farías: Para hacer un cambio en tu alimentación, tienes que estar lista y motivada

Debo decir que cuando conocí a la nutricionista venezolana, Lorena Farías de @noesdieta, me impresioné gratamente.

Su llegada a nuestro sitio de encuentro fue como una entrada triunfal en cámara lenta. Su pelo largo y ondulado se movía al ritmo de la cámara, su cara era inmaculada (de esas que uno dice “El que es lindo, es lindo”); llevaba puesto un vestido y unos tennis de ensueño y lo que más me gustó fue su sencillez y su manera de explicarme cómo es que uno deja de hacer dieta para, de una vez por todas, comenzar a tener una vida y una alimentación saludable, que sea sostenible en el tiempo.

Esto es para mí un tema que, en lo particular, me ha resultado un tanto complicado últimamente; ya saben, por las aristas y los ángulos con los que se ha abordado, sobre todo en redes sociales. Unos dicen una cosa y otras dicen otra; pero cada quien defiende su verdad. Es algo espinoso.

 

Por eso sé que esta entrevista será muy reveladora para muchas de ustedes.

 

Cuando Lorena estudiaba cuarto año en la facultad de Medicina en la Universidad Central de Venezuela, se mudó a la ciudad de Miami a terminar sus estudios en la Universidad Internacional de la Florida. Desde ese entonces, lleva unos 12 años viviendo en Estados Unidos y creó su movimiento “No es dieta”, el cual ha tenido mucho éxito y la ha convertido en vocera de un estilo de vida equilibrado, nutritivo, saludable y sostenible.

Con tan solo 30 años de edad, Lorena ha logrado crear una filosofía en torno a la alimentación, en la que la palabra DIETA no cabe; una filosofía acompañada además, por la investigación constante, un libro que hizo con su papá y unas redes sociales llenas de consejos, recetas y las diferentes facetas de esta mujer que hoy nos inspira con esta entrevista.

Su libro, “¡Cuenta nutrientes, no cuentes calorías!”, está lleno de tips, ideas, ejemplos de menú, fotos, jugos y es una guía para tener un estilo de vida saludable.

Ella habla de nutrición, pero también de las emociones que nos llevan a comernos ese chicharrón carnudito que nos encanta, esa empanada de queso o esa torta de chocolate del mostrador de aquella pastelería que queda cerca de nuestra casa.

¿Alguna se ha preguntado qué hay detrás de las ganas de comernos estas cosas (aunque sepamos que no son tan buenas para nosotras?).

 

¡lorena te lo explica aquí!

 

Llevas como bandera que nuestros pensamientos y conductas son los que dictan nuestra rutina alimenticia. ¿Cómo explicas eso? ¿Será posible cambiarnos el chip?

 

Definitivamente la comida está ligada con los sentimientos. Por eso cuando uno está enfermo, quiere la sopita de la abuela; cuando uno está enamorado, quiere los chocolates; cuando uno está triste, siempre quiere comer helado.

Por eso la conducta, ligada con la alimentación y los hábitos, es un mundo. La persona necesita conocerse un poquito más, para ver dónde puede cambiar y con qué puede jugar. Uno quiere mantener esos sentimientos, porque vivimos de ellos y no somos robots que comemos por energía, pero sí hay que educar a nuestro cuerpo y nuestra mente en ese sentido.

Me gusta cuando la gente se siente lista para hacer un cambio, pero realmente tienes que sentirte así, eso llega, se siente, nadie te puede obligar y viene de la consciencia de querer cambiar algunos de los hábitos alimenticios que tenemos y que no nos hacen bien.

 

Pero eso funciona mejor cuando se vuelve un proceso ¿verdad? Sin forzarnos, sin que implique tener una gran fuerza de voluntad…

 

Claro, porque nos agotamos, nos cansamos y lo empezamos a ver como algo que no es sostenible en el tiempo. Por eso, llegamos a los 50 años y decimos: “Estoy a dieta”, siempre estamos a dieta, porque no es algo que podemos hacer de manera natural.

Cuando lo logras hacer como un hábito, de manera natural y que no lo piensas tanto, todo empieza a fluir.

 

¿Qué piensas de las dietas de desintoxicación? Por ejemplo, pasar varios días comiendo solo tres alimentos o tomando jugos verdes o la dieta de la piña por cinco días (risas)…

 

La cosa es que hoy en día hay mucha exposición en Internet y mucha exposición a personas que hicieron este tipo de cosas, les funcionó y quieren implantarlo en los demás.

Hay muchas hipótesis y teorías, y pienso que esto se está volviendo una moda: “Ay, me voy a desintoxicar”.

Y yo te pregunto: ¿Qué es desintoxicar? ¿Qué estás haciendo? Porque a veces no sabemos qué hacen esos alimentos con los que nos desintoxicamos y cómo influyen en nosotros.

No me gusta atacar otras teorías o hipótesis sobre la alimentación, son corrientes al fin y al cabo; hay personas a las que les funciona y a otras que no.

Pero a mí no me gusta nada radical, no me gusta poner a una persona a tomar jugos verdes por 21 días o 3 días de salmón, porque, ok… ¡Te puede funcionar! Pero… ¿Y después cuando ya no lo hagas? ¿Después qué viene? ¿Cómo lo puedo mantener? Y claro, bajaste 10 kilos, pero ¿A costa de qué? Porque en esos 20 días te tienes que olvidar de un cine o de salir a comer, ¡porque no se puede!

Yo no estoy a favor de estas cosas, estoy a favor de los jugos verdes, siempre los nombro, en mi libro están, cómo hacerlos, cómo hacerlos en extractor, cómo es en batidora etc. Con eso estoy de acuerdo.

Con lo que no estoy de acuerdo es con el fanatismo, con que todo el mundo se rige por el mismo patrón, de sacar tanto a una persona de su zona de confort, con algo que le va a liberar cortisol, adrenalina y hormonas de envejecimiento, solo por llegar a algo, que luego no va a poder mantener.

 

¿Y lo has visto en tus consultas: personas que hacen esas dietas y no las pueden mantener por esos cambios tan radicales a los que se someten?

 

Sí, porque si te pones a pensar, tienes que tener una mente muy poderosa, tienes que estar mentalmente muy bien, tienes que querer realmente el cambio.

Entonces “desintoxicar”, ¡ok! es un término que quiero poner entre comillas, porque ¿Qué es desintoxicar? Porque nuestro cuerpo por naturaleza desintoxica, entonces por algo tenemos el hígado, el riñón y la piel, que naturalmente lo hacen; claro, tú te ayudas con ciertas cosas, pero hay muchos mitos. Me gustan los jugos verdes y hacer una desintoxicación está bien, cuando el paciente me dice: “Lo estoy haciendo porque quiero, me siento bien”; no porque te estén atando a ese régimen.

 

¿Hay ejercicios o algo que nos ayude a conocer esas emociones que nos llevan a comer ciertas cosas que nos hacen daño o a tener ciertos hábitos poco saludables?

 

Definitivamente, sí se puede hacer algo. Yo no lo hago tanto con mis pacientes, pero esto tiene que ver mucho con corrientes holísticas, psicológicas, el trabajo de la parte interna de cada quien, meditación, relajación y encontrarte a ti misma. Sí se puede hacer, pero no lo hago constantemente con mis pacientes.

 

¿Por qué?

 

Porque es un want to want. Tengo que tener una consulta privada, tengo que estar con la persona (y muchas de mis consultas son online). ¿Qué es lo que sí podemos hacer? Que ellos mismos me digan: “Lorena, comí de tal forma esta semana, y logré ir al baño o me fue bien, me sentí de tal forma…”  Que lo vean como algo más global.

Hay que estar con las personas ahí, siempre de la mano de un psicólogo (sobre todo cuando hay trastornos alimenticios). Todo lo que yo hago, lo hago a través de la alimentación, sin meterme en la parte espiritual, porque eso es un hueco negro, hay muchas emociones y muchas cosas ahí. Hacemos algunas cosas, sí. Por ejemplo, les digo: “El café lo vas a tomar una vez a la semana”, para que ellos mismos vayan viendo cómo su cuerpo se va comportando quitando ciertos alimentos e introduciendo otros.

 

“No es dieta” es una filosofía, una nueva manera de comer, un estilo de vida ¿Por qué eso no es dieta?

 

La palabra dieta es horrible, es espantosa. Tú dices “dieta” y la persona se bloquea; piensa que solo va a comer lechuga, empiezan a liberar cortisol y se estresan.

Los pacientes me dicen: “Doctora, estoy haciendo la dieta perfecta” y yo les digo: “¡No, es que no es dieta!” Entonces, definitivamente, no me gusta llamarlo así. Porque esto es un plan de alimentación, es una nueva manera de comer y se va viendo poco a poco.

Yo, personalmente, no recomiendo muchos lácteos ni carnes rojas; pero si mi paciente me dice que extraña la carne roja, bueno, lo introducimos una vez por semana; pero poco a poco, la persona se lo va quitando sin darse cuenta y cuando le toca su cheat meal, me llaman y me dicen: “Lorena, me dio diarrea”. Y a mí ¡Me encanta que le dé diarrea! Porque ya su cuerpo le está diciendo: “Epa, esto no me está cayendo bien”. Entonces, en el próximo cheat meal, no te va a provocar tanto eso que con tantas ganas te comiste.

El cuerpo solito te va dictando la pauta. Así funciona esto.

 

¿Pero crees en el cheat meal? Porque ese es otro tema en discusión…

 

Yo personalmente, no tengo un cheat meal; es decir, si me provoca algo, me lo como. No es que tengo un día determinado para comerlo. Si voy al cine, me encanta comer cotufas (crispetas, palomitas de maiz) porque me encantan. Yo sé que son cotufas, tampoco me estoy comiendo una hamburguesa con costilla, pero sé también que esas cotufas no me hacen bien, pero me encantan y las disfruto.

No soy de comer costillas, por ejemplo. Si tu cuerpo no te lo pide, no se lo tienes que dar. Muchas pacientes me preguntan si tienen que hacer un cheat meal y yo les digo que no, que no es necesario. Y cuando estás en paz con tu cuerpo, no lo necesitas.

Cuando alguien tiene una dieta muy estricta y llega el sábado, te devoras el cheat meal y lo esperas con ansias. Pero cuando no eres tan estricta y te sientes a gusto, llega el sábado y entonces pides ensalada, salmón; pides lo que te hace sentir bien.

 

Tú, que eres venezolana, y en tus redes sociales te siguen muchos paisanos ¿No te reclaman que no pueden tener una alimentación como la que tú sugieres porque no encuentran algunos alimentos? ¿Cómo se sostiene un estilo de vida como el tuyo en Venezuela?

 

Mis pacientes que están en Venezuela, tienen muy buenos resultados. Cuando yo fui a dar la conferencia en 2017 a Venezuela, todo el mundo me decía: “Lorena, tú estás loca. ¿Cómo vas a ir a hablar de comida en un país donde no hay comida?” Y les dije: “¿Sabes qué? Yo no estoy loca”.

Primero, porque mi filosofía es consumir muchos alimentos de origen vegetal, menos alimentos protéicos de origen animal y lo menos que se pueda, alimentos procesados: los que vienen en una cajita o en una bolsita.

En Venezuela hay vegetales, frutas y granos (guardando distancia con los precios y lo que está sucediendo). Eso es lo que hay que rescatar, volver a esos hábitos. Yo les digo a los venezolanos que estamos pasando por una cosa horrible, pero bueno, se están comiendo unos buenos tomates (en comparación con los que yo como en el país en el que yo vivo, por ejemplo).

Yo sé que quisiéramos vivir con más abundancia; no sé, tener 10 tipos de cereal; pero los 10 tipos de cereal no son los que te van a ayudar a ser más saludables, ni los tipos de mantequilla, aceite o lo que no se encuentra. Obviamente, tener estos alimentos es un derecho, pero también es una oportunidad para rescatar las frutas y vegetales.

¡Se llenó la conferencia! ¡No estoy tan loca! Y mi mensaje es que tenemos que recuperar eso de comer más de lo que viene de la tierra. Tenemos que olvidarnos del supermercado, porque todos esos pasillos no sirven para nada: la galletica light o el sugar free, eso no sirve.

Las cosas empacadas que sí debemos comprar son los granos, quinua o arroz integral. El resto son frutas y vegetales.

 

¿Se puede comer saludable y barato? ¡Es que la comida saludable es muy cara!

 

Claro que se puede. Si por ejemplo, eres celíaca y quieres comer libre de gluten, la galleta libre de gluten te va a salir mucho más cara que comprar un kale, que comprar mandarina o banana.

Las frutas y vegetales, siempre van a ser más económicas que un alimento empacado y si te comes una barra de algo, al rato tienes hambre y recibes menos nutrientes. Claro, algo que es orgánico siempre va a ser más caro, pero no necesariamente tienes que invertir todo tu dinero en alimentos orgánicos. Yo recomiendo: fresas orgánicas y las espinacas.

 

 

¿En qué necesita educación la gente con respecto a la alimentación?

 

Primero, hay que cambiar la mentalidad de que para ser saludable, necesitan mucho dinero. Eso es mentira, es solo una excusa.

Como tenemos un ritmo de vida acelerado, queremos una pastillita que nos solucione la vida, la galletica que nos saque del paso o una barrita de granola. Tenemos que reeducarnos en eso y volver a nuestras raíces.

Estamos perdiendo la noción de que hay que comer por energía, sino que comemos llevados por las emociones. Si estamos tristes comemos, si estamos felices, comemos. Estamos comiendo por gula. Y tenemos que comer más por energía y menos por gula.

Tenemos que conocer el sabor real de nuestros alimentos, sin tener que echarle tanto condimento, salsa de soya, etc.

 

Ahora que eres mamá y ya sabes cómo es la cosa y los mitos que hay alrededor de la alimentación de una mujer embarazada ¿Qué le recomendarías a una futura mamá?

 

El peso en el embarazo es lo que va a marcar el postparto. La lactancia ayuda, pero no a todas, porque la lactancia es agotadora, tienes mucha falta de sueño, mucho estrés, mucha sed, te puede dar mucha hambre.

Si te mantienes en 10 o 12 kilos en el embarazo, créeme que estarás bien en el postparto. Que sepas que cuando estés embarazada, trata de comer lo mismo que comías antes (siempre y cuando sea saludable). No pienses que vas a comer por dos, trata de controlar tus emociones y la parte hormonal es muy importante.

Si les da ansiedad, tomen agua antes; si quieres chocolate, hazlo con unas almendras para que contrarrestes un poquito.

Un plan de alimentación para embarazadas, no me gusta. Yo le puedo ayudar en el postparto, porque los cambios radicales no se pueden hacer embarazada porque eso genera mucho estrés.

 

¿Cómo dar el paso para cambiar?

 

Te tienes que sentir lista para eso. Hay pacientes que me dicen: “Mi esposo está gordito, ayúdalo”. Y yo le pregunto: “¿Y él quiere?” Y ella me responde: “No, él está renuente”…

No va a funcionar…

Tiene que suceder algo en la vida. Desde algo tan superficial como que te digan “Estás gorda” y te hagan sentir súper mal, hasta que vayas al médico, y este te diga que tienes que cambiar la alimentación, porque si no, no vas a ver a tus nietos crecer.

Tiene que ser algo que impacte tu vida emocional y te haga motivarte para hacer el cambio.

 

¿Qué opinas del movimiento plus size, que es maravilloso porque está cambiando la forma en la que vemos y apreciamos el cuerpo de las mujeres, pero también pone sobre la mesa un tema de salud?

 

Hay tantas cosas que hay detrás de la obesidad, no solo la parte física, es también levantarte y que estés agotada, en las noches no respiras bien, subir 10 escalones y que te duelan las rodillas.

Esas cosas no se cuentan, porque obviamente quieren dar a conocer otra parte de ellos que es la felicidad. Esto no es 100% realista y por supuesto, la obesidad no trae beneficios.

La obesidad no es saludable.

 

¿Cómo no caer en tentaciones, echarse un atracón y no sentirse mal después?

 

Si te dan ganas de eso, es que eres muy estricta contigo misma. Estás haciendo algo que no te hace sentir cómoda. Los primeros días van a ser fuertes, como todos los cambios. Ahí es cuando tienes que ser mentalmente más fuerte y decir: esto lo estoy haciendo por una razón. Tómate fotos para que vayas viendo los cambios.

Si te está costando mucho, es que de repente te estás quitando demasiados carbohidratos, te estás quitando algo que tu cuerpo te pide y te lo está diciendo. Al principio es normal que ocurra, entonces hay que tomar agua, masticar chicle de menta, salir, leer, tratar de salir del círculo vicioso que te va a llevar a comer. Después de la primera semana, esto va a ser un paseo.

 

¿Ha habido algún momento en que te levantas y te miras al espejo y no te ves tan bonita?

 

Claro. Todas las mujeres somos así. Todo el mundo tiene sus retos personales y todo el mundo sabe de dónde vienen, y no porque te veas mejor que otra persona, no tienes derecho a sentirte así ¡No! Vivimos en una sociedad en la que estoy segura de que hasta la más bella se ha sentido así.

Después del embarazo, yo decía: “Estoy delgada, pero tengo una flacidez que no me la sé quitar”. Pero estoy agradecida y bendecida, prefiero pensar en eso.

 

He visto que has recibido críticas en tus redes sociales… ¿Cómo lo has tomado?

 

Siempre hay algo… Si das pecho, tienes que dar hasta los dos años. Si no das, ¡Qué horror! Si pariste, tuvo que haber sido en agua; si fue cesárea, ¡Qué mal! Si te pusiste la epidural… Bueh… Nunca ganas. Siempre la gente va a criticar.

Muchas mamás me dicen que quieren saber qué estoy haciendo con la alimentación de Mateo, yo respondo: “Yo como nutricionista, le doy esto y me pediatra me recomendó esto”.

Ahora todo el mundo es pediatra o licenciado en algo o experto en lactancia materna. Muchas cosas las dejo pasar, otras me río. Si le hago mucho caso, me limito a ser quien soy, yo soy una vocera y si no les gusta, no tienen que seguirme. Mi cuenta tiene mucha información útil, lo hago sin recibir nada a cambio. Hay gente que lo aprecia y hay que gente que no, pero la diversidad es lo que le da el gusto a la vida.

Las redes son un reto, pero me gustan.

 

¿Te consideras influenciadora?

 

No me gusta decirlo. Me gusta más decir que estudié Nutrición, ese es mi campo. Si te puedo aconsejar algo es ahí, donde yo me siento experta. A la gente le gusta saber de dónde salió el vestido que uso y eso me ha hecho preguntarme quién soy, más allá de la nutricionista.

 

¿Cómo ves y vives la vida?

 

Yo soy aburrida. Lo soy. Soy súper casera, me encanta comer en la casa, puedo comer frío todos los días. Como lo mismo siempre y no me aburro, me gusta hacer ejercicio a mi manera. Yo soy muy yo, y me siento muy en paz con mi soledad y soy súper workaholic, porque soy súper responsable. Me gusta mucho estudiar, trabajo y el tiempo libre es para mi hijo.

 

¿Crees que eres feminista?

 

Sí. Tengo una familia feminista. Yo trabajo, mi esposo y yo somos independientes, los dos nos levantamos a atender a Mateo de manera natural. Mi mamá es odontóloga y me ha enseñado a ser independiente, exitosa y a decidir por mí misma.

 

¿Crees que eres una mujer que inspira?

 

Yo creo que sí, porque me lo han dicho. Creo que puedo inspirar en mi nicho, pero no me creo la superwoman.

 

¿Cuál es tu propósito en la vida?

 

Quiero ser una buena mamá. Que Mateo me diga: “Mami, hiciste un buen trabajo”. También quiero tocarle la vida a la gente positivamente.

Sigue a Lorena Farías en @NoEsDieta

Fotos: Maricarmen Cervelli / Asuntos de Mujeres.

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