Profesora certificada de Yoga, en el estilo de Viniyoga y Yoga Nidra / Panamá

Amante y defensora de la vida, fiel creyente del poder de la sonrisa, de los abrazos, del amor y de la compasión. Madre de tres hermosas almas: Marcello, Lorenzo y Joaquín que decidieron venir a este plano a enseñarme sobre el amor incondicional, la paciencia y que las princesas piratas pueden volar en el lomo de un dragón.

RETO DE MEDITACIÓN – DÍA 10 – PERDÓN

RETO DE MEDITACIÓN – DÍA 10 – PERDÓN

RETO DE MEDITACIÓN – DÍA 10 – PERDÓN

Creo que de todos los valores que hemos venimos trabajando en este reto, el perdón es uno de los más complicados. 

Perdonar no es algo que se siente, ni se da de un día a otro, es un proceso de sanación que puede llevar tiempo y va a depender de la profundidad de las heridas.

Lo que les puedo hablar del perdón, es que, si te sientes realmente ofendida o dolida, y la acción del otro te produjo muchísimo dolor, el trabajo que debes hacer para perdonar será mayor. El no perdonar, nos ata al enojo, la ira y a revivir a cada instante el sufrimiento que nos causó la otra persona; es como un ciclo de emociones negativas sin fin, que nos empieza a generar resentimiento, odio y hasta problemas de salud.

Cuando perdonamos nos liberamos de toda esa carga negativa, que nos anclaba a un pasado doloroso, soltamos esa sed de venganza o de esos sentimientos de daño hacia el otro.

“Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar”

Dalai Lama

El mejor ejemplo que conseguí sobre el perdón es este y se los comparto:

Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente. Existen las que tienen la boca grande y hacen heridas inmensas. Una vez que te ha dejado de morder, curar una mordedura así puede ser largo y difícil; pero cualquier herida se cierra finalmente.

El problema es mucho peor si la serpiente es venenosa y, aunque se ha ido, te deja un veneno interno que impide que la herida se cierre. Los venenos más comunes son el de la venganza, el del ojo por ojo y el de buscar justicia y reparación por encima de todo.

El veneno puede estar actuando durante muchos años y, por eso, la herida no se cierra, el dolor no cesa durante todo ese tiempo y tu vida pierde alegría, fuerza y energía.

El proceso de perdón no implica el abandono de la búsqueda de la justicia ni de dejar de defender tus derechos, solamente se trata de no buscar en ello un desahogo emocional, que implique que la búsqueda de la justicia se convierta en el centro de tus acciones y que dificulte tu avance en otros de tus intereses, objetivos y valores.

En un texto de del Dr. y psicoterapeuta, José Antonio García Higuera, encontré esto que me pareció interesante:

Perdonar no significa que ya no es importante el daño sufrido, perdonar está muy ligado a la aceptación, aceptar lo sucedido es entender que es un episodio doloroso de nuestra vida, y que depende de nosotros como deseamos que siga transcurriendo los días venideros. Aceptando damos un gran paso hacia el perdón.

Hay que tomar en cuenta que en algún momento de nuestra vida habremos lastimado a alguien, ya sea consciente o inconscientemente, y quizás en esa oportunidad rogamos porque nos perdonaran, y hasta nos costó perdonarnos por lo sucedidó.

Si has estado en una situación similar, ¿por qué no aplicar la empatía?, llegar a comprender las razones del por qué la otra persona hizo lo que hizo, sin juzgarla. Con esto no estoy justificando el daño causado por la otra persona, pero es quizás la razón que la llevó a hacer lo que hizo y con eso poder entender su manera de actuar.

Debemos aprender a perdonarnos, a no ser tan duras con nosotras mismas, toma acción y libérate del pasado, acepta tus errores y sigue adelante.

“Perdonar es un acto difícil, teniendo en cuenta que, por ejemplo, si hablamos de un abuso sexual, nuestra autoestima ha quedado hundida, el miedo es nuestro dueño y la desesperanza recorre nuestro ser. Y es normal, por eso es importante saber que solo podemos perdonar cuando ya hemos elaborado el duelo”, dice la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo.

Nos queda toda una vida por vivir y debemos aprovecharla al máximo, abrirnos a todo lo bello y maravilloso que está por llegar, saber que el dolor nos hace más fuertes, y depende de nosotros vivir feliz, en amor y en completo balance con nuestro ser.

Empecemos desde ya a dejar ir, a soltar esos rencores, aceptar lo que ya pasó, a cerrar ciclos, darle espacio a lo nuevo, a perdonar, a perdonarnos.

“El débil puede que nunca perdone. El perdón es atributo del fuerte”

Mahatma Gandhi

Les dejo la meditación de hoy:

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