La hermana mayor… ¡Es soltera!

Te puedes estar preguntando qué tiene de asombrosa esa frase, pues para mí es el recordatorio frecuente de mi estado civil y la resistencia mental de mucha gente que en este siglo todavía quiere mantener costumbres un tanto medievales.

Soy la mayor de dos hijas, mi hermana, a la que amo, se casó hace poco más de 5 años con su príncipe azul y hace dos años me dio el mejor de los regalos: mi sobrino hermoso al que amo más que a mi vida.

Las dos teníamos veintipico cuando ella se casó, pero yo llegué a los 30 hace un par de años y tengo la asombrosa condición de estar:  ¡SOLTERA y SIN HIJOS A LOS TREINTA!

Para mí esto no es nada negativo, al contrario; me pude desarrollar profesionalmente, alcancé todos mis objetivos de educación universitaria y hasta descubrí que lo que había estudiado no era lo que realmente me apasionaba, pues lo que me encanta es la moda y amo diseñar piezas de orfebrería y accesorios (estoy graduada en Ingeniería en Computación… Nada más lejano de mi profesión que la moda).

Pero en fin, para mí los 20 fueron la satisfacción de ser una ingeniera exitosa en una empresa transnacional que, aunque tuvo todo para seguir en una oficina y para llegar a una posición empresarial altísima a pesar de ser muy joven, renunció para perseguir sus sueños.

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Después de todo eso, cuando te digo «soltera y sin hijos», no quiere decir que no he tenido pareja, claro que sí; durante todo ese tiempo tuve novio, pero no tenía espacio en mi vida para atenderlo, los dos trabajábamos en grandes empresas que nos absorbían de tal manera que podíamos pasar días sin hablarnos y al mismo tiempo que renuncié a mi trabajo, empecé a entender que él y yo no éramos el uno para él otro.

Y pasé dos maravillosos años siendo totalmente soltera y sin compromisos. Recibí los 30 solterísima, descubrí, entre otras cosas, que todavía no había encontrado a ese compañero, que me quisiera y me valorara sin aditivos ni accesorios… YO en todo mi esplendor.

Durante estos cinco años que han pasado, he sobrevivido (Porque estás obligada a sobrevivir) a despectivos comentarios que en principio, no lo voy a negar, me dolían hasta lo más profundo.

Hoy puedo comprender que cuando esas personas me dicen frases como: “Te dejó el tren”, “Te quedaste para vestir santos”, “Ya nadie te va a querer”, “Vas a tener nietos no hijos”, no se están refiriendo a mí, sino que hablan de sí mismas, de sus miedos y fracasos; por eso ya hasta me río de esos comentarios, porque es verdad que no me he casado ni he tenido hijos, pero puedo decir que hoy tengo un compañero, que me vio en uno de los momentos más grises de mi vida, y me repite todos los días lo bella que soy y lo mucho que me quiere. A él lo veo en mi futuro, y formar una familia parece estar más cerca. Las cosas pasan cuando tienen que pasar.

Así que si estás en una situación similar y sientes que el mundo está en tu contra, para nada; tu mundo lo construyes tú y si los demás no lo entienden, piensa que la vida es hermosa y maravillosa para preocuparte por lo que opine el resto.

Soltera y feliz siempre será mejor que casada y amargada por complacer a los demás.

Fotos: Pixabay.