Cinco formas de superar una ruptura (que han funcionado a varias personas)

Cómo superar una ruptura amorosa

No es lo mismo dejar a que te dejen. Es verdad que quienes toman la decisión de terminar una relación sin tener un hecho puntual que detone la ruptura (infidelidad, discusión fuerte, agresión…) lo tienen difícil y pueden llegar a sentirse culpables. Pero otra indiscutible verdad es que ser dejado apesta (mucho), especialmente si no lo ves venir.

Haciendo referencia a un episodio de la serie How I Met your Mother, el otoño de 2018 en mi círculo social pasará a la historia como The Autumn of break-ups (El otoño de las rupturas). Desde mediados de septiembre y hasta finales de noviembre, a mi alrededor no hubo más que historias de desamor, incluyendo la mía.

Pero como soy una fiel defensora de que de todos los males se puede sacar un aprendizaje valioso para la vida, decidí recopilar las distintas maneras en que mis amigos, compañeros de trabajo y yo hemos sobrellevado las rupturas, con el objetivo de que nuestras pequeñas miserias puedan servir a otros de inspiración para superar las suyas, porque todos tenemos una historia que contar, un corazón roto por sanar y a un(a) hij* de put* por olvidar.

Nota al lector: Esto es lo que nos funcionó a nosotros, puede que no funcione a todas las personas, cada quien tiene sus procesos y todos son perfectamente válidos.

¡Entramos en materia!

Coquetear con todo el que te guste

No niego ni confirmo que esta haya sido una de mis sugerencias (lo fue),  pero lo cierto es que una amiga y yo decidimos liberarnos de las ataduras sociales que nos hacen tener vergüenza a ser directas con un chico, nos propusimos aceptar los halagos y las atenciones, ser agradecidas y tomar las riendas de nuestras interacciones.

Esto no significa, por supuesto, que hayamos dicho que sí a salir con cualquiera, pero el simple hecho de coquetear sanamente con quien nos diera la gana nos ayudó a sentirnos más seguras de nosotras mismas, recordar que somos mujeres atractivas y confirmar que hay vida más allá del ex.

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Ahogar las penas, pero no en alcohol sino en deporte

Muchos optan por superar sus rupturas sumergiéndose de cabeza en sus estudios o su trabajo, pero una de mis compañeras de la oficina decidió que una mejor inversión iba a ser dedicarse tiempo a ella misma, así que se tiró de cabeza y sin salvavidas al deporte.

Como es una chica muy sensata, se apuntó a un gimnasio y buscó asesoría con un entrenador personal que la ayudaba a hacer rutinas de ejercicios adaptadas a su estilo de vida, dentro y fuera del gimnasio. Puede que tome tiempo, pero cuando inviertes tu energía en ti y empiezas a notar resultados, no solo tienes un subidón de autoestima, sino que ganas en motivación y confianza.

 

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Ponerse plazos y objetivos

Tengo amigos muy pragmáticos, hasta para manejar sus emociones. Uno de ellos, después de que lo dejaran, decidió hacer lo que sabe hacer mejor: organizarse.

Un día encontró en Internet un artículo en el que un psicólogo recomendaba un método de gestión de las emociones en el que había que programarse un tiempo determinado cada día en el que puedes dedicarte a pensar cosas negativas, enfadarte, sentir tristeza y, una vez transcurrido ese tiempo, dejarlo ir y continuar con el día.

Aunque suena un poco a “trágate tus emociones y haz como si no pasara nada”, la verdad es que la propuesta está planteada como un ‘escape programado’ que puedes aprovechar cada día en un ambiente controlado por ti, con tus propias condiciones y que te puede ayudar a no dejar que los pensamientos negativos te acompañen durante todo el día.

A mi amigo le funcionó dedicarse media hora cada día al volver del trabajo y tras un par de meses, pasó de ser una rutina diaria a algo que hacía únicamente cuando necesitaba descargar.

 

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Decir que sí a todos los planes

Cuando estás despechadx lo último que quieres es socializar, o reírte, o rodearte de parejas felices, está descartado salir al mundo.

Sin embargo, es bastante recomendable rodearte de amigos y familiares, tanto para hablar de lo que sientes como para olvidarte del asunto por unas horas.

Por eso, una de mis amigas se impuso como norma decir ‘sí’ a todos los planes que le propusieran sus allegados, incluso cuando no tenía ganas. Al principio fue difícil, pero me contó que cada vez que regresaba a su casa se sentía muy bien, como si se hubiese quitado un peso de encima.

 

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Distraer la mente con actividades intelectuales

Por la misma línea de distraer la mente de lo malo, algo que nos ha funcionado un poco a todos es rescatar viejos hobbies como escribir, leer o dibujar, e incluso probar con actividades nuevas que puedan convertirse en aficiones: aprender a tocar algún instrumento, hacer algún curso online o embarcarse en algún proyecto de emprendimiento.

Suena muy básico, pero la verdad es que ocupar la mente con actividades que requieran concentración o creatividad, nos ha ayudado a deslastrarnos de la negatividad que viene tras una ruptura y nos ha permitido ver el futuro desde una nueva (y más positiva) perspectiva.

 

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