RETO DE MEDITACIÓN – DÍA 2 – TRANQUILIDAD

La tranquilidad significa ausencia de angustias, miedos, culpa o dolor.

Buda dijo: «El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional».

Vamos a tener momentos en nuestras vidas que causarán dolor, como la partida repentina de un ser querido, enfrentar una enfermedad, romper una relación amorosa o perder el trabajo.

Estas son cosas que no vamos a poder evitar, pero si entendemos y aceptamos estas situaciones como parte de la vida misma y nos damos permiso de comprender ese dolor, de sanarlo y aceptarlo, podríamos cerrar de mejor manera nuestros ciclos.

Todo está en como veas las cosas. Si ves que de esa caída puedes levantarte y seguir tu vida con más fuerza y buena actitud, te conviertes en alguien más sabio y te sentirás feliz y plena, al voltear y verte más fuerte.

La tranquilidad es algo que se cultiva desde el interior, con paciencia y despreocupación. No es que desde ahora vas a encerrarte en un cuarto sola o irte a una montaña con las cabras, no; de lo que se trata es de aprender a traer ese equilibrio y balance interno a tu día a día.

Porque si internamente estás en calma, en paz, en plenitud y en armonía, vas a observar y afrontar cualquier adversidad desde esos lentes.

Siempre vas a tener la opción de colocar pausa a tu día, así sea por 5 minutos, e ir hacia adentro, intentar conectar con tu calma y paz interior; no necesitas ir a un lugar específico (si tienes la oportunidad de hacerlo ¡maravilloso!); nuestra tarea está en decidir que más allá del agite y caos diario en el que nos toca vivir y los torbellinos de emociones que afloran diariamente, sea siempre el estado de paz y tranquilidad, nuestro real estado por naturaleza, al cual podamos regresar cuando más lo necesitemos.

Debemos tener en cuenta que los días o momentos en que tenemos menos paciencia o no tenemos la capacidad de mantenernos tranquilas, nos sentimos más cansadas y estresadas; recuerda buscar la manera de reducir el estrés, porque éste baja las defensas, perjudica el sistema inmune y te vuelve más propensa a enfermarte.

Mantente activa, haz deporte, camina, haz yoga, pilates, muévete, sacude esa tensión, trata de llevar una alimentación balanceada y saludable, bájale al azúcar, harinas refinadas, enlatados, comidas congeladas o procesadas; trata de consumir más frutas, frutos secos, vegetales, tomar agua y descansar.

Toma nota de esto: Un artículo publicado en el diario El Comercio de Perú dice que una investigación realizada por la Universidad de California, encontró que la falta de sueño conduce a cambios en el cerebro que provocan que sea más difícil tomar decisiones positivas y además nos hace más propensos a ceder ante los antojos.

¡Disfruta el día 2, practicando la tranquilidad!