¿No crees en ti misma? Aquí te digo por qué y cómo cambiar eso

Tatiana Mechasqui nos dice cómo creer más en nosotras mismas

Si te dijera que cambiar y aprender a creer en ti es más sencillo de lo que crees… ¿Qué piensas?

Si te dijera que todo radica en tu vocabulario… ¿Qué dirías?

Tu diálogo interno está compuesto por pensamientos que generan emociones, que a su vez generan conductas y esas conductas determinan tu vida.

Si usas palabras aterradoras y negativas para imaginar lo que vas a hacer o tienes que afrontar, entonces estás determinando el cómo vives esa situación, y peor aún, el cómo te ves a ti misma.

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¡Tu vocabulario crea tu realidad, así que si lo cambias, generarás cambios en esa realidad! Así de sencillo.

Si te dices constantemente “estoy exhausta”, “no puedo con esto”, “esto me supera”, “me aterra” o “pensé que podría, pero no es así”, obviamente estás creando un bajo rendimiento en ti, con una imagen apocada de ti, de tus capacidades y habilidades para ser y verte extraordinaria en lo que haces, dices y eres.

Cuando eras bebé nunca dudaste de tu capacidad de caminar, hablar o aprender; lo hacías sin pensar en eso, porque intrínsecamente sabías que traías todas esas capacidades para desarrollarte.

Tal vez a través de tu crecimiento, te fuiste encontrando con personas que te decían: “Eres mala en esto”, “Deberías hacerlo mejor”, “No sirves para esto”, etc., y lo fuiste absorbiendo hasta creer que para ser brillante deberías hacer x o y.

Y así instauraste en ti una creencia negativa sobre ti misma, piensas que algo falta en ti para que seas buena y exitosa, para que puedas lograr lo que quieres. Dejaste de creer en ti y todo el potencial que te venía dado de forma natural.

Con lo anterior, aprendiste a crear imágenes y palabras negativas en tu mente sobre ti misma y te fuiste identificando a tal nivel con ellas, que hoy crees que esas palabras son lo que eres realmente.

En edades tempranas, no tenías concepto de lo que era caerse, sólo lo seguías intentando hasta lograrlo porque lo único que tenías en mente era la meta de pararte, alcanzar algo o pedirle ayuda a tu mamá, por ejemplo.

Por lo tanto, ese era el único pensamiento en el que te enfocabas y era lo que te movía, hasta la última célula que te componía, sin cuestionarlo.

Pero fuiste incorporando frases del exterior, que fueron creando un manto opaco sobre la pintura original que eras, y te perdiste de ti misma, una mujer que trae neurológica, psicológica, física y emocionalmente hablando, todas las capacidades para lograr absolutamente lo que se proponga.

Creaste desde esas creencias una seudo-imagen de ti, que no te permite rescatar la esencia y el potencial que ya tienes y ponerlo a tu servicio.

¡Pero, tranquila!

Es cosa de volver a ser consciente de lo que piensas y comenzar a generar pensamientos más adecuados y potenciadores, que te permitan producir estados que te impulsen a lograr aquello que deseas.

La buena noticia es que estos pensamientos externos se pueden cambiar, puedes recuperar el optimismo, puedes volver a hacerte responsable de lo que piensas y de lo que imaginas de tu vida.

Recuerda: cuando cambias tu forma de pensar, cambias tu entorno entero, porque tus pensamientos y creencias son tuyas y las puedes cambiar; así como también puedes cambiar tu lenguaje e imágenes. Por lo tanto, tu diálogo mental puede dar un viraje, si así lo decides.

Solo debes tomar la decisión y comenzar a construirlo desde hoy.

Así que imagínate siendo esa niña pequeña que se despierta hoy, en un nuevo día, en el que vuelves a nacer, comenzando a ver todo lo que es posible, a disfrutar y esperar algo emocionante en tu vida desde el momento presente.

Porque cuando puedes cambiar tu diálogo interno, puedes cambiar tus imágenes y crear una manera distinta de cómo ves, sientes y te paras en el mundo: más feliz, con más optimismo y observando posibilidades.

Qué distinto es decirte a ti misma: “¡Qué aterrador! Tengo hoy reunión con el gerente general”; versus decirte: “¡Qué emoción! hoy tengo una entrevista con el gerente general, este es mi momento para mostrar mis habilidades extraordinarias en planificación”.

Es distinto decirte ante una cita de trabajo: “¿Y si no les gusta mi emprendimiento?” A decirte: “Hoy mostraré lo fantástico que es mi idea de emprendimiento”.

¿Cambia algo al hablarte así?

¿Pues es más motivador, verdad?

Así que te invito a que seas consciente de cómo te hablas y de lo que te dices. Si deseas creer en tus capacidades, sentirte segura de ti misma, de lo que puedes lograr y sentirte realmente maravillosa por todo el potencial que tienes, comienza a cambiar conscientemente tu dialogo interno.

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¿Cómo hacerlo? Aquí te van algunos tips:

1-   Identifica el diálogo interno errado que estás teniendo, en algún tema en el que desees cambiar la percepción que tienes de ti misma.

2-   Luego cambia las palabras negativas y terroríficas que te dices, por otras más potenciadoras y positivas.

3-   Repítelas, repítales varios días y en voz alta.

4-   Imagina y crea lo que deseas, acompañándolo de las frases correctas ¡Te aseguro que lo lograrás, esa meta será tuya!

Sé que parece una locura y demasiado fácil, pero créeme, las personas con las que trabajo se sorprenden de lo fácil que es cambiar el estado emocional cuando les enseño cómo manejar el diálogo interno por uno adecuado y de éxito. ¡En menos de un mes verás cambios contundentes!

Y recuerda, tú tienes la capacidad innata de crear imágenes mentales positivas y de hacerlas perdurar con las palabras adecuadas para ti.

Que te vaya fantástico en la práctica y comiences a cosechar una vida de muchos éxitos.

Si quieres saber más de mí y seguir este viaje juntas, puedes visitar mi página web www.tatianamechasqui.com y seguirme en Instagram @clubmujeresosadas