¿Qué es ser una buena madre?

“Nunca he vivido mi vida bajo la opinión de los demás. Yo creo que soy una buena persona. Creo que soy una buena madre. Pero eso lo deciden mis hijos, no el mundo”.

Angelina Jolie

Responder preguntas tan complejas y difíciles como: ¿Soy una buena madre? ¿Cuál es la «actitud correcta» en una relación madre-hijo?

La maternidad no es una tarea fácil. Estas interrogantes parecieran no tener nunca una respuesta definitiva, exacta e intachable.

En ocasiones cuando pensamos que ya tenemos todo resuelto, de repente ¡Sorpresa! Surgen nuevas dudas, reflexiones y cuestionamientos…

Probablemente algunas de ustedes ha visto o escuchado acerca la serie “The Letdown” en Netflix, esa que “…narra con kilos de humor cómo una mamá primeriza ama y cuida de su bebé, pero siente que un terremoto sepulta su vida…”

Creo muchas se han sentido muy identificadas con esa historia.

Y quizás, a otras les han contado sobre “Hechizada”. Bueno, para quienes no la conocen, Hechizada era una linda brujita joven, que realizaba trucos de magia con solo hacer un ligero movimiento con la nariz, y de esa manera siempre podía resolver todo en la casa de una hermosa manera. Así que, estoy segura que si pudieran pedirle a ella que les prestara su nariz para educar y cuidar a sus hijos, no lo dudarían ni un instante…

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Las madres son una especie de «hechizadas», son seres imparables que intentan hacer todo lo que pueden de la mejor manera posible. Sin embargo, para educar bien a los niños no hay una varita mágica.

Y la figura materna es esencial para el crecimiento y desarrollo de sus hijos en todos los contextos: personal, académico, laboral y social.

Quizás muchas veces te preguntas si eres una buena madre o no. Actualmente todos los padres quieren que sus hijos sean felices; sin embargo, este camino no es nada fácil para nadie. Y, aunque nos cueste creerlo, para hacer feliz a los niños, es fundamental trabajar en nuestra propia felicidad y aceptar que en este recorrido, el aprendizaje nunca termina y el instinto permanece vivo y activo.

 

Existe una multiplicidad de recomendaciones de expertos en el tema acerca de cómo ser una madre buena y feliz. Muchos coinciden en que los siguientes aspectos son esenciales:

 

Ser un buen apoyo

Significa comprender y aceptar que tus hijos piensan diferente a ti, y acompañarlos en sus decisiones, aún sabiendo que pueden equivocarse.

Si bien es cierto, que como madre tomas muchas decisiones por ellos, como por ejemplo: a qué colegio van o qué deben comer, darle la oportunidad de que puedan expresar su opinión acerca de cosas tales como: qué quieren ser cuando sean grandes o qué música les gusta escuchar realmente, es saludable para ellos.

Estar serena y ser paciente

Si bien es cierto que la impaciencia pareciera ser una enemiga oculta en muchas de nosotras y además dura de roer, mantener la calma y explicarle a tu hijo por qué no quieres que haga algo, es más provechoso que ser intolerante. Recuerda que para tus hijos eres un modelo a seguir…

Conocer los intereses de tus hijos

Saber lo que quiere tu hijo, te ayudará a entenderlo mejor y a acompañarlo más sanamente en su crecimiento. Préstale atención con cuidado, fíjate en cómo reacciona cuando te metes demasiado en su vida… En ocasiones darle el permiso de que acuda a ti cuando te necesite, no es fácil pero si es necesario. Y no olvidemos que a los adultos también nos pasa lo mismo…

Establecer normas y límites

Establecer las reglas cuando tus hijos están pequeños también es fundamental. No se trata de hacerle un interrogatorio diario, pero sí de que sean capaces de respetarlas y cumplirlas, pues siempre es importante saber qué está haciendo, con quién está jugando, quiénes son sus amigos.

Permitirles que sean autónomos

Si bien es cierto que es primordial lo que mencionamos en el punto anterior, también lo es respetarles su autonomía, darles el permiso de que puedan tomar sus decisiones y acompañarlos en ese proceso.

Ser coherentes

Cambiar constantemente las normas o pautas que estableces con ellos, suele resultar muy confuso y les genera desconfianza e inseguridad. Si tu hijo siente seguridad y coherencia. le será más fácil respetar y cumplir las normas establecidas.

Para finalizar, quiero recordarles que no hay MAMÁS buenas ni malas, pues cada una está dispuesta siempre a dar lo mejor de sí misma, cada una tiene una hermosa y particular forma de hacerlo, porque como nos dice Carolina Herrera:

«Lo imposible no existe para una mujer, solo le toma tiempo conseguirlo».