Fede Paz: “Hay mujeres que ya se están dando cuenta de que están atrapadas”

Conocí a Federico Paz en 2018, en una conferencia en la que aprendí a meditar con él de una forma distinta. Me gustó su practicidad y lo que me enseñó ese día.

De ahí, me quedé enganchada con sus charlas, cursos y retiros.

Este argentino, residente en Medellín, Colombia, es un ingeniero industrial, terapeuta Gestalt y Life Coach, que alguna vez pensó que tenía vocación para ser sacerdote. Aunque en su momento, respondió a esa vocación, decidió salir de ahí para dedicarse a otras cosas: lograr que la gente viviera en estado de “flow, sacara lo mejor de sí misma y tomara más consciencia sobre su alimentación, sus creencias y sus procesos personales.

Y como en Asuntos de Mujeres nos encanta saber qué piensan los hombres sobre el universo femenino, entrevistamos a Fede Paz, quien también cuenta con entrenamientos especiales en productividad, finanzas y abundancia, y es un crack en constelaciones familiares.

Le pregunté sobre las mujeres y sus relaciones, los hijos, el estrés, la culpa, la influencia de nuestros papás en lo que somos y, por supuesto, sobre cómo lograr “vivir con flow”

Pasen adelante.

 

Vivir una vida con “flow

 

 

Fede, uno de tus mantras es “Vivir una vida con flow” ¿Cómo se vive una vida con flow?

La vida con flow es lo que todos queremos y cuando las cosas te salen fácil. ¿Viste cuando todo te sale fácil y bien? Que haces un proyecto y te lo compran, con tu pareja estás bien, soltera estás bien, con los chicos estás bien…

El flow tiene que ver con que las cosas fluyan, como un río: el agua del río no está preocupada por cómo va a llegar a donde tiene que llegar, simplemente la vida lo lleva; y nosotros, de base, podemos vivir así cuando estamos en sintonía con nosotros mismos.

 

¿Y eso cómo se logra? ¿Cómo lo haces tú?

 

Es que es tan fácil y tan difícil a la vez, porque es lo natural, nosotros nacimos en eso.

Cuando éramos pequeños, estábamos súper conectados con eso y sabíamos lo que nos gustaba y lo que no. ¿Qué pasó en el medio para que yo no sepa lo que me gusta, lo que me hace bien o lo que me hace mal?

Los niños no tienen problema para tomar decisiones, ¿Acaso los ves preocupados pensando “¿Qué hago?, ¿Hago esto o hago lo otro?”, ellos tienen ese flow, ellos van y vienen, tienen esa intuición.

Entonces el entrenamiento, es volver a conectar con la emoción y la intuición, que es lo que todos queremos cuidar. Todos tus momentos de felicidad son cuando tú estás conectado con eso.

El entrenamiento es volver al cuerpo y a las emociones; volver a la intuición, que siempre te va a indicar para dónde es. No es difícil, pero hay que saber hacerlo para poder entrarle.

 

¿Cómo es eso de vivir más en el cuerpo?

Es estar más en las sensaciones físicas que en la cabeza. Hay una energía inmensa cuando estamos pensando y perdemos la noción de las percepción del cuerpo , estás como abstraído.

Es poder respirar y sentir cómo tenés el cuerpo. eso da autoestima, presencia y conexión con la realidad.

 

¿No has notado que hay una lucha entre lo que realmente queremos hacer y lo que pensamos o hemos aprendido que TENEMOS que hacer con nuestra vida?

Exacto, lo dijiste perfecto. Es eso. Cuando eres niño, piensas de pronto “¡Ay!, ¡Quiero ir a jugar con esto!” Y te dicen: “¡No!, no cojas esto, tienes que hacer esto”.

O te enojas con otro y le pegas y entonces “¡No!, no le pegues”, entonces todo el día el impulso y las ganas que tienes, luchan con el “¡No!, no lo hagas; no lo toques; no tengas miedo”.

Y lloras si estás triste y te dicen “¡No!, no estés triste”… Entonces, cuando tienes un entrenamiento así por 15 o 20 años, ya te desconectaste de tus emociones y ya no sabes qué sentir porque sabes [crees] que eso ya no sirve.

 

Entonces cuando descubrimos lo que queremos realmente ¿Renunciamos al trabajo que no nos gusta, terminamos con nuestra pareja o hacemos cambios de vida? ¿Es así?

Hay gente que no está contenta y todavía no se ha dado cuenta, y hay gente que se da cuenta de que está muy desconectada.

Pero otros empiezan a decir: “Esto huele mal, no estoy bien acá”. ¿Qué pasa? Que muchas veces no tienen lugar para hablarlo, entonces se lo guardan y se lo comen.

Muchas de ustedes se plantean estas cosas y se preguntan: “¿Bueno, y ahora cómo hago yo?” Esos son los procesos que yo acompaño, ayudo a las personas.

Porque estos no son procesos de una semana, porque no hay respuesta correcta, no es que si una terapia sale bien, vas a seguir bien con tu marido, no. Puede salir bien la terapia y te das cuenta de que lo tienes que mandar a la mierda, tienes que hacer otra cosa…

Aquí la clave es que te conectes con lo que a ti te hace bien y ahí las fichas van cayendo.

 

¡Ay, pero eso da mucho miedo! 

Esa es la parte esencial de estos procesos: Cuando tú empiezas a hacer cambios, a poner límites y a sacarte pesos de encima que no te corresponden, empiezas a confiar…

Eso es lo que te va a hacer crecer, porque ya no estás buscando amor quedando bien con todo el mundo, sino que te puedes querer a ti mismo y decir: ¿Sabes qué? Como yo me quiero a mí mismo primero – que soy la persona más cercana que tengo conmigo- pongo límites, y si a ti no te gusta [al otro] está bien, yo igual estoy bien; no necesito que tú me apruebes o me quieras.

Fíjate que es un súper camino de autoestima: Me digo “sí” a mí, a lo que yo necesito, y para eso a veces tengo que poner límites y decirle al otro: “mira, no. Esa dinámica que teníamos no va más, porque no me hace bien a mí ni te hace bien a ti que yo no sea real.”

 

¿Entonces si vivo en flow hago lo que quiero y me cago en todo el mundo?

El flow existe cuando tú naturalmente vuelves a ser mucho más espontáneo. Así que sí tiene que ver con no controlar en parte, pero esta práctica no se puede abordar mentalmente, se tiene que experimentar/practicar con el cuerpo.

Es una práctica de presencia, preguntarse: ¿Qué tengo ganas de hacer? No se puede pensar/planificar: “Ah listo, me voy a levantar temprano y voy a meditar, entonces como medito tengo más flow”; sino que es mucho de estar en el momento.

Por eso es una práctica que rompe mucho la estructura mental.

 

 

Las mujeres y sus relaciones

 

Para Fede es fundamental tener una vida y dedicarte a ti y a tus cosas, más allá de tu pareja. “¿Quieres que esté mejor tu pareja? Dedícate a ti”, afirma tajantemente.

Además, habla de la importancia de que tengas amigas y también un espacio propio que te permita extrañar a tu pareja y aprender cosas por tu lado.

 

¿Cuáles son las preocupaciones que más se repiten entre las mujeres hoy en día?

En las mujeres veo mucho esto de encontrar el lugar entre los hijos y el trabajo, cómo hacer para equilibrar todo eso: “porque soy mamá”.

La culpa con los hijos porque de repente no quieres estar con ellos y dices: “Puta, me gustaría poder viajar y estar más libre”… O sea, tuviste hijos y te dices: “Me siento culpable porque la verdad es que no estoy feliz con mis hijos”. 

Veo también, mucho el dolor en las mujeres por haber sido maltratadas, sumisas y por ser puestas en segundo lugar.

 

¿Y qué les decimos a las solteras que quieren tener una pareja estable?

“Yo no consigo pareja” “Yo no consigo a alguien que me quiera”, dicen muchas. Eso es el reflejo de que tú no te quieres o que estás enganchada con tu papá o tu mamá. Porque cuando vos sos vos, el problema que vas a tener es que vas a tener que elegir entre millones.

Cuando estás conectada contigo misma, te vuelves un imán.

 

La maternidad y los hijos

 

Fede defiende la idea de una maternidad más ligera y menos llena de cargas innecesarias. Eso implica, darles más autonomía a los hijos, soltar el control de todo y, una vez más, trabajar en el bienestar personal primero. “Me pasa con mamás que están demasiado presentes en la vida del niño, se hacen cargo de todo y están a mil. Y… ¿Cómo te das cuenta de esto? Porque le duelen los hombros, se cansan, se estresan” afirma.

Para él hablar de hijos, sin tener uno, es como ser un cura hablando de sexualidad. Sin embargo, es claro en esto: “La prioridad no son tus hijos, la prioridad siempre sos vos”. Y agrega: “Tu primera relación es con vos. Y el primer error que cometen las mamás, es que ponen a los hijos primero que ellas y les enseñan a los hijos a ser infelices”.

 

¿Cómo ves a las mamás desde tu trabajo?

 

Uno de los temas que más veo es: “La supermujer”, que es la que más sufre.

Es muy insegura esa mujer, porque ella piensa: “Yo tengo que hacer todo por todo el mundo para que me quieran, porque en el momento en que digo no, la gente se pone mal y yo no aguanto que me rechacen, que no me quieran.”

Entonces es la persona que hace todo por todo el mundo para que todos estén contentos con ella.

Pero igual no todos están contentos con ella, y la primera persona que no está contenta, es ella misma.

Ese tipo de mujer no tiene idea de su necesidad, no le da lugar a su necesidad…

 

Hay mamás que trabajan y hacen maromas para cuidar a sus hijos. Otras emprenden para tener más tiempo para ellos, sin dejar su vida profesional de lado; muchas se quedan en casa (y en este grupo hay algunas que, estando en casa, tienen la cabeza y las ganas en otro lado) ¿Cómo influye esto último en la vida del niño?

El chico siente que tú no estás o inconscientemente dicen: “A mamá le parece más importante el trabajo que yo”.

Fíjate que es pararte diferente y eso implica [enfrentar] un montón de miedos, un montón de cosas que aprendiste en tu casa; ves que no es tan jodido el cambio de posición pensándolo. Es decir “ok, cómo me voy a organizar”.

Pero esto mueve muchas emociones porque tú aprendiste una forma, la parte más emocional.

 

Muchas mamás piensan que no es posible hacer las dos cosas: O crías a tus hijos en casa o sacas un proyecto demandante adelante… Pero las dos juntas no.

 Ahí ya empieza el proceso, ¿ves? Esto es lo que le pasa a todo el mundo. A cada quien le pasa con un tema diferente, y cada uno está en esa vuelta. Fíjate que son esquemas mentales.

El esquema de que o es una cosa o es la otra. Puede que no tengas claro todavía cómo es un esquema en el que conviven ambas ideas.

¿Dónde está la esencia? En la percepción del niño, no importa si estás una hora más o menos, es que tiene que ver con la presencia.

Es que cuando estás, estés. Eso es lo más importante, y para que eso ocurra, tenemos que conectar mucho más con el cuerpo que con la cabeza, porque puedo estar físicamente aquí pero mi cabeza en otro lugar.

Mientras más energía le ponemos a la cabeza, menos presencia hay en los vínculos.

 

¿Cómo no sentirse culpable por trabajar por tus sueños con una vida familiar? Sobre todo en el caso de las mujeres que tienen hijos.

Es una muy buena pregunta. El meollo de la cuestión, es ser ellas mismas, es ser reales con ellas mismas, es ser auténticas con ellas mismas. Desde ese lugar, tus hijo te tiene respeto.

Tus hijos quieren verte feliz. Pero muchas de estas mamás no están viviendo su sueño.

Hay que preguntarse menos por los hijos y más por uno mismo…

 

Cambiar la vida y agradecer siempre

 

Fede, cuando no estamos contentos con nuestros trabajos, pareja o vida en general, necesitamos hacer cambios ¿Cómo deberían ser esos cambios?

Hay gente que trata de dedicarse a otra cosa porque no está contenta con su vida actual, pero cuando lo hacen desde ahí, nunca funciona. Porque es desde la insatisfacción, “como no me gusta mi vida la quiero cambiar”…

Igual pasa con una pareja de la que te separas: hasta que no le agradezcas lo que te dio y no valores lo que te dio, no la puedes soltar y no hay lugar para otra pareja… porque va a pasar lo mismo.

Es muy importante ese proceso de valorar: valorar el trabajo actual, valorar lo que tienes, valorar la pareja… Desde ahí será más fácil tomar lo que sigue.

 

¿Cómo mantenerse en un estado de gratitud en medio de una crisis?

 Es importante que entiendas que también en las crisis, hay que putear; decir: “¡qué mierda de vida!”.

Y hay gente que se cree tan espiritual que no lo hace y se queda en la rabia siempre, porque no pasa la etapa.

Es fundamental mandar todo a la mierda.

Y la gente “buena” no lo hace, y por eso pasa de 5 a 10 años aguantándose la rabia y la frustración porque no puede decir “¡Qué mierda de vida que tengo!”.

¡Pero a los 10 años ya no aguantas más!

Hay momentos que son de rabia, negación, de depresión y es muy importante ese momento, si no pasas por ahí, no floreces.

 

La gente y su relación con el “éxito”

 

¿Es posible cambiar de pensamiento y de creencias?

 ¿Cómo aprendiste los patrones? Los aprendiste viendo a otra gente y leyendo.

Pues del mismo modo, tenemos que volver a aprenderlo: leyéndolo, por modelos y por experiencia. Esas son las 3 formas en las que aprendimos.

Estos son los condicionamientos: “Lo que hace bien es la carne”, “Es bueno tener los amigos del colegio de toda la vida”, etc. Cada uno aprendió un disco diferente, ese es el condicionamiento más mental.

Luego el ejemplo, que es muy importante: qué amistades tienes, qué autoridad le das a una persona – a los papás le damos mucha autoridad, por eso el ejemplo de ellos es tan fuerte-. Pero tenemos otros ejemplos de autoridad.

Y el tercero, son las experiencias de cosas que pasaron en un momento de tu vida que fueron demasiado fuertes: una tragedia, una muerte, una felicidad, o sea, una experiencia que para cualquier lado emocional, te haya marcado muy fuerte.

Así reaprendemos igual.

 

 

Hay gente talentosa, que hace grandes cosas, pero pareciera que no ha tomado consciencia del valor que tiene y lo bueno que es su trabajo… ¿Cómo tomo consciencia del valor que tiene mi trabajo y mi tiempo?

Ya la consciencia la tomaste. Te diste cuenta de que no valoras tu trabajo y encima te emputaste, que además tiene una carga emocional. Todo el día te tienes que estar condicionando de que mereces estar ahí, que está bueno tu trabajo… Esto es un trabajo de todos los días.

Yo uso mucho las afirmaciones, y la gente piensa “qué huevada hacer las afirmaciones y el mapa de visión”. Es que es un tema de a dónde está yendo tu consciencia, en qué estás pensando, es tu mentalidad…

Pero es muy práctico, cuando lo empiezas a practicar, en serio es físico: de darte cuenta si tienes que pagar las expensas o estás pensando en ganar 20.000 dólares este mes.

¿En qué estás pensando?, ¿En dónde estás enfocando la energía?, ¿En que tengo miedo de no tener este mes para pagar el colegio, el arriendo? ¿O en “tengo un negocio de tanto, cómo hago para duplicarlo”?. Ahí se irá la emoción.

Entonces eso se trabaja muy bien con condicionamiento, con decirte diariamente: valoro mi trabajo, mi trabajo está muy bueno. Te lo tienes que repetir varias veces al día. Es como un entrenamiento físico.

 

A veces soy incrédula, porque yo he hecho miles de afirmaciones y no pasa mucho…

 No te lo crees al principio, pero te lo repites, te lo repites, te lo crees, lo visualizas… es un trabajo. Por eso te digo: la espiritualidad no es para flojitos, es para verracos.

 

¿Qué les podemos decir a las mujeres desde lo que sabes y trabajas?

Hay mujeres que ya se están dando cuenta de que están atrapadas. Por ejemplo, si eres una persona que dependes de la plata de tu marido, estás amarrada hasta más no poder, porque no tienes decisión, no tienes autoestima y no estás generando ningún valor…

Hay miedos, hay dependencias… Y en verdad no están tan contentas, esa zona de confort no es tal zona de confort.

¿Sabes lo pesado que es eso? ¿Sostener algo que no eres? Y cada tanto, sale una de esas mujeres empoderadas, que le dan la vuelta  a su situación en su proceso.

Y no es que no sean fuertes, son fuertes; pero se dejaron subyugar por mucho tiempo. Entonces, cuando conectan con ellas mismas… van a sacar el león que tienen adentro.

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