La nueva era de los matrimonios que se acaban antes del año

Los matrimonios actuales duran menos de un año

Escribí este artículo para la revista Nueva de El Colombiano en el 2016 , y quisiera rescatar algunas cosas, a propósito de la reciente separación de Miley Cyrus y Liam Hemsworth  (no me quiero poner farandulera, pero me encantaría reflexionar sobre los matrimonios actuales)

La sociedad y los roles de hombres y mujeres han cambiado. Factores educativos, políticos, económicos, tecnológicos y sociales han reconfigurado a las familias tradicionales, y el concepto de “Matrimonio para toda la vida” también se ha transformado.

En 2014 la revista estadounidense Business Insider publicó el Mapa del Divorcio, que dice que 73% de las parejas en Bélgica (que ocupó el primer lugar) se habían divorciado, 61% lo hizo en España, 53% en Estados Unidos, 45% en Australia y 27% en Venezuela.

“Todo esto es parte de una tendencia mundial”, afirma el sociólogo David Rodríguez, autor del libro “Hacer de mi familia un hogar”.

El experto asegura que las familias de hoy tienen nuevos alementos: liderazgo femenino, relaciones de pareja de corta duración, menor número de hijos, adultos trabajando fuera de casa y crianza delegada a terceros.

“La tendencia es que los matrimonios duren menos porque se están derrumbando los basamentos antiguos de la unión”, asegura.

 

¿Qué está sucediendo con los matrimonios?

Para la psicóloga María Elena López, autora del libro “Inteligencia en pareja”, muchas personas han optado por convivir juntas en vez de casarse, como una forma de conservar su autonomía y éxito personal.

“Esta tendencia del individuo a realizarse personal e independientemente, da pie a la incompatibilidad de proyectos y esto hace más esquivos los compromisos afectivos y menos soportable la convivencia”, argumenta la experta.

Aparte de la tradicional infidelidad, las expectativas diferentes, la falta de tiempo, el tema económico y los problemas sexuales y de comunicación, son factores que también separan a muchas parejas.

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Sin embargo, David Rodríguez y Ximena Silva, Psicóloga familiar sistémica, coinciden en que muchas personas se unen a otras buscando llenar sus propios vacíos, sin sanar su pasado ni entender que la felicidad viene de sí mismos y no de una pareja.

Cuando el otro ‘ya no me hace feliz’, lo mas fácil antes de explorarse y sanar su historia personal es salir de la relación”, asegura Ximena Silva.

Ambos explican que la etapa de enamoramiento dura unos tres años. “Después de esa etapa la relación debe tener los cimientos suficientemente sólidos para seguir construyendo desde ahí (…) y la trampa en la que caen muchas parejas es que al bajar el nivel motivacional frente al otro, creen que ‘ya se acabo el amor’ y se terminan las relaciones” añade Silva.

 

La paternidad influye

En 2013, Daniel Gilbert, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, divulgó un estudio que concluyó que los adultos sin hijos son más felices que los que son padres.

En ese sentido, David Rodríguez explica que un matrimonio basado en el enamoramiento y sin cimientos fuertes, puede “descuadrarse” con la llegada de un hijo, porque existe una unión básica entre la madre y el niño que desplaza al padre y que podría generar un quiebre si esto no se aborda adecuadamente.

La crianza también plantea muchas exigencias que generan conflictos en la pareja: más trabajo para ambos y quién hace qué. “En ese contexto en que cada uno quiere realizarse, tener una vida más fácil y más exitosa, los hijos se vuelven una carga pesada”, afirma María Elena López.

Es importante que entiendan que esta es una etapa que implica nuevos roles familiares. La idea es asumirlo con amor y madurez y no como una carga es la clave.

 

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Cultivar el amor consciente

Cultivar un amor verdaderamente consciente y trabajar en tus propios sentimientos, es fundamental para que una relación de pareja perdure. David Rodríguez dice que valorar y admirar al otro es esencial, así como sanar tus carencias y tener un propósito de vida juntos.

En concordancia con lo anterior, Ximena Silva recomienda no comenzar una relación pensando que puedes cambiar al otro, porque esto “sería una trampa segura al fracaso”.

Y por último, es importante hacer acuerdos económicos claros, hablar de los hijos que quieren, tener claras las expectativas y prioridades de cada uno, conocer y confiar en el otro y sobre todo, como finaliza María Elena López: “Tener la motivación y deseo genuinos de compartir la vida con la otra persona”.

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Foto: Pixabay.