Joerly Mendonca / Bloguera / Venezuela

Bloguera y escritora de empoderamiento femenino y emprendimiento digital.

Tuve un orgasmo y no lo sabía

Tuve un orgasmo y no lo sabía

Tuve un orgasmo y no lo sabía

En el colegio te hablan de educación sexual desde el cuidado y la protección: los órganos reproductivos, el uso de condones y las enfermedades de transmisión sexual, como si quisieran asustarte para retrasar tu vida sexual lo más posible.

¿Quién después de ver fotos de VPH y herpes tiene ganas de arriesgarse? Usan el miedo como herramienta de abstinencia. Pero recuerdo que también nos hablaron de la masturbación. Nos mostraban el órgano genital masculino y cómo se producía la eyaculación, cómo se colocaba un condón y cómo sucedía la masturbación, pero siempre en el pene. Nadie me habló de la masturbación en la mujer ni el orgasmo femenino. Parecía que el aparato genital femenino solo servía para orinar y reproducirse.

La pubertad es una etapa tan emocionante como complicada. No importa si eres niño o niña, tu cuerpo empieza a cambiar; comienza a crecer vello en zonas donde antes no había, las hormonas se dirigen hacia los ovarios y comienza la fábrica de testosterona y semen. La voz, el cuerpo, el acné, los senos, todo cambia repentinamente. En ese momento de maduración sexual se produce el descubrimiento y la auto exploración del cuerpo; los chicos necesitan explorar sus órganos sexuales que están cambiando y van descubriendo las sensaciones que estos producen.

Para los varones es fácil: tardan horas en la ducha o se encierran en su habitación con un calcetín y una crema, y todos saben lo que está pasando. ¡Tu hijo varón está creciendo! Parece un estereotipo que vemos hasta en las películas. ¿Pero qué pasa con las hembras? Solo nos damos cuenta de que la niña creció cuando le viene la menstruación.

Yo tenía 13 años cuando me desarrollé, pero no fue sino uno o dos años después que comencé con el descubrimiento sexual. Recuerdo a mis compañeros y grupos de amigos bromear con “Manuela”. Cuántas veces se la hacían al día, si tenían ampollas en la mano derecha o la falta de Manuela en sus vidas. Hasta nosotras bromeábamos con ellos, pero nunca hablamos de cuántas veces una de nosotras se masturbaba, no, las bromas eran si estabas menstruando. Y así, la masturbación y el auto placer fueron desde siempre un privilegio exclusivo del género masculino.

Pero en la adolescencia también las hembras sufrimos cambios corporales acompañados de un aumento del deseo sexual, y comenzamos a experimentar la excitación. Todavía no sabes lo que es, pero algo extraño sucede cuando manipulas tus genitales o rozas con algunas superficies como la cama o el agua de la ducha. La masturbación es una forma de autoerotismo que se produce como una respuesta instintiva de este deseo, y ocurre mediante la exploración de los genitales como autoconocimiento de nuestro propio cuerpo. Y aunque nadie te lo diga, sucederá.

A mí me ocurrió cuando tenía unos 14 o 15 años. Sin darme cuenta, un día me descubrí explorando mi cuerpo hasta tener pequeñas contracciones que no sabían qué eran. ¡Tuve un orgasmo y no lo sabía! Recuerdo que cuando descubrí con el tiempo lo que estaba ocurriendo, no podía creer que lo que había tenido eran orgasmos. ¿Por qué nunca nadie me habló de ellos? Yo asociaba un orgasmo a la eyaculación masculina, eso que me enseñaron en el colegio, pero jamás me imaginé que una mujer podía tener uno antes de empezar a tener relaciones sexuales.

Por supuesto no podía hablar de ello, fue mi secreto mejor guardado hasta hoy. Me daba vergüenza y ni siquiera sé por qué. ¿Acaso estaba haciendo algo malo? ¿Por qué los varones podían presumir de Manuela y nosotras no? De hecho, todavía hoy, a mis 32 años, me da vergüenza decir que me masturbo. Esta práctica sexual en las mujeres sigue siendo un tabú, incluso cuando somos adultas.

¿Es posible que las mujeres se masturben más que los hombres y no lo digan? ¿O se masturban menos que los hombres porque no es una práctica conocida para muchas? Yo creo que es simplemente una formación cultural por falta de educación sexual; los hombres pueden tener escondidas revistas de adultos para masturbarse desde que son adolescentes, pero las mujeres no pueden tener vibradores en sus mesas de noche; así como todos saben del semen del hombre, pero nadie habla de la eyaculación femenina.

¿Ven? Falta de educación. El desconocimiento sobre el auto placer femenino es tal, que muchas mujeres han vivido estas experiencias desde niñas y les ha dado vergüenza o miedo compartir lo que les pasaba… como a mí.

La masturbación, como cualquier acto relacionado con la sexualidad, viene acompañada de expectativas, sentimientos, deseos, dudas y miedos. En la adolescencia, es una oportunidad de comprobar nuestra intimidad y debería ser ajena al juicio de los demás. Deberíamos vivir cada etapa de nuestra sexualidad con plena libertad sin que esto sea usado en nuestra contra.

Las personas se expresan y sienten a través de su cuerpo, a medida que van creciendo, sus destrezas y habilidades motrices van aumentando, lo que les proporciona mayor control, autonomía y seguridad en sí mismas. Por eso es importante que las mujeres conozcan su cuerpo, lo exploren y lo experimenten, incluso esas partes internas y externas que generan placer. La autoexploración es una experiencia fundamental para una sexualidad saludable, por eso, la actitud frente a esta experiencia debe ser lo más relajada y natural posible.

La masturbación no es exclusiva de los hombres, como tampoco el orgasmo o la eyaculación. Hablemos del orgasmo femenino, hagamos visible nuestra sexualidad. Las niñas también tienen derecho a conocer su cuerpo y las sensaciones que se producen con su desarrollo. De cualquier forma, sucederá. El reconocimiento y la autoexploración del cuerpo favorecen el proceso de adquisición de una identidad propia y la preparación para la vida adulta, por ende, favorecen también la autoestima y el empoderamiento de la mujer, promoviendo la valoración y el cuidado del cuerpo para tener una mejor calidad de vida.

Por esto creo que las niñas y adolescentes con una educación sexual sana, transparente y completa, tendrán vidas sexuales más responsables y placenteras de adultas. ¿Ustedes qué opinan?

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Foto: Nemanja .O. en Unsplash

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