Antes de...
Ayuda de expertos
Mi propia historia

Carolina Hernández / Periodista y mamá de dos / Colombia

Periodista de formación. Ser mamá de dos niños es lo más emocionante y lo más complejo que me pasa cada día. Me gustan los libros infantiles, el cine cotidiano y la comida mexicana. Descubrí que la súper mamá es un mito y decidí que en mi familia las prioridades son el respeto, divertirnos juntos y hablar siempre con la verdad. De esto escribo en mi blog y en mis redes sociales.

¿Para qué salir con amigas (que también son mamás)?

¿Para qué salir con amigas (que también son mamás)?

¿Para qué salir con amigas (que también son mamás)?

Después de 5 semanas con mis hijos en vacaciones, yo necesitaba irme a una isla desierta a dormir y leer sin interrupciones, bañarme en privado y dormir sola.

Pero no lo hice y en cambio, me quedé mercando para volver a surtir la nevera de mi casa, comprando y marcando útiles escolares que igual se van a perder y revisando qué juguetes podemos donar después de la Navidad.

Y ahora sí necesitaba algo para no entregarle mis hijos indefinidamente a mi exmarido o para no convertirme en el ogro que mis hijos creen que soy, pero aún no han visto.

Así que decidí salir con amigas, que también son mamás.

¿Adónde van las mamás que no sea al supermercado, al cine (a ver dibujos animados), al parque de diversiones o a la peluquería? Además, no conozco los lugares de moda en Medellín (mis amigas menos); sin embargo, tenía claro que quería compartir una sangría bien fría, unas picadas de choricitos y arepitas muy calientes; unos patacones con hogao para cada chisme o secreto ¿Quién no se confiesa ante un patacón? Pero sobre todo, un lugar donde nadie nos viera como mamás solamente, sino como amigas que se ríen a carcajadas, que se cuentan una que otra intimidad o hacen confesiones inesperadas.

Hay un sitio en Medellín llamado Hatoviejo, que me hace recordar esas fiestas universitarias. Así que el parche se completó: estaban mis amigas, en el sitio de mi temprana juventud, con sangría fría, comida caliente y ganas de pasarla bien… Cualquiera diría que enloquecí, porque de esa reunión no saldría nada bueno, así que les comparto las razones que motivaron dicha barbaridad:

Sin juicios:

Sería una de las pocas veces en las que cuatro mamás en una misma mesa, no se juzgarían silenciosamente unas a otras. Es costumbre que nos señalemos, que salga nuestro espíritu de súper mamá a señalar a la que se queja o al hijo que no duerme la noche completa a los tres meses. Y en este caso, todas habrían pasado por lo mismo que yo, y ninguna se atrevería a señalarme por decir que no amaba tanto ser mamá.

Pocas palabras al respecto:

Pasaríamos rápidamente por el tema de los hijos pues estamos tan agotadas, que no queremos ufanarnos de lo rápido que corre uno, o de todas las verduras que come el otro, o de lo bien que va uno en el cole y lo hermoso que sale en las fotos el otro. Los hijos serían, por primera vez, un tema breve sobre el que pasaríamos a vuelo de pájaro exclusivamente para quejarnos. Y yo siempre he soñado con conversaciones de amigas que no sólo hablen de babas, pañales, pataletas e hitos en el desarrollo, pero siempre he caído en la trampa de sacar mi celular para mostrar fotos hermosas de mis hijos hermosos y terminar atrapada en conversaciones eternas sobre la infancia o la maternidad. Así que éste era mi mejor chance de lograrlo.

Creatividad no materna:

Al no hablar de los hijos, las mujeres nos damos el permiso de ser creativas para cosas diferentes a la maternidad. Recordamos ese libro que leímos antes de que naciera el último hijo, o la película que más nos gustaba repetirnos en nuestra temprana adultez. Se nos ocurren ideas sobre cómo entrar a un club de lectura o jardinería como propósito para el nuevo año y en cuestión de minutos, estamos todas quitándonos la palabra a carcajadas

Volver a ser yo:

Estos momentos que yo llamo “a solas”, me conectan conmigo, con la que era antes de ser mamá y con la que soy ahora. Y es ahí cuando confirmo que es absolutamente sano y necesario una escapadita para conversar con las amigas, para reírnos de nosotras mismas y para confirmar que por nada en el mundo dejaríamos de ser mamás.

Así que esto, más que mis razones para escaparme, es una invitación a que todas las mamás lo hagan de vez en cuando, para que se acuerden de otras cosas diferentes a ser mamás y confirmen, como yo, que aman ser mamás a pesar del cansancio y algunas frustraciones propias del oficio.

¿Quieres leer el blog de Carolina? Ingresa ya mismo a “Amo ser mamá” ¡Te encantará!

Y no dejes de ver su instagram: @amosermama_blog

Foto: Carolina Hernández.

Nuestros aliados