Periodista / Venezuela

Periodista venezolana. Cuando gochos y maracuchos se fusionan puede salir alguien como yo. Siempre hay un punto de partida para vivir, crecer, decir y hasta para lograr tus sueños; y el mío tengo rato dándole forma y hasta ahora lo visualizo más nítido. ¿Tú ya tienes tu punto de partida?

Mi Plan A

Mi Plan A

Mi Plan A

No te imaginas las veces que he intentado escribirte, hablarte o hasta tener contacto contigo de alguna forma; pensé hace años hacerlo bajo el formato de un libro (aún no descarto esta hermosa idea), otras veces mediante una columna en algún medio de comunicación y en ocasiones, intenté postear algunas cosas por mis redes sociales, pero ninguna vía me parece tan maravillosa como esta: porque una carta creo que es un buen inicio.

A veces cuando escribo me dicen que lo hago bien, así que espero que te guste, lo disfrutes y lo entiendas, cuando sea que lo leas (no pierdo la fe que así será).

Primero quiero decirte que eres y siempre has sido la más hermosa imagen que tengo al cerrar mis ojos, incluso al abrirlos; aunque debo confesarte que esta visión a veces es más fuerte y otras veces no tanto.

Representas para mí un cúmulo de emociones que van y vienen, unas ganas que van y vienen, pero un amor y un deseo que está intacto esperando que estés, esperando que llegues a mi vida de la forma que tú quieras y en el tiempo que tú quieras.

Muchas veces me pregunto y me cuestiono si he hecho correctamente la labor de llegar a ti, si he hecho todo lo necesario y todo lo que los “expertos” y los no tan expertos me recomiendan.

Yo creo que sí, pero siempre hay cosas que no dependen de mí y eso me impide continuar.

Hoy, a mis 35 años de edad, aunque duele decirlo, aunque te duela leerlo, ya no pienso tanto en ti, o por lo menos me pongo una coraza en mi hemisferio derecho del cerebro para no pensar en ti, por la única razón de saber que no puedo tenerte conmigo, abrazarte, besarte, tocarte, hablarte y simplemente conocerte.

Hace muchos años atrás me aterraba tu presencia y no te quería cerca, quizás por inmadurez o como dicen por ahí “estaba en otra onda”; luego fui creciendo y me dijeron que no me preocupara, que con este físico que tenía tú llegarías a mi sin problema.

Entonces ni pensé en acercarme porque sabía que algún vendrías sin siquiera pedírtelo, sin insinuarme, y en el momento que yo quisiera, así de “sobrada” era, jajaja.

Pasaron otros tantos años más, y en el momento que quise pues ya era muy tarde, te me fuiste haciendo cada vez más borroso, inalcanzable y ausente. Un año completo sólo me dediqué a disfrutar tu búsqueda y a encontrarte, porque te me habías perdido del mapa visual y mental; pero los dos siguientes años fueron una literal tortura porque no lo logré.

Hoy me duele, mucho menos que hace unos meses atrás, pero aún pienso en ti, en lo que pudimos ser juntos, en ese complemento perfecto que pudiste ser, pero que creo que no será nunca, y aún se me arruga el corazón y los ojos tiene un cierto efecto vidrioso cuando te nombro, cuando te nombran, cuando te sueño, cuando te pienso.

¿Te amo? Sí ¿Te deseo?, no te imaginas cuánto, ¿Te sueño?, casi que una vez la semana, ¿Me obsesiona tu presencia? Ya no.

Hoy decidí vivir, tener una mejor calidad de vida, empezar a aplicar mi plan B (tú eras mi plan A), saber que lo que como y cómo me alimento me defiende de todo, buscar nuevas experiencias que me hagan sonreír aún más, enamorarme de cada paisaje, bañarme con ropa (y por qué no, sin ropa también) en todas las playas que pisen mis pies, cantar canciones en otros idiomas, bailar y nadar mucho, creer en los sueños; y sobre todo, disfrutar de la grama de los parques y del sol que veo todos los días, junto a quien hoy me hace soñar bonito y que también, a su propio modo, quizás igual o más que yo, también te ama y confía en que en algún momento llegues de la mano de Dios, de la mano de “expertos” o de la mano de alguien que decidió que fuéramos nosotros quienes guiáramos tus pasos.

Sí, ese otro gran amor de mi vida es tu papá… y sí, yo soy tu mamá. Te amamos bebé, incluso aunque no estés.

(Este texto refleja mi experiencia con el embarazo; el cual se ha visto truncado por sufrir desde hace 8 años de Endometriosis, hoy grado IV. Es una carta escrita para un concurso que no gané y que hoy es mi punto de partida).

Photo por Liv Bruce en Unsplash

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