Soltera en tiempos de Tinder

Ser soltera y buscar pareja en Tinder

 La última vez que tuve una cita romántica fue hace mucho tiempo, tanto, que estaba de moda delinearse los ojos de color azul celeste ¡Imagínense!

El encuentro fue un éxito y ahora tengo un hermoso hijo de nueve años producto de esa relación. Aunque el amor de pareja se acabó, vivimos años de crecimiento y evolución, pero ya. Y estoy soltera, otra vez.

Estar soltera a los 37 años no estaba en mis planes cuando hice un mapa mental al principio de mis 20.

No creía que ser soltera a esta edad iba a ser tan complicado

Me veo en el espejo y aunque sé que no soy tan joven, tan flaca o tan libre de complicaciones como lo estaba a los 20 (cuando tenía un trabajo que amaba, vivía sola, era independiente, delgada, bella, olía rico y sobre todo era muy inteligente), hoy mismo en esencia soy un mujerón.

He sabido sacarle provecho a todas las situaciones por las que he pasado en los últimos 12 años, soy capaz, recursiva, inteligente, amo leer y soy una nerd muy divertida. En resumen: soy lo que cualquier mamá pudiera considerar en una nuera de lujo.

Pero para mí, los hombres no solo se esfuerzan cada día menos para conseguir mujeres, sino que ahora los valores y todas las condiciones que las mujeres cultivamos para ser buenas candidatas a novia o esposa, no valen demasiado, porque muchos de ellos no tienen aspiraciones reales de llegar a un próximo nivel…

 …Solo a un siguiente swipe en Tinder.

Apenas pasó mi duelo por el divorcio, mi siguiente etapa fue abrir espacio en mi vida para una siguiente pareja. Hice lo que cualquier mujer de 36 años haría: seguí páginas en Instagram que me brindaban apoyo y consejos en esta nueva fase, leí libros de Kabbalah, hice constelaciones familiares y me matriculé en el gimnasio. En fin, me preocupé en sanar a fondo para “estar lista”.

Un año después, con mucho menos ánimo, sigo lista pero invisible…

Invisible es un término muy duro, pero es la mejor forma de describir cómo me siento: esa sensación de no pertenecer a ningún grupo y de no encajar en los perfiles de búsqueda de almas compatibles.

Y la gente te da consejos (no solicitados):

“Tienes que proyectarte” (no sabía que tenía que tener una batiseñal), “Tienes que empezar a ver” (he visto amiga, créeme he visto, el problema es que no me ven a mí), “Debes estar energéticamente disponible” (WTF?), “Debes ir donde están los solteros”, (¿Dónde es eso? pregunté) “¿Por qué no abres Tinder?”

Y entonces, en una noche de copas de rosé me abrí un Tinder. Busqué fotos lindas pero honestas, redacté una historia de perfil completa y divertida; y esto fue lo que aprendí en Tinder, según los perfiles que vi:

  • Es impresionante la cantidad de hombres “sapiosexuales”. Nunca supe cómo responder a eso. Porque aunque sea inteligente, no entiendo mucho cómo buscas a una mujer inteligente en una aplicación donde el principio básico es deslizar a la derecha o a la izquierda de acuerdo con la foto de perfil. Así que asumí que era una moda y en vez de entender, deslizaba para el otro lado y listo.
  • “En Medellín (la ciudad en la que vivo) por unas horas”: ¡Huye! ¡Corre! Son hombres que no quieren nada serio, ni segunda cita. Estos solo quieren un chance de tener una aventura. Y yo estaba buscando todo menos problemas.
  • La cantidad de perfiles con “No pago”, “No envío tarjetas de regalo”, “No enseño inglés” me asustó. Me puso a pensar: ¿En serio uno se mete a Tinder para aprender inglés?
  • “Casado, pero con ganas de divertirme”. Más de una vez quise escribirles que se fueran de viaje con su esposa, que la invitaran al cine o a lo mejor que pensaran que ellas también estaban buscando diversión. Pero para poder hablar teníamos que hacer match y no tenía intenciones de “darle like” a un infiel.
  • “No tengo hijos y no quiero nada con mujeres con niños”. Bueno, aquí no podía hacer nada, ya que orgullosamente soy mamá hace nueve años, eso era descalificación inmediata.
  • “Buscando quién me haga cerrar Tinder”. Este me pareció lindo la primera vez que lo vi. ¡Aww! está buscando una relación estable y más de una cita. Pero pasando los días lo vi en muchísimos perfiles así que ya me pareció otra frase para levantar ingenuas.
  • “Si sabes ser discreta, desliza”. Los perfiles sin foto, con solo una letra en el nombre y con esta información me dejaban claro que eran hombres buscando aventuras y que probablemente era solo cuestión de tiempo para que aparecieran los problemas. Además, ¡Qué susto!

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Sí, tuve likes, sí me escribieron varias personas y hasta chateé con uno de ellos por una semana; pero cuando me invitó a salir, le dije que no.

Resulta que durante esos días un amigo, de esos que te quieren y son honestos contigo, vino de visita a Medellín y me mostró cómo algunos de los hombres usan Tinder.

Este no es lugar para una mujer como tú

Esa perspectiva me ayudó a tener una visión que no imaginaba y también me hizo sospechar que estaba en el lugar equivocado. Mi amigo llegó a Medellín por unas horas y consiguió una cita de Tinder que amablemente le dio alojamiento la primera noche y otra que lo llevó a conocer la ciudad durante el día. Me dijo: “Ese no es lugar para una mujer como tú”

No es que yo no sea atractiva, inteligente, divertida y un mujerón; es que mis planes son incompatibles con los hombres solteros de más o menos mi rango de edad.

Parece muy fácil para ellos conseguir compañeras de baile, de fiesta, de cenas o de noches; tan simple como deslizar el dedo a la derecha o a la izquierda. No les interesa el contenido, no les interesa lo maravillosas que seamos, y no es nuestro problema, es que la tienen más fácil en otro lado.

No quiero desviar la intención de este texto, lo que quiero es canalizar mi aprendizaje para que entiendas, como yo entendí, que no tenemos que probarle nada a nadie.

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Sigo soltera casi dos años después, pero soy feliz. No permito que eso me defina ahora, no me proyecto, ni busco. No porque me haya rendido, sino porque sé que el hombre que estoy configurando en mi nuevo mapa mental, no es compatible con Tinder, ¿Cómo supe eso? ¡Porque me encontré a mi ex en Tinder! Es gracioso, pero revelador, me di cuenta de que estaba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto.

De lo que sí puedo estar segura es que tener citas, conocer hombres, hacer nuevos amigos y hasta conseguir pareja ha cambiado muchísimo en los últimos 12 años.

No hace falta solo estar lista, ahora es necesario tomar en cuenta una serie de factores externos que antes no existían. La tecnología, adicional a superficialidad de las relaciones, ha mermado mucho la calidad y el esfuerzo que hay que hacer para lograr una cita decente, incluso, hay películas para adolescentes en donde les enseñan que es fácil conseguir “amor” o “solo sexo” a través de las aplicaciones únicamente cambiando los hashtags.

Si estás soltera (y cerca de los 40 años), quiero que sepas que seguramente has aprendido mucho de tus errores, que ves la vida desde una nueva perspectiva, que seguro te reinventaste (y si eres venezolana, probablemente te ha tocado empezar de nuevo en otro país).

Tú que todos los días sacas el lado bueno y aprendiste a darte tu tiempo y espacio, tú que seguramente cerraste Tinder porque te diste cuenta de que no sabes qué carajo busca un sapiosexual, tú que te identificaste con al menos una línea de este texto…

¡TÚ ERES UN MUJERÓN!

Y espero, de corazón, que consigas tener una cita decente. No te voy a desear un final feliz, porque seamos claras, después de un mal matrimonio, relación tóxica, noviazgo largo sin futuro o lo que sea que hayas tenido, probablemente más que un final, lo que quieras sean una o varias noches con final feliz.