Tres prácticas imprescindibles para asegurar el orgasmo en las mujeres

CUERPO TRES PRÁCTICAS IMPRESCINDIBLES PARA ASEGURAR EL ORGASMO EN LAS MUJERES

La estimulación genital, los besos profundos y el sexo oral conforman un trío dorado.

Existen muchos mitos acerca del orgasmo femenino y de cuáles serían las claves para que las mujeres puedan alcanzarlo.

El tremendo desconocimiento generado al respecto, no solo influye en las mujeres, sino también en muchos hombres que afrontan las relaciones sexuales convencidos de lo que en realidad no es.

Las dudas e interrogantes, originados como consecuencia de esta ignorancia sexual, son numerosas y, en muchos casos, desencadenan frustraciones, miedos e incluso, pérdida del apetito sexual.

 

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Por suerte, la ciencia está para dar respuestas a todas esas inquietudes y facilitar una formación más completa acerca de nuestra sexualidad. Por lo tanto, es hora de deshacerse de esas angustias y empezar a disfrutar.

 

Tres prácticas y orgasmo (casi) seguro

Hombres y mujeres funcionan de manera diferente cuando del placer se trata. Este simple, aunque trascendental hecho, es una de las premisas iniciales que deben tenerse en consideración. Solo así seremos conscientes de que no todo vale y de que la plena satisfacción requiere de algo más que potencia.

Según un estudio reciente publicado en Archives of Sexual Behaviour, el secreto para aumentar las posibilidades del orgasmo femenino se halla en la combinación del trío dorado: la estimulación genital, los besos profundos y el sexo oral.

Sobre la base de los resultados ofrecidos, 80% de las mujeres heterosexuales y 91% de mujeres homosexuales, siempre o con una alta frecuencia, alcanzan el orgasmo a través de la compaginación de estas tres prácticas.

Curiosamente, una de las razones que explica el mayor porcentaje entre las parejas homosexuales es su mejor comprensión de que el orgasmo femenino no se basa, fundamentalmente, en la penetración vaginal. Se desmonta así una de las creencias más extendidas entre los hombres.

 

Estimular para descargar la tensión

Durante los momentos previos, el orgasmo pasa por ser una descarga de toda la tensión sexual acumulada, tanto en las zonas genitales como en las que no lo son.

Entonces, si ya se conoce el centro de operaciones donde dicha satisfacción se produce, por qué no dedicarle una buena dosis de estímulos de forma decidida.

El responsable de que esta sensación se llegue a producir es el sistema nervioso central. Y si tenemos en cuenta que, por ejemplo, solo el clítoris alberga 8 mil terminaciones nerviosas, bien merece la pena centrarse en activar las áreas genitales.

Así que la mejor medicina sexual, pasa por autoconocerse y autoexplorarse, con el fin de saber detalladamente dónde ejercer los estímulos y cómo llevarlos a cabo.

La masturbación, en este sentido, es una fantástica aliada que permite indagar y descubrir esas zonas que hacen vibrar de placer. Ser consciente de su ubicación y de su modo de activación, facilitará que la pareja, llegado el caso, sepa hacer su parte en pro de una óptima satisfacción.

 

Bésame mucho

¡No! No se hace referencia aquí al famoso bolero que tantas veces interpretaron «Los Panchos». Aunque bien merece la pena hacer caso a estos artistas mexicanos.

Una de cada cinco mujeres puede alcanzar un orgasmo a partir de una serie de besos. Parece una estadística ciertamente elevada como para descuidar el empleo de labios, lengua y boca, para su consecución.

A pesar de la falta de conocimiento al respecto, las personas tenemos una gran capacidad de sentir orgasmos al besarnos intensamente, porque así se genera una intensa excitación en los órganos íntimos.

Las diferentes conexiones nerviosas y sensoriales a lo largo de todo el cuerpo, propician que los besos puedan expandir el placer.

 

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Sexo oral, más efectivo que la penetración

El sexo oral (también conocido como cunnilingus) es una de las formas más eficientes a la hora de causar un orgasmo en la mujer.

Para muchas de ellas, esta práctica es mucho más satisfactoria que la penetración vaginal, ya que hace más fácil su excitación y el alcance del clímax. Ello se debe a que se estimula el clítoris de manera más directa y no le falta humedad ni lubricación.

Asimismo, a través de los rápidos movimientos de la lengua, se transmite una suavidad mayor de la que se logra con los dedos y las caricias resultan menos agresivas.

Para su efectividad se aconseja ser gentil en su ejecución. Cabe recordar que la estimulación del clítoris es distinta a la del pene y, por lo tanto, no ha de practicarse de igual modo. Es preciso ir poco a poco, sin “atacar” directamente el lugar en cuestión. Y por supuesto, no olvidar la higiene.

Finalmente, nunca ha de abandonarse una fluida conversación con la pareja. Guiar y conocer las necesidades de la otra persona, sin miedo alguno, resultará en un beneficio recíproco.

ENTONCES ¡A PRACTICAR ESTA TRÍADA DE ORO!

Fuente consultada: Frederick, D.A., John, H.K.S., Garcia, J.R. et al. Arch Sex Behav (2017). Differences in Orgasm Frequency Among Gay, Lesbian, Bisexual, and Heterosexual Men and Women in a U.S. National Sample doi:10.1007/s10508-017-0939-z

Foto: Pixabay.

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