Zoramar C. Oviedo Gallo / Psicóloga, especialista en Mindfulness / Venezuela

Psicóloga. Consultora y promotora de programas de Mindfulness, presenciales y online, para promover la salud, el bienestar y la paz. Instructora esta práctica en corporaciones trasnacionales de servicios y productos de consumo masivo en Colombia y Venezuela, así como en Instituciones Académicas Latinoamericanas, y facilitadora a nivel grupal y personal.

¿Me amo a mí misma?

¿Me amo a mí misma?

¿Me amo a mí misma?

Amarnos a nosotras mismas no es nada fácil. Pasamos la vida dedicándonos a amar a toda nuestra familia, a amar a los seres cercanos y se nos olvida amarnos, querernos, respetarnos y consentirnos.

Cuando comenzamos a darnos cuenta de que no nos estamos amando y respetando, empezamos a preguntarnos, ¿Cómo hago para amarme, para quererme más? ¿Por qué no me respeto? ¿Por qué siempre ando corriendo pendiente de los demás y sólo me acuerdo de mí cuando voy a la cama y estoy exhausta del maratón del día?

Alimentar el amor hacia nosotras mismas es un hermoso reto que se nos presenta cada día. Todas somos absolutamente capaces de aprender el arte de “AMARNOS, QUERERNOS Y RESPETARNOS”.

Como dice Thich Nhat Hanh, en su libro “Cómo Amar”: “Cada uno de nosotros puede aprender el arte de nutrir la felicidad y el amor. Todo necesita alimento para vivir, también el amor. Si no sabemos cómo nutrir nuestro amor, se marchitará. Cuando alimentamos y apoyamos nuestra propia felicidad, estamos nutriendo nuestra habilidad para amar. Por eso amar significa, aprender el arte de nutrir nuestra felicidad”.

Así que las invito a que se acuerden de lo que nos dicen cuando nos montamos en un avión y empiezan a darnos las instrucciones: “Recuerde ponerse la máscara de oxígeno antes de ayudar a otros”.

Porque resulta que en el amor es igual: para amar y querer a nuestros seres de una manera positiva, debemos querernos más a nosotras mismas. Ya es hora de desaprender lo aprendido hace algunos años cuando nos decían: “Usted primero tiene que ayudar al otro”, obviando algo tan sencillo y tan esencial como lo es prestarnos atención con amabilidad, respeto, y por qué no, con picardía y gentileza.

El amor verdadero hacia nosotras es lo que nos da frescura, confianza, paz y belleza. Y mientras escribo esta reflexión, me acordé de Sofía Loren ¿la recuerdan? como dice un autor cuyo nombre olvidé: “Sofía es glamour y sex appeal…Esta mujer ha robado (y lo sigue haciendo) el aliento de todos los hombres y de muchas mujeres. Sin duda, constituye uno de los íconos de belleza más grandes de todos los tiempos. Pero, lo suyo no es puro envase: su interior es igualmente fascinante”.

Sofía Loren, dentro de sus múltiples frases célebres, tiene dos que a mí personalmente me hechizan, porque me reafirman cuán importante es amarnos, escucharnos y comprendernos. Una de ellas es: “La belleza es cómo te sientes en tu interior y se refleja en tus ojos. No es algo físico”. Lo cual pienso que es absolutamente cierto, nuestro cuerpo a veces habla más que nuestra boca y dice un montón de cosas que no nos damos cuenta, pues andamos a mil kilómetros por hora sin ocuparnos de sus mensajes.

La otra reflexión de Sofía que me encanta es: “En algún lugar de tu corazón, debes creer que eres dueña de una belleza especial como ninguna otra y demasiado valiosa como para abandonarla. Debes aprender a amarla”.

Muchas veces nos hemos enamorado, para distraernos de nuestra tristeza y de nuestro sufrimiento, olvidándonos de nosotras mismas. Como dice Thich Nhat Hanh: “Cuando aprendemos a amarnos y comprendernos a nosotros mismos, podemos amar y comprender verdaderamente a otra persona”.

Nosotras podemos ser el sol de otras personas, pero no podemos darle a nadie lo que no tenemos dentro. Si no tienes felicidad, alegría y paz, no podrás dárselas a nadie. Ya es hora de que te des el permiso de prestar atención a tus momentos de felicidad y de alegría para tu bienestar y para tu propia alimentación, y les digo “alimentación”, porque es fundamental que nutramos nuestro ser de bondad, amor, compasión y alegría.

A continuación, comparto con ustedes un sencillo y hermoso ejercicio de Mindfulness que se llama “Meditación del Amor” (Buda):

1.- Siéntate en una postura cómoda.

2.- Préstale atención a 3 respiraciones

3.- Lee en silencio o en voz baja (como te sea más fácil) lo siguiente:

“Que esté yo en paz, feliz y ligera

en cuerpo y espíritu.

Que esté yo a salvo y libre de daños.

Que esté libre de ira, aflicciones,

miedo y ansiedad.

Que aprenda a mirarme

con ojos de comprensión y amor.

Que pueda reconocer y tocar

las semillas de la alegría y la felicidad en mí.

Que aprenda a identificar y ver

las fuentes de la rabia y de la ira en mí.

Que pueda vivir fresca, sólida y en paz”.

 

Recuerda: si tú no te amas y te cuidas, no podrás ayudar a los demás.

Para finalizar las dejo con otra bella frase de Sofía:

“Nada hace que una mujer sea más bella que su propio convencimiento de que es bella”.

¡Hasta la próxima!

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