Daniela Truzman / Periodista / Panamá

Periodista de oficio, escritora de vocación. Millennial y fanática de la cultura pop

¿Peladas o peludas? ¡Hablemos del vello en las axilas!

¿Peladas o peludas? ¡Hablemos del vello en las axilas!

¿Peladas o peludas? ¡Hablemos del vello en las axilas!

Hace dos semanas terminé mi última sesión de depilación láser. Necesité 12 visitas al centro de depilación, unos cuantos cientos de dólares y una quemada accidental para deshacerme del pelo que tanto me fastidiaba debajo de mis brazos.

Fue justo mientras me aplicaba la crema en la quemada, que me puse a pensar en todo el tema del vello y en cómo las mujeres nos pasamos la vida halando, afeitando y quemando algo que naturalmente tenemos. Estaba segura de que hubo un tiempo en el que las mujeres no nos preocupábamos por afeitarnos como un canon de belleza, pero la verdad es que, hasta ese entonces, jamás me había detenido a pensar en eso.

Entonces, cabría la pregunta…

¿Por qué tenemos pelo en las axilas?

La presencia de pelo debajo del brazo tiene una función y por eso ha sobrevivido a los cambios de la evolución.

Resulta que el vello axilar ayuda a mantener la temperatura de esa zona, que además, es muy sensible y que tiene una importante presencia de ganglios. Los pelitos protegen del frío, del calor excesivo (pues retiene el sudor) y hasta de los rayos UV. ¿Quién lo diría?

¿Desde cuándo nos depilamos?

Mi propia historia con la depilación comenzó en la pre-adolescencia, cuando empecé a notar una fina alfombra de pelitos en mi axila, y me los arrancaba con una pinza (auch, lo sé), porque mi mamá me había dicho que estaba muy pequeña para afeitármelos y que  no se notaban. Para ella era mejor dilatar un poco la “esclavitud”. Desde luego que no le hice caso, aunque hoy reconozco que tenía razón.

Pero el origen histórico de la depilación viene de mucho más atrás: Los antiguos egipcios asociaban el cuerpo lampiño con la limpieza, así que tanto hombres como mujeres utilizaban ceras depilatorias hechas con cera de abeja (como las tátara-tárarabuelas de las ceras actuales), pinzas de cobre y hasta conchas de mar.

Durante el Imperio Romano la depilación pasó a ser un asunto únicamente femenino y de paso clasista, pues solo lo hacían las mujeres adineradas, quienes utilizaban para el vello púbico, una bolsea (pinzas gigantes y aterradoras salidas de la película Saw). En Roma, también inventaron las primeras cremas depilatorias que se utilizaban con una mezcla de resina, vejiga de cabra, sangre de murciélago y serpiente en polvo (solo les faltaba cuerno de unicornio).

En el renacimiento se inventaron una mezcla peligrosísima que fue encontrada en un libro de belleza publicado en 1532 que contiene una receta para acabar con el vello: “Cómo eliminar o perder cabello de cualquier parte: hierve una solución de una pinta de arsénico y una octava parte de una pinta de cal viva. Ve a un baño o a una habitación caliente y esparce la mezcla por toda el área que desees depilar. Cuando sientas calor en la piel, lávala rápidamente para que no se caiga la carne”. Antes muerta que peluda, literalmente.

En los siglos siguientes, la depilación de las axilas pasó a un segundo plano, pues la ropa permitía ocultarlos sin mayor dificultad; pero cuando cuando en 1910 la moda de los vestidos sin mangas apareció, la necesidad de deshacerse de los pelos debajo del brazo apareció nuevamente, apoyada, hay que decirlo, por campañas de publicidad que resaltaba la belleza de las axilas limpias y sin pelos. En 1915 King Camp Gillette lanzó la primera afeitadora dirigida para mujeres. Lo demás es historia.

Femenina y con pelos

La primera vez que vi una mujer con vello debajo del brazo, fue a Julia Roberts en 1999 durante la premier de la película Notting Hill. Me pareció raro, pero en mi ingenuidad, asumí que había sido un descuido de la mujer bonita, que había olvidado rasurarse antes de salir. No deparé en que los vellos eran demasiado largos para que Julia se hubiera olvidado de removerlos y su declaración feminista me pasó inadvertida.

 

Para muchas feministas, la decisión de afeitarse las axilas es una forma de liberarse de las imposiciones de nuestra sociedad, mayoritariamente machista, que “castiga” a las mujeres que no se unan al arquetipo femenino libre de vellos corporales.

Cada vez son más las famosas (y no tan famosas) que se suman a esta tendencia, en un intento de “normalizar” el hecho de que las mujeres también tenemos pelo y no debemos sentir vergüenza por ello. 

La polémica Madonna, por ejemplo, mostró sus pelos con orgullo en su cuenta de Instagram en 2014, Miley Cyrus los exhibió teñidos de colores pasteles e incluso la imponente Beyoncé se ha dejado ver ligeramente peluda en la alfombra roja.

 

Incluso, hay movimientos que llaman a las mujeres a sentirse cómodas con sus pelos como #FreeYourPits (#LiberaTusAxilas) y #Sobaquember.

 

Los motivos por los cuales algunas mujeres se dejan los pelos

La periodista Agustina López, por ejemplo, contó en el portal Vix, 9 razones por las cuales eligió dejar de depilarse. Una de ellas es que es un signo de autocuidado, pues al no depilarse “respeta el curso natural y biológico del crecimiento humano”. También le hace sentir más poderosa, pues le permite “reivindicar lo femenino desde un punto de vista distinto”

La feminista Gaby Castillo, confesó en ActitudFEM, que le maravillaba la ausencia de picor al dejar de afeitarse, que se ahorraba mucho tiempo y que le gustaba la posibilidad de teñirlo de colores. Sin embargo, también dijo que se siente juzgada por la sociedad: “Temo lo que la gente dirá de mí. Está pésimo, lo sé. Quiero creer que, algún día, las mujeres podremos librarnos de rituales inútiles como el de la depilación y dejar de bailar con los brazos pegados al cuerpo”.

Me rompió el corazón. Nadie debería sentirse mal por tomar una decisión tan inofensiva como esta. Somos mujeres con o sin pelo y nuestra identidad no puede estar relacionada a eso.

Derrumbando mitos

 

  • El vello en las axilas favorece el mal olor: ¡FALSO! Las bacterias son las responsables de los malos olores. La higiene es importante, pero también lo es cuando no tenemos pelos.
  • Tener pelo en la axila nos hace sudar más: ¡FALSO! Solo sirve como medio de salida del sudor. Así que la depilación no afecta la cantidad de sudor que producimos.
  • Si no lo depilas, el vello crecerá indefinidamente: ¡FALSO! Los pelos de la axila (así como todos los demás) tienen un tope de crecimiento, y cuando lo alcanzan se caen y nacen otros nuevos.

Y no, no me convertí de la noche a la mañana en una predicadora de los vellos en las axilas. Soy feliz pelada, solo estoy aburrida de que nos juzguemos entre nosotras mismas. Cada quien debe elegir la forma cómo tratar su cuerpo, lo que debe ser igual es el deber de respetar el de las demás.

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