Bevione: Cuando hay orden, hay paz

Reflexiones de Julio Bevione en Asuntos de Mujeres

«El orden de afuera nos ayuda un poquito, pero no hace mayor efecto. Se trata del orden que llevamos dentro», así comenzó una conversación que tuve con Julio Bevione hace unos meses.

El orden es algo que ha ocupado mi vida y mi cabeza desde que nací. Suelo ser muy desordenada, por dentro y por fuera, y eso me ha traído bastantes problemas, lo confieso.

Constantemente suelo sentirme en caos y con una sensación muy lejana a la paz. Tal vez me he acostumbrado a eso o no le he prestado demasiada atención; pero lo que sí sé, es que el desorden interno duele en el cuerpo, perturba la cabeza y siempre hay algo que no anda bien, que nos mantiene en conflicto y que no nos deja vivir en paz.

Por eso, mi tema de conversación con Bevione fue ese: el orden y la paz

Según Bevione, hay tres formas de desorden:

  1. Te estás ocupando demasiado del otro. Lo primero es saber lo que es tuyo y lo que es del otro. Muchas veces, cuando nos ocupamos demasiado o más del otro que de nosotros, se produce un desorden. De pronto, estás haciendo cosas maravillosas y buenísimas por el otro, pero te olvidaste de ti.
  2. Te estás ocupando demasiado de ti. Esto suele ocurrir menos, pero cuando nos damos cuenta de cuánto nos hemos abandonado, exageramos y nos vamos al otro extremo. Entonces, nos olvidamos del otro y solo vivimos para nosotras mismas.
  3. No estás confiando en Dios. Hay cosas que no dependen de ti. Muchas dependen, pero otras no. A veces, cuando no confías en el movimiento de la vida, pierdes la paz, porque resulta que hiciste lo que tenías que hacer, pero no llega el resultado, porque sigues pensando que todo depende de ti. Así que, ya que hiciste tu parte, aprende a esperar que el mundo, las circunstancias o Dios hagan lo que sigue.

 

Eso de «ocuparme demasiado de mí » me quedó sonando…

¿Cuál es el límite? ¿Cuándo sé que estoy empujando hacia el otro extremo?

«Cuando nos desordenamos y nos ocupamos demasiado de nosotros, puede que estemos muy bien, porque estamos produciendo o nuestros proyectos están bien; pero no estamos en paz. Entonces nuestro corazón nos va a avisar siempre cuán desconectados estamos de nuestra esencia. Al perder la paz, algún desorden está ocurriendo».

¿Hasta dónde somos responsables?

En esta parte, Julio es muy claro. Recuperar el poder y hacernos responsables, significa empezar a hacer lo que nos toca y dejar de hacer lo que no nos toca. 

«Es estar un poco más atentos y preguntarnos: ¿Qué es lo que puedo hacer con esto?. Por ejemplo, si tienes un problema en tu relación de pareja, no puedes cambiar al otro ni a la relación, porque esto depende de los dos; pero sí puedes hacerte cargo de la parte que sí puedes cambiar. ¡Eso impacta y mucho!»

Haz lo que tienes que hacer…

Empieza a hacer lo que tú puedes hacer. Y si todavía no estás en paz, aún tienes algo pendiente.

«A veces lo que tenemos que hacer es dejar de hacer. A veces, para estar en paz, tenemos que dejar de hacer», afirma Julio.

¿Por dónde comienzo?

«Simple: ¡Deja de hacer!»

«Deja de hacer lo que no se siente en paz y empieza a hacer lo que sí se siente en paz. Antes de eso, deja de pedirle al otro (al marido, novio, hijo, gobierno…) que haga, ¡Y haz tu parte!

Si no haces tu parte, vas a crear caos otra vez. «Esto no es de hoy para mañana, esto es un camino, es poco a poco, es darnos cuenta. Hay cosas que nos quitan la paz, pero todavía nos quedamos allí. Perder la paz está relacionado con la dignidad y de ahí es más duro salir».

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Pero, presten atención: no tener paz también puede ser un estado de confort

Es hasta de cierta gloria, dice Julio. Porque estar perturbado, significa que estás muy ocupado y te crees una persona responsable, o las personas que dicen ¿Cómo voy a estar en paz con tremendo problema? ¡Es que si no estás en paz, no lo vas a solucionar!

Yo a esas personas les digo que sigan así. No me interesa convencerlas porque la vida misma los va a convencer. Pero hay otra manera, y sería bueno probar.

Porque ahí te das cuenta de que a veces te conviene mucho más perderlo todo, pero no perder tu paz.

Perder la paz es el primer indicio de que te estás metiendo en algo que no es para ti

Cada vez que pierdes la paz, entras en un desorden y en ese desorden, no te encuentras a ti misma. Cuando haces algo que no se siente en paz, ¡Eso no es! No significa que sea bueno o malo, es que ¡No es!

Gran parte del estrés es eso. Es que hoy viernes, pero quisiera que fuera jueves para tener más tiempo; es que son las 11:20, pero quisiera que fueran las 9:20 para tener más tiempo; es que soy esto, pero me gustaría ser lo otro; mido 1.50, pero qué bueno sería medir 1.60; bajé tres libras, pero por qué no bajé 15.

Estamos todo el tiempo renegando de nosotros, en vez de aceptar lo que somos.

Reconoce lo que ya eres, porque la verdadera evolución espiritual de la que puedes ser parte es sostener ante el mundo la verdad de quién eres.

Mujeres de Madrid ¡Atención!

Bevione regresa a Madrid para reflexionar sobre un camino espiritual posible y terrenal.

¿Cómo podemos vivir en paz aún en medio del caos?

¿Existe un destino que cumplir?

¿Hasta dónde llega nuestro poder personal?

¿Hay un pasado que nos determina?

¿Por qué nos enfermamos?

Respuestas a preguntas como estas, irán marcando un paso a paso que presentará en su conferencia «Del cielo a la tierra», para caminar con más claridad en este mundo, con la visión del espíritu, pero con los pies en la tierra.

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Julio Bevione en Madrid Asuntos de Mujeres

 

Foto: Pixabay.

3 comments

  • Avatar
    Constanza Rios

    Me gusto mucho el artículo, me guata el orden, siento que cuando todo esta en su lugar todo fluye mejor, ya les he escrito varias veces, soy la que el papá de sus hijos migro a Barcelona para encontrar un mejor futuro y si lo encontró pero para él….. año y medio después de haberse ido lo que sentía por mi cambio, (eso dijo) un matrimonio de 20 años llego a su fin, encontró otra persona y bueno yo me quede aquí en Bogotá con tres hijos (22, 15, 13) con 41 años y mirando hacia….. No se hacia donde, viendo como el plan de vida ya no exixtia y debo mirar como acomodo todo, no le odio, ni le guardo rencor, me entristece pero me doy cuenta que si tomo esa decisión es porque poco o nada le interesa lo que siento o pienso, asumo mi parte de culpa, porque al eramos pareja pues todo va por mitades, se que falle, pero también se que he actuado honestamente, cada día me levanto cansada tal vez mas por la carga emocinal que por la física, no sabia que se podía sentir tan cansada, y cada mañana brille el sol o este nublado agradezco por estar viva, por ver a mis hijos, por que si me duele el cuerpo o el alma es que estoy viva y hay un dia mas para hacer las cosas bien, para equivocarme y aprender, es duro tener que ver a tus hijos sufrir por toda la situación, por las acciones de su padre, y poner la cara en el colegio (siempre fui yo la que fue a las reuniones) pero ahora te llama la psicóloga, la coordinadora para decirte que les preocupa algunas reacciones de los chicos, y tengo que ser yo la que busque estrategias, palabras, momentos para hablar y mitigar el dolor, abrazar a mis hijos me recarga el alma, un te amo de sus labios, compartir sus gustos eso me hace feliz y me da la fuerza para seguir adelante sin mirar atrás, la verdad no pienso ni en el pasado, o el porqué fue? Porqué paso? No, para qué, nada soluciono con eso, concentrada en el presente para lograr un futuro mejor, tranquilo, en armonía y esperando que los chicos no odien al papá, son dos chicos y una nena ella es la de medio, ama a su padre pero le duele infinito ver las cosas que hace, el mayor optó por negarlo, cosa que me duele pero él ya esta mayor y solo me queda darle tiempo al tiempo por que por mas que hablo con él no da su brazo a torcer, él tiene un punto de vista válido y lo entiendo, ya esta cerca de graduarse de la U y pues eso ya le da herramientas para la vida y también conocimiento para darse cuenta y no aprobar por nada el actuar de su papá y el menor opto por no hablar con el papá, no quiere y eso me.pone triste porque aunque no fue un mal padre es un buen ser humano pero ahora se esta equivocando y parece que no se diera cuenta que esta haciéndole daño a sus hijos.

    Toda esta situacion ha desordenado todo, interna y externamente pero estoy tranquila entonces creo que ese desorden nos ha hecho reorganizarnos para ver la vida de otra forma.

  • Avatar
    Cristina

    Wow me encantó , c cuando en Miami florida, esto me llegó tanto 😪

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