¿Cómo logré salir de una relación violenta?

Cómo salir de una relación violenta

No fue fácil salir de una relación violenta porque fue mi primera relación duradera. Yo tenía 17 años y duramos casi 7 años juntos, por supuesto mi punto de comparación para lo que era y no era normal estaba sesgado por mi enamoramiento, además más adelante les explicaré cómo el agresor siempre logrará “voltear la tortilla”y evitar su culpa.

Yo era una adolescente todavía y mis relaciones pasadas era muy ingenuas, de hecho mi primera vez fue con él, con él probé la libertad de salir solos, ir a la playa sin padres, etc.

Comenzando la relación todo era color de rosa, estudiábamos juntos en el colegio desde pequeños y no me llamó la atención hasta el último año antes de graduarnos. Él era atractivo, simpático y aunque era uno de los que más había tenido novias y su reputación no era muy buena, a mí me parecía el hombre perfecto.

Conocí a su familia y prácticamente me veían como su futura esposa.

Al cabo de unos años comenzaron agresiones «normalizadas» en la sociedad como mentiras, engaños con otras mujeres y gritos ocasionales cuando discutíamos.

Por supuesto la culpa siempre era mía.

Luego empezaron los manotazos, insultos y golpes y ahí dije ¡Basta! Pero… Para los que no saben, existe ese período llamado «luna de miel» en los círculos de violencia, donde el agresor se transforma, «se arrepiente» y te cumple todo lo que algún día dijo que haría.

En ese período se te olvida todo y más si estás enamorada, te mientes a ti misma y todo va bien por un tiempo.

Ese tiempo no duró más de 6 meses, cuando pasó lo peor y decidí romper definitivamente. Llegó el día en que me ahorcó porque «yo estaba gritando mucho».

Ilógico, ¿cierto? Su excusa era que yo gritaba mucho en esa discusión. Para mí fue horrible, estuve casi un minuto ahogada sin respirar bien, él se asustó cuando me vio así y comenzó a pedir disculpas.

Yo lo dejé hablando solo y caminé para alejarme de allí hasta que llegué a mi carro; por supuesto, sus disculpas no duraron mucho porque luego por teléfono me decía que yo era una exagerada y que seguro estaba actuando.

Nunca se supo lo que estaba pasando, sino hasta un año después, porque él se encargó de inventar mentiras sobre nuestra ruptura.

En el círculo de la violencia siempre existe ese periodo de luna de miel que en algunos casos dura poco tiempo, pero en otros casos dura años y eso hace que a la persona se le dificulte más salir de allí.

En mi opinión, cada vez que se cumple ese periodo de luna de miel la siguiente agresión viene peor, es como si el agresor supiera que hay más resistencia y puede hacer más, pero la persona nunca se irá

Cuando las relaciones son muy largas viene el tema también de la costumbre y de la vulnerabilidad, porque el agresor busca eso, vulnerabilidad y lo logra con insultos, golpes o disminuyendo al otro con comentarios, entre otras cosas.

Escuché tantos como : «Nadie te va a querer como yo» «Estás loca y aparte eres fea así que nadie te querrá»

Esos comentarios siguieron a pesar de terminar y los primeros días y meses ni fueron fáciles porque me seguía contactando y la exagerada y «loca» por haber terminado todo era yo.

Me seguía a mi casa y a mis salidas con amigas y no era nada fácil, además me amenazó varias veces con amedrentar a mi próximo novio o hacer una escena con mis amigas.

Mi autoestima estaba por el piso, yo me creí todos los comentarios que él me dijo, además estaba con el corazón roto y expectativas derrumbadas.

Muchas veces retrocedí porque no soy de piedra, de hecho una vez hasta me pidió matrimonio aunque ya no estábamos juntos.

Y es que no olviden que otra característica del agresor es que sabe como complacerte y como hacer que digas que sí y sabe hacer muy bien su papel de arrepentido con lágrimas en los ojos y un guión preparado recordándote todos los buenos momentos que pasaron juntos.

¿Qué me ayudó?

  • Buscar ayuda profesional, porque necesitas herramientas que una amiga o un consejo tomando café no te dan. Estuve con mi psicólogo 3 años donde muchas veces decaí y me sentía insegura de mi decisión porque no me enamoraba de alguien más, entendí que todo tiene su tiempo.
  • Pensar en mí y conocerme, no solo emocional sino sexualmente, ya que solo había estado con él.
  • Aprender a descubrir qué quería y qué me merecía, porque luego aprendí que desechaba rápido aquellos que tenían un perfil de agresor y así me ahorraba otra relación tóxica.
  • Mantener a mis redes de apoyo cerca, familia sobre todo y amigos cercanos (que al final son 2 o 3), porque no todos los días podrás sobrellevarlo sola sobre todo si ya el miedo está infundado y no sabes si al encontrarte con él en un café o una fiesta será un retroceso.
  • Aceptar que algunos días iban a ser más difíciles que otros pero sí se podría, siempre agradecí porque puedo contar mi historia cuando otras no pueden.
  • Algo que no hice y me hubiese ayudado muchísimo : ¡denunciarlo! Lamentablemente no lo hice por estar mal informada, por miedo, por el qué dirán, etc., pero cada vez que tengo la oportunidad, cuento mi historia y sé que a muchas puedo ayudar.

Gracias a esto me volví mucho más resiliente de lo que era, de hecho, la vida me puso en el camino a muchas pacientes que sufrieron violencia de género, y quiero pensar que mi historia me ayudó para guiarlas, y mi nivel de empatía me ayudó a entender por lo que pasaban y acompañarlas en el proceso.

A todas aquellas que me leen: Recuerden que no están solas, que esto le puede pasar a cualquier persona sin importar su nivel socio económico, raza o cultura. Lo importante es hacer algo al respecto y salir de allí antes de que sea tarde.

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