Les recomiendo “Mal abrigada”, un poemario del desamor y el despecho

¿Cuántas de ustedes han curado su corazón roto escribiendo? ¿Cuántas de ustedes han logrado ponerle palabras a lo que sienten en un papel? ¿A cuántas de ustedes les ha tocado hacerlo lejos de casa, en otro país, en pleno invierno?

De todas estas preguntas solo puedo responder dos, pero Paola Soto, venezolana, Comunicadora Social, poeta, visitadora incansable de librerías y residente en Buenos Aires, Argentina, puede dar una respuesta puntual y física: un libro llamado Mal abrigada

Supe de Paola un par de años después de llegar a Buenos Aires, ciudad a la que ambas, por distintas razones, decidimos emigrar.

En mis redes tengo contactos en común que pronto comenzaban a citar o postear fotos sobre el contenido de su libro.

Y en mí creció la curiosidad por leer y conocer a “esta pana” que escribe esos versos en los que yo llegaba a reconocer un viejo dolor.

Hace un par de meses lo compré, lo leí, lo lloré, marqué, rayé sus páginas y lo conecté con este corazón, sí, el que tengo, el mío.

Pues yo también he recurrido a la escritura y a las palabras para sacarme esa espinita que tanto duele, y que no solo han sido clavadas por el desamor, la distancia, la soledad, la injusticia y la nostalgia.

Y ya no solamente había leído su libro, también comencé a seguirla en Instagram. Y fue gracias a una de las interacciones que ya habíamos tenido a través de las redes, que quedamos en encontrarnos para un café y una charla / entrevista, un domingo previo al carnaval.

Tenía muchas ganas de conversar sobre el proceso del libro y conocer a la paisana que estaba detrás de él.

“Mal abrigada nace por una desilusión amorosa”, afirma Paola. Nace de una “historia que se venía construyendo en el tiempo y la distancia”, se plantaron semillas y esperaba verlas germinar.

Un avión con rumbo a Buenos Aires fue su puente para encontrarse con ese amor, pero a su llegada ese otro corazón no se sintió tan comprometido, y es ahí donde comienza a sentir las primeras ráfagas de ese frío sentimental y literal para el cual no estaba preparada.

Les dejo uno de esos poemas para que tengan una idea:

#7

Esa vez discutimos porque iba a morirme de frío

pero yo quería usar el vestido negro para ti

Me dijiste que no

me dijiste que era invierno

y ni siquiera tuvimos invierno

 

Ayer abrí el closet

para cubrirme del frío

y ahí estaba el vestido

 

Intacto

Sin ti

 

Paola llegó al sur y “esta persona se fue sin ninguna explicación”

Es ahí cuando se marca el punto de partida de este proceso en el que, según ella, “te empiezas a enfrentar a ti mismo” y te preguntas: “Qué hago con todo este amor que tengo acá y por qué la otra persona no lo quiere recibir”.

Le tocó enfrentar el otoño y el primer invierno fuera de su país caribeño, con el corazón roto y una “chaquetica”, objeto que representaba de forma metafórica, lo “desarmada” que estaba para enfrentar esta situación (desilusión amorosa, vivir un primer invierno, adaptación a una nueva ciudad, reconocerse como inmigrante, etc.).

Su entusiasmo por seguir ese impulso por el encuentro, la alejó de cualquier medida de precaución frente a las próximas estaciones climáticas de esta nueva ciudad.

Con ayuda, se preparó para el frío y para permitirse vivir y sufrir el despecho

Su plan fue usar el invierno para todo eso: “Me lo tomé como plazo para sentirme mal… como dice la periodista y escritora, Leila Guerrero: para repasar el dolor hasta el fondo”, hasta que perdiera el sentido y desapareciera.

Y entre noches de despecho con música y bebida, con amigas que llegaban a cantar las canciones más tristes, llorando y diciendo que todo iba a estar bien, ella escribía. “Abrí un Word y empecé a escribir todas estas cosas que yo quería entender, cosas que sentía, cosas que quería preguntar, para de alguna manera, ir narrando todo este proceso; quería que quedara constancia de todo esto”.

Y les doy más de su libro…

#23

Si alguien me pregunta cómo fue tu amor

diré que quisiste salvarme del frío

y no se te ocurrió abrazarme

El resultado, aunque no fue planificado así, fue este primer libro: “Mal Abrigada”, con poemas que tocan ese dolor que pocos se atreven a sentir y reconocer, llenos de imágenes y ciudad, esa ciudad nueva que la abrazó y la acompañó en el frío para convertirse luego en casa y cobija.

Poemas que invitan a sumergirse, soltar, perdonar y curarse.

A la fecha Paola ya tiene su segundo libro casi listo. Con el corazón totalmente curado, en una ciudad que ya la abraza junto con sus tintas y sus letras.

Por que del desamor también nacen cosas lindas.   

#53

Soltar. Soltarlo todo. Soltar

Soltar el miedo, soltar la duda, la cuerda,

El tendedero, el pasamano, la puerta del autobús, soltar.

Tu mejor recuerdo, el pedazo que no encaja

La otra mitad del corazón. Soltar.