Luz Mely Reyes: “El que te quieran enjaular, hace que se te despierte más el espíritu de rebeldía”

Las notificaciones de mi cuenta de Twitter están activadas para Luz Mely Reyes, porque entre tantos rumores e informaciones falsas que se producen en Venezuela, me resulta una periodista confiable, creíble, rigurosa, seria y directa. Así que sigo sus pasos desde hace tiempo.

Esta periodista venezolana es la directora y cofundadora, junto Laura Weffer, de Efecto Cocuyo, un medio de comunicación independiente que busca «iluminar» a los venezolanos con sus contenidos e investigaciones, en medio de la oscuridad informativa que prevalece en el país.

Es además, un medio ejemplo de emprendimiento periodístico exitoso y vanguardista, que demuestra que los periodistas sí podemos ser promotores de modelos informativos innovadores, independientes y adaptados a las nuevas tecnologías, contextos políticos y sociales difíciles, dinámicas informativas diferentes y las demandas de un público que se ha vuelto influyente en las agendas editoriales de la actualidad.

Con una gran trayectoria en prensa escrita, reporterismo y periodismo de investigación, ha estado muy vinculada siempre a la política.

Y es hoy una de las caras femeninas del periodismo de calidad hecho en Venezuela y la única venezolana incluida entre las 30 mujeres intelectuales más influyentes de Latinoamérica. Es una mujer emprendedora, con un equipo de mujeres al mando, haciendo lo que más las apasiona: periodismo.

Ella, su maravilloso equipo y su medio, han estado en el ojo del gobierno, han sido víctimas de ataques, citaciones a la fiscalía y amenazas.

Y sigue ahí, firme y convencida de que cada vez que intenten apagarle la luz, no se dará por vencida y siempre tendrá la oportunidad de hacerlo mejor.

En el 2006, publicó su libro «Con la vagina bien puesta» y es coautora de una obra de marketing político.

Nos encontramos en el Hay Festival, evento literario e intelectual, realizado en Cartagena de Indias el pasado mes de febrero.

Nos sentamos en un banquito, con poquitos minutos para conversar y hablamos de mujeres y de hacer periodismo en Venezuela; pero también, de creer en uno mismo, de ser capaz de emprender proyectos diferentes y de calidad… De arriesgarse y de vivir…

 

Aquí les dejo esta entrevista hecha con mucha emoción

 

¿Qué es eso de tener la vagina bien puesta?

(Risas) Eso lo escribí hace 13 años, era una muchachita. A veces digo: ¿Lo volvería a escribir así? Creo que no, lo matizaría un poquito; pero también creo que eso tiene que ver con las etapas por las que pasa uno, por las que pasamos las mujeres.

Y en ese momento, era una etapa de esas bien frontales en la que estaba reafirmándome. El título tiene que ver con eso, con la reafirmación de una forma de ver las cosas, que no significa que uno tenga la razón, sino que es tu propio modo de ver las cosas.

 

Pero ahora mismo tienes que tener la vagina bien puesta ¿O no?

Lo que pasa es que eso está asociado a la visión masculina de tener valentía: las hormonas asociadas a la valentía.

Yo hoy preferiría hablar de tener el corazón bien puesto, porque creo que después de todo este tiempo, uno va pasando por ciertas cosas y en este momento, estoy en una de las etapas más bonitas de mi vida.

Creo que es de las mejores etapas que he vivido en mi vida, porque primero, he pasado por muchas cosas, he aprendido muchísimas cosas; me siento muy feliz con lo que hago, entonces ya no me preocupan cosas que antes sí.

 

Cuando hablas de reafirmarte ¿Dudabas un poco de ti? ¿Sentías que estabas en el lugar equivocado?

Yo siempre he sabido lo que quiero y voy por lo que quiero.

Tal vez en aquel momento, no lo tenía muy claro y seguramente, cambiaré otra vez. Creo que en esa época no estaba muy clara, no en lo que quería, sino en cómo iba a lograr las cosas que quería; y también porque nosotros vivimos en un proceso y una sociedad en la que prácticamente se nos obliga a las mujeres a justificar todo lo que queremos.

Y me parece maravilloso que ya yo aprendí a no explicar y a justificar lo que quiero. Como siempre, he estado muy clara y eso es una gran fortuna también, voy y busco lo que quiero, sin pedir permiso, porque a las mujeres se nos quiere obligar que para todo pidamos permiso.

Si decides casarte, te critican; si decides ser soltera, te critican; si decides tener tres novios, te critican; si decides ser lesbiana, te critican; si decides cambiar de sexo, te critican. O sea, es como si tu vida tuviera que depender de las expectativas de los demás.

Lo que he aprendido y que me da gran satisfacción, es que yo no soy definida por lo que piensen los demás. Yo soy una persona y me defino por todo un cuerpo de valores que tengo, que me inculcaron, con los que me he identificado y con los que he comulgado durante toda mi vida.

Pero además eso es liberador ¿no?

¡Claro! Por eso te digo que esta es una época maravillosa.

 

En cuanto a los ataques constantes que recibes de parte de miembros del gobierno venezolano, ¿Qué significan esos ataques para ti y cómo manejas la crítica?

Yo creo en la libertad de expresión. Por supuesto que no me gustan los insultos, porque yo no insulto a nadie. Pero, puedo entender que hay personas cuyas maneras de comunicar lo que sienten es a través del uso de algún insulto, porque todavía están trabajando en ver cómo lo comunican.

Y lo otro es que yo trato de no tomarme las cosas a nivel personal. Yo entiendo que hay una situación muy fuerte en el país, que cualquier cosa puede ser tomada con mucha sensibilidad; entiendo que con el rol que tengo ahora, tengo mucha exposición y muchas responsabilidades.

Y entiendo que esas críticas tienen que ver con eso, porque si no, la gente no las haría.

Ahora, tenemos que hacernos responsables –y llegará un momento en el que a los venezolanos les toque ver eso- y es asumir percepciones. Tenemos que hacernos cargo de lo que percibimos y cómo lo percibimos. Y eso demanda un ejercicio más fuerte de las personas en sociedad y un ejercicio de ciudadanía mucho más fuerte.

 

¿Cómo haces tú ese ejercicio?

Simplemente trato de no engancharme y también trato de aprender. Por eso dejo que la discusión fluya.

Lo que no permito es la manipulación y la tergiversación de las cosas. Porque una cosa es que la gente critique algo que yo haya hecho, y otra es que lo tergiversen.

Aprendí que lo que tú dices del otro, dice más de ti que del otro. Así que cada quien debe resolver su proceso.

 

 

¿Y tú estás consciente de la responsabilidad que tienes de ser, quizá, una de las periodistas más importantes y confiables, en este mar de información falsa y rumores? Porque además tú te muestras como la buscadora de la verdad.

Es como fuerte, porque yo creo que todos los periodistas buscamos la verdad. Lo que yo nunca imaginé es que en esa búsqueda mía, iba a estar tan expuesta.

Entonces, por supuesto, que como cualquier ser humano, me puedo equivocar, pero estoy consciente de mi responsabilidad y eso me obliga a ser mucho más rigurosa en la búsqueda de la verdad.

Soy muy sarcástica y me gusta mucho el humor negro, pero dejé de decir cosas de este tipo para no herir a nadie.

Sobre todo porque puedo ser malinterpretada. El que usa la ironía, siempre se ve más expuesto, porque revela más. En una sociedad tan conmocionada como la venezolana, el uso del humor puede herir a alguien, y no estamos para estar hiriendo a la gente en este momento.

 

¿Qué es lo más difícil de ser periodista en Venezuela en este momento?

Yo diría más bien, qué es lo mejor de ser periodista en Venezuela.

Que estamos viviendo un proceso de cambio muy fuerte, que es divino y precioso. Hay periodistas que están haciendo cosas maravillosas, estamos haciendo buen periodismo y estamos aprendiendo mucho. Que hemos crecido muchísimo, que hemos tratado de formar a las generaciones que vienen, que mientras más te restringen, más te rebelas.

El que te quieran enjaular, hace que se te despierte más el espíritu de rebeldía.

 

¿Cómo se mantiene en pie un medio como Efecto Cocuyo?

Vivimos mucho de Crowdfunding, donaciones, proyectos que postulamos y que ganan premios y nos dan ingresos para vivir y mantenernos.

Así vivimos y lo hacemos con pocos gastos. Los costos no son tan altos como pudiera ser para otras empresas.

 

¿Pero les da para vivir y pagar salarios?

Sí. Para pagar salarios decentes, tener un programa de acompañamiento con nuestro equipo y un programa de mejoramiento. También tenemos la posibilidad de que como mucha gente quiere aportar al periodismo, entonces en la parte de formación, tenemos la posibilidad de que nuestro equipo salga y ser forme.

Yo viajo por todas partes, no porque tengo dinero –porque no lo tengo-, sino porque me invitan muchísimo y me dan las oportunidades de poder compartir y estar en muchas partes.

 

Cuéntame un momento de miedo…

Suena irresponsable decir que yo no tengo miedo. Yo he sentido miedo, porque tengo un hijo periodista y tengo muchos jóvenes periodistas bajo nuestra responsabilidad. Por ellos, me da mucho temor.

En lo personal no, porque creo que cuando tú tomas una decisión y lo asumes como una decisión de vida, estás tan claro en lo que quieres, que no le das espacio al miedo.

Y en términos espirituales, con el cábala, para mí lo más importante es la certeza. El miedo en la cábala, es más una forma de vernos, es creer que lo que vas a hacer no tiene sentido. Y en cábala uno aprende –al menos eso fue lo que yo aprendí- a tener certeza y es algo que va conmigo.

 

¿Alguna vez te han amenazado, te han ido a buscar para encarcelarte?

Sí me han amenazado, me han llevado a la fiscalía, me ha buscado el SEBIN. Pero sí, me respetan.

Y lo sé, porque creo que tiene que ver con el hecho de que me he dedicado a comprender un poco más por qué estamos como estamos y donde estamos.

He sido muy firme en mis posiciones, pero siempre tratando de ver la otra cara de lo que está pasando.

 

¿Qué le dirías a esas periodistas jóvenes que te admiran, que se inspiran contigo? ¿Qué hay que hacer para llegar ahí, a ese punto donde tú estás?

Que sigan su vida. Que se quieran, que se amen muchísimo.

Que si escogieron el periodismo, (bueno, digamos que el periodismo las pudo haber escogido a cada una de ellas), van a tener la oportunidad de hacer cosas maravillosas, que no lo duden ni un minuto.

 

¿Seguirás adelante?

¡Sí! Yo estoy metida en esta película y espero que la luz me siga iluminando. Y me encanta.

 

Fotos: Maricarmen Cervelli N.