¿Estoy criando niños de otra especie?

Nunca jamás imaginé tener que criar seres de otra especie.

Yo tenía entendido que nos reproducimos en la misma especie para poder tener claves de crianza, pero esto ha cambiado y no nos han avisado.

De humanos nacerán humanitos, de tigres tigritos y de medusas medusitas. Así ha sido siempre… Tienes hijos pensando que así funcionará y de pronto, te ves con un cachorro de otra especie entre manos.

Que tu infancia sea más parecida a la de tu abuela que a la de tu propio hijo, deja mucho que decir sobre la velocidad a la que nos movemos.

Yo tengo 40 años, nací a finales de los 70 ¡Ni siquiera se había inventado el walkman!

En mi casa había discos de vinilo, (llamados por mi cuidadora “Don Play”). También teníamos un tocadiscos, con todo el halo de misterio que rodeaba los aparatos costosos. Hasta cierta edad no me dejaban poner el disco a mí sola porque se podía joder la aguja.

También recuerdo el día que llegó el primer microondas a mi casa, mis padres lo trajeron directico de Estados Unidos porque éramos unos modernos. Cuando poníamos algo a calentar, manteníamos un radio de seguridad por las ondas electromagnéticas y nuestro cerebro.

Crecí con avances lentos y con fracasos estrepitosos como el LaserDisc. También crecía con la paciencia de esperar tu canción en la radio porque no había otra manera de escucharla cuando aún no había salido el disco y no tenías a quien pedírselo para grabarlo. Lo podías grabar de la radio, pero tenías que rezar tres Avemarías para que el locutor no hablara antes de acabarse la canción.

Las cosas dependían de otro, no de ti y eso lo cambia todo. Las cosas no eran “bajo demanda”, la realidad era distinta.

Fíjate que hace ya unos 30 años mi mamá me castigó sin TV una semana. Justamente pasaban un capítulo especial de “Alf, el extraterrestre”, en el que llegaba su novia Rhonda de Melmac. No lo vi, me lo perdí y se acabó para mí. Ahora está en YouTube, pero ya no me interesa demasiado.

Ahora, fíjate si me marcó el castigo, que me acuerdo hasta el nombre de la peluchona extraterrestre.

Hoy en día, quites lo que quites, es cuestión de tiempo para recuperarlo. Todo está a la mano y se puede repetir. Me cuesta lidiar con esta realidad…

Mis hijos queridos no conciben un no está o un no hay… Lo máximo es “no lo has buscado bien”. Así… ¿Con qué armas luchamos los padres?

¿Cuántas veces has tenido conversaciones con tu hijo en las que parece que ambos hablaran idiomas distintos?

Yo he peleado con mis hijos por discutir si la música se escucha o se ve #LoJuro. Un día, uno de ellos me pidió una canción, así que puse el audio porque era una canción, no hace falta más que oírla, ¿no? Pues no. El seguía: -pon la canción, pon la canción- Y yo: -Pero si está puesta-, -¡Pero no la veo!- Responde él. -¡Pero no es para ver, es para escuchar!- -Es para veeeer, la música se ve… Me dijo.

La criatura quería un video de YouTube, claramente. La música ya no se escucha solamente. #SeVeQueNo.

Ahora todo está hecho para todos los sentidos, me parece un milagro que sean capaces de leerse un libro.

Hace tiempo, mi hijo vino con un Ipod mini (que rescató de algún cajón), y me dijo como si estuviéramos hablando de un gramófono: – ¿Esto mamá? ¿Qué es? Lo agarraba con sus dos deditos como con asquito de vejestorio. Le dije: -Eso es para escuchar música-. Se sorprendió.

Espera que lo enchufo para que cargue y te lo dejo para escuches.

Hice todo el proceso, apelando a su paciencia, que solo fue posible por la creciente expectación de tener una fuente de música solo para él. Cuando finalmente le expliqué y se puso a ello ¿Saben cuánto duró? Lo justo para descubrir que no podía poner la música que quisiera (como Spotify), sino la que estaba en el aparato.

Tardé más en ponerlo a punto que lo que duró el niño con la música.

Estoy desorientada, la velocidad me deja sin fuerza. Netflix, YouTube y Spotify… Entiendo la parte positiva de todo esto, no se crean que yo misma no estoy encantada de ver, oír y saber lo que quiero cuando quiero… Lo que no sé es cómo poner límites a dos niños que tienen el mundo a sus pies gracias a esto, literalmente.

Ahora más que nunca entiendo el dicho “no se puede poner puertas al campo”, ¡ok! Estamos en plena era digital y yo tratando de entender qué pasa.

Pero mis hijos, los míos, tienen que tener límites; tienen que aprender que no todo es ya y ahora, que hay que saber esperar… ¿O acaso un bebé no sigue necesitando nueve meses para formarse?

Es una tragicomedia… Da risa y estrés. Y se supone que tú tienes que enseñarles a ellos.

Podría concluir con una sabia recomendación, pero no la tengo. Yo además de practicar esa paciencia que tuve para sobrevivir a mis castigos y superar no ver a Ronda la de Alf, solo puedo decir que por difícil que sea criar niños de otra especie, es lo que nos ha tocado y no podemos rendirnos.

Tenemos que seguir ese instinto que nos dice: -No hijo, la música se escucha, los videos son un plus… Cierra los ojos, vas a ver- Y así intentar que nuestros hijos se descubran a sí mismos y el mundo que los rodea. Y en el camino, ya te vas redefiniendo tú también.

Suerte…

PD: creo que con este post, que menos que escuchar anécdotas como la de Ipod… empiezo yo:

  • Un día le dije a uno de los niños que cuando yo era pequeña, los canales del televisor se cambiaban directo en el aparato, que no había un mando a distancia y que mi abuela me pedía siempre que lo cambiara yo… Cuando mi hijo se lo fue a contar al otro, le dijo: cuando mamá era pequeña, ella era el mando a distancia.

 

Sigue a Vivi Febles en su maravillosa y divertida cuenta: @DimeTuQueNo

Y no dejes de leer su post anterior: “Él tiene 9 años, ya lo crié”