¿Qué rol tienes en tu relación de pareja?

Después de estudiar casos de mujeres en países pobres o de zonas vulnerables, yo creería que soy una mujer privilegiada, aunque sé que las brechas y la discriminación para las mujeres son visible en todos los niveles.

Pero asumiendo que me desenvuelvo en un entorno de mujeres profesionales, independientes y exitosas, todavía hay mucho por hacer.

Mi trabajo es ayudar a las mujeres a reencontrarse con su poder, y empoderarse personal, emocional y económicamente; pero hay un tema en el que se hace necesario o, mejor dicho, obligatorio trabajar también, y es en las relaciones de pareja.

Hemos sido protagonistas de un cambio sociológico importante con la entrada de las mujeres al mercado laboral, y el trabajo productivo -que implica el intercambio monetario y generación de ingresos- ya no está reservado solo para los hombres.

Sin embargo, el llamado trabajo reproductivo, que implica el cuidado de la casa y de todos quienes habitan en ella, parece que sigue la tradición y está reservado solo para nosotras.

Cómo somos las mujeres en el hogar y frente a nuestras parejas

Se entendería que muchas de las mujeres del siglo XXI son aguerridas y ya no son sometidas al poder masculino, pero cuando ves lo que pasa en su hogar, aún quedan sesgos de generaciones pasadas donde muchas están a cargo de los hijos y el cuidado de la casa, y el hombre solo espera que le sirvan la cena.

Me sorprende la cantidad de amigas, colegas y compañeras que viven su matrimonio o maternidad bajo la filosofía “Él me ayuda”. ¿Qué pasa con los hombres? ¿Qué pasa con ustedes mujeres?

Casi todas mis amigas están teniendo hijos y me he dedicado a observarlas a ellas y a sus parejas. Estudio cada palabra, cada movimiento y tomo nota mental.

Siguen discutiendo si el parto será natural o cesárea, porque él quiere que «el nacimiento de su bendición» sea lo más natural posible. O peor aún, él “la deja” decidir.

Ella sacrifica su carrera, sus sueños y sus noches; él sigue con su vida. Ella dice lo cansada que está, que no ha dormido, que no ha podido retomar su trabajo; él dice “Yo trato de ayudarla”. Ella se queda en casa y él continúa su vida laboral como si nada hubiera cambiado.

 

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Pero no solo pasa con las mamás, pasa con las casadas o las que viven en pareja. Ella llega cansada del trabajo a preparar la cena; él llega a ver televisión, el celular o jugar videojuegos. Ella se encarga de la comida, de la limpieza y el orden; él “la ayuda”.

Hombres que todavía dicen “yo la dejo trabajar”, “La mujer tiene que cuidar a los hijos” o “Puede trabajar siempre y cuando no descuide a la familia”.

Mujeres, ¡Esto tiene que acabar!

El largo proceso de transformación y reconstrucción de la vida social ha generado oportunidades para el surgimiento de nuevas formas de vida orientadas a los derechos, libertades y corresponsabilidad en la vida familiar.

Tal reconstrucción requiere la reorganización de los roles entre hombres y mujeres, que estará centrada en la asignación de tareas y responsabilidades en el hogar, tales como tareas domésticas, el cuidado de los hijos y la economía.

Hoy la balanza pesa más para nosotras, quienes hemos asumido la responsabilidad del trabajo productivo sin soltar el trabajo reproductivo, aumentando la carga para las mujeres. La asignación de tareas “productivas” y “reproductivas” debe estar hecha de forma más equitativa entre hombres y mujeres, desde una perspectiva más balanceada que armonice los espacios de trabajo y familia.

Decir que tu pareja te ayuda o no te ayuda es asumir que la responsabilidad es tuya, y que él es tan bueno -o tan malo- que a veces la comparte contigo -o no.

Yo creo en el trabajo en equipo, el balance y la negociación; si ambos comparten el trabajo productivo, entonces deben compartir también el trabajo reproductivo.

 

Estas son algunas estructuras equitativas de corresponsabilidad

 

  1. Él se encarga del trabajo productivo. Ella del reproductivo.

Esta estructura sugiere que el hombre es el soporte económico del hogar y la mujer está a cargo del cuidado del hogar. Este es un modelo tradicional donde la mujer es ama de casa y el hombre el sostén, como es el caso de mis padres. Sin embargo, hoy en día son pocos los hogares que funcionan bajo esta estructura debido a los cambios socioculturales que ya les mencioné.

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  1. Ella se encarga del trabajo productivo. Él del reproductivo.

La mujer es el soporte económico del hogar y el hombre el responsable del cuidado de los hijos y las tareas domésticas. No son muchos los núcleos familiares que han optado por este modelo, pero una estructura equitativa en la distribución de responsabilidades. Un ejemplo famoso de esta estructura es el de la presidenta de Croacia, Kolinda Grabar-Kitarovic, que, según declaraciones de ella, debido a su carrera, su esposo dejó de trabajar y se dedicó a criar a sus hijos.

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  1. Corresponsabilidad entre el trabajo productivo y reproductivo.

Cuando ambos trabajan, el trabajo reproductivo debe ser distribuido equitativamente. Este es el modelo ideal para la sociedad de hoy, y el que tanto la mujer como el hombre deben asumir con compromiso y responsabilidad.

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¿Tu núcleo familiar se sostiene sobre uno de estos modelos? ¿O estás tú a cargo del trabajo productivo y reproductivo? Les dejo este artículo para que reflexionen, esperando que lleguen a casa a sentar las bases de un modelo más equitativo y justo, con amor, compromiso y corresponsabilidad.

“Mujeres, ustedes no son el centro de rehabilitación de hombres que han sido criados erróneamente. No es su trabajo arreglarlos, cambiarlos o criarlos. Ustedes quieren un compañero de vida, no un proyecto social”. Julia Roberts

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