El test de placer
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Patricia Rosas-Godoy / Directora de de Asuntos de Mujeres / España

Soy una periodista venezolana viviendo en Madrid, trabajadora incansable y estudiante vitalicia, emprendedora innata, inventora profesional. Odio las injusticias, amo el café con leche y soy una mujer real que ama, siente y padece.

Andrea Echeverri: “Yo no soy una mujer tradicional”

Andrea Echeverri: “Yo no soy una mujer tradicional”

Andrea Echeverri: “Yo no soy una mujer tradicional”

Hablar de la cantante colombiana Andrea Echeverri, es hablar de talento y empoderamiento femenino. Su voz está tatuada en el ADN del rock Latinoamericano, porque desde el año 1993, Aterciopelados, la banda que conforma junto a Héctor Buitrago, irrumpió en la escena musical hispana, ocupando un sitial de honor del que no se ha ido nunca más.

¡Y les tengo una buena noticia! Actualmente, Aterciopelados presenta “Claroscura”, su octavo álbum de estudio, y el primero que lanzan en más de 10 años de ‘receso’, en los que tanto Andrea como Héctor, se dedicaron a hacer algunos proyectos como solistas.

Debo confesar que mi emoción por entrevistar a Andrea Echeverri era total, no solo porque desde que tengo uso de razón, su música ha sido parte de la banda sonora de mi vida, sino porque tendría el gusto de conversar con una mujer que se ha convertido en un referente de la lucha por la igualdad de géneros en la música y el mundo.

Los inicios

La historia de Aterciopelados se remonta al año 1990 cuando, bajo el nombre de Delia y los Aminoácidos, Andrea y Héctor empiezan su andadura por el mundo musical: “La cosa fue bastante orgánica. Héctor venía de una banda de hardcore que se llamaba “La Pestilencia”, y estaba un poco agotado porque en las presentaciones había siempre disturbios y violencia, la gente rompía las sillas y cosas así, así que él tenía muchas ganas de hacer un proyecto diferente. Yo venía del mundo del arte. Entonces, un amigo en común nos presentó y empezamos a tocar juntos. Pusimos un bar en Bogotá, y ahí tocábamos nosotros y otras bandas. Fue mucha energía, porque al principio fuimos pareja, entonces la cosa se fue dando”, comenta Echeverri.

En 1992 la banda cambia de nombre a Aterciopelados, como se les conoce desde entonces, y con la que han grabado ocho álbumes de estudio y han ganado un sinfín de premios en todo el mundo. “Digamos que la escena en ese momento, sobre todo en Colombia, era muy escasa, casi nula, lo único que medio sonaba en radio era una banda de pop que se llamaba Compañía Ilimitada, pero a nivel latinoamericano estaban teniendo mucho éxito bandas como Caifanes y Fabulosos Cadillacs. Entonces, a nivel de disquera, había la necesidad de firmar producto local, así que creo que estuvimos en el momento indicado”: recuerda Andrea.

Para ese entonces, la escena musical latinoamericana estaba plagada de hombres, ¿fue difícil ser la única mujer?

Bueno, sí y no (risas)

Yo sí he sufrido eso de ser la única chica en un ambiente de testosterona, recuerdo un tour que hicimos en autobús, como por 20 ciudades de Estados Unidos, éramos 80 personas viajando y 78 eran hombres. Pero también pienso que a nivel de contacto con el público, energía y de carisma, creo que ser mujer ha sido beneficioso. También es cierto que yo no soy una mujer tradicional, digamos, no soy el estereotipo femenino, entonces, en Aterciopelados, desde el comienzo, ha habido la construcción de un espacio femenino diferente.

No sé si también por eso pasa algo entre nuestros mensajes y nuestra música y la gente, y no solo como con las mujeres que de alguna manera tengo como muy buena relación. Muchas chicas se sienten muy contentas con las cosas que escribo, porque escribo cosas sobre esas presiones que esta sociedad tan estereotipada y tan sexualizada nos impone a las chicas. Creo que entre chicas y chicos también hay como una fácil relación.

 

El éxito y la inspiración

 

Con casi 30 años de carrera a cuestas, 7 discos, 2 Grammy’s y la devoción de toda Latinoamérica, ¿Cómo ha sido lidiar con el éxito?

Realmente en casi 30 años hemos estado en todos los lugares, desde ser los más de moda, los más cool y los que todo el mundo quiere, a momentos en los que la gente también está aburrida, sale gente nueva, de pronto te deja como en un segundo plano, luego otra vez vuelves y subes. Son como las olas del mar que vienen y se van, y vuelven (risas).

Toda la primera etapa fue muy satisfactoria, porque ni siquiera nadie se lo esperaba, no era como esas entrevistas que lees donde los artistas desde que son niños, tienen en la cabeza ese sueño, nosotros no. Como la escena era tan escasa, nadie se imaginaba vivir de la música, así que el éxito fue sorpresivo, y en poco tiempo, ya con MTV, nos volvimos viajeros frecuentes de Latinoamérica, y eso fue súper rico.

Pienso que después es que se pone duro, cuando ya no estás tan exitoso y es más como una lucha por seguir teniendo un lugar, una lucha por seguir disfrutando de la música, una lucha por no repetirte, por seguir creciendo, por seguir buscando nuevas fusiones, por seguir buscando maneras de expresarte, de pronto los mismos mensajes, pero de manera diferente, y en eso estamos.

De 2014 para acá, que nos reunimos, después de haber estado separados, ha habido como otra ola de atención de la gente, como de sentir otra vez que te habían extrañado.

 

¿Cómo es tu proceso de creación? ¿Qué te inspira?

 

Aterciopelados ha tenido varios temas que se repiten, en los que se insiste, está el tema ecológico, el tema femenino, el tema antibélico, también el tema ancestral; todo siempre abordado con un poco de sentido del humor y con mucho sentido del ritmo. Yo a nivel personal compongo sobre las cosas que me afectan, sobre las cosas que no me gustan. La mayoría de las canciones las escribo cuando algo me golpea, cuando algo me hace sentir mal, es como mi principal estímulo para escribir canciones.

 

La maternidad

 

Luego de 12 años de andaduras por el rock latinoamericano, Aterciopelados se tomó su primera pausa, coincidiendo con el nacimiento de la primera de los dos hijos que Andrea comparte con el historiador colombiano José Manuel Jaramillo. Durante ese tiempo, la cantante grabó el que sería el primero de tres discos como solista a lo largo de su carrera.

 

 

 

¿Consideras que la maternidad ha cambiado tu relación con la música?

 

La maternidad cambia todo, después de que tienes un hijo no eres la misma.

Yo he escrito muchas canciones al respecto, en Andrea Echeverri 1, el primer disco solista que hice, donde tocaban Aterciopelados y es producido por Héctor, todas las canciones estaban compuestas alrededor del nacimiento de Milagros, mi primera hija. Ser mamá para mí ha sido también importante a nivel musical, porque me fluyó escribir canciones del líquido amniótico, de la lactancia, de todos los temas que se abren ante ti luego de un proceso de esos tan profundos, tan bonitos, con cosas también difíciles y duras; pero para mí ha sido tema de canciones, y de alguna manera también eso ha contribuido a que las canciones de Aterciopelados no sean comunes y corrientes.

El 80% de los artistas escribe canciones de amor, y yo creo que nosotros estamos en ese 20% que escribe de muchos temas diferentes, importantes, bonitos, con los que la gente se identifica. La cosa de todas las canciones de maternidad es súper profunda. A mí se me acercan muchas mujeres y muchos hombres muy felices porque en esas canciones han encontrado cosas que en otras canciones no encuentran, como descripciones de situaciones, como valoración de momentos que en esta sociedad no tienen espacio, porque es una sociedad capitalista, productiva; donde ser papá y mamá no tiene como mayor lustre.

 

¿Cómo se concilia ser una estrella de rock y mamá?

 

Es muy difícil, y no sólo mi caso, sino el de las mujeres en general. Generalmente las chicas somos las que manejamos toda la vida familiar, así que tener una carrera y paralelamente tener hijos, aunque los hombres en algunos casos ayuden, es dificilísimo.

Cada vez, además, se trabaja más, con los móviles y la conexión el trabajo no para, entonces es muy difícil, y en el caso mío que viajo, es más difícil. Pero digamos que trato de balancear la cosa cuando estoy presente, cuando me voy estoy de trabajo, pero cuando llego y estoy en mi casa, dedico mi tiempo, lavo mis platos, qué se yo…

Además, también hay que decirlo, todo ese trabajo doméstico no es valorado, no es reconocido, es como que está al ladito y pasa casi desapercibido, y la verdad es que es mucho trabajo, es mucha energía la que tienes que invertir en eso, así que yo creo que es un problema contemporáneo.

 

El Feminismo

 

Sé que eres una feminista confesa, ¿cuáles son tus referencias?

 

Yo no soy experta en la materia (risas), pero digamos que durante la universidad, en textos de Simone de Beauvoir encontré como muchas luces, encontré la manera de percibir la feminidad, empecé a sentir ese rechazo al estereotipo que ha sido una constante en mi vida

Pero más recientemente hubo un libro muy importante para mí, escrito por Florence Thomas, que se llama ‘Conversaciones con Violeta, la historia de una revolución inacabada’ que me sacó de muchas dudas, de hecho, fue fundamental para un disco que grabé que se llamó ‘Ruiseñora’ (2012) y hay una canción específica que se llama ‘Florence’ dedicada a ese libro. Además tuve la oportunidad de conocerla, de ir a eventos feministas y escuchar discusiones.

 

¿Cómo concibe Andrea Echeverri el feminismo?

 

Lo que Florence entiende por Feminismo es más como un Humanismo, es la defensa de los derechos de la mujer, y yo me identifico con eso, me parece perfecto y súper necesario. Pero luego, muchas de las personas con las que uno habla, tienen como una concepción negativa sobre el feminismo, y creo que eso tiene que ver con un prejuicio, como un sentimiento de que el feminismo es como el machismo, pero al revés, y que ahora no va a haber abusos y autoridad desbordada del hombre, sino de la mujer, y eso es mentira.

Gente abusadora hay de todos los sexos, sin duda, pero la idea del feminismo es precisamente contrarrestar las desigualdades, que las hay, las sigue habiendo, así haya mujeres presidentas, las desigualdades están a nivel global.

Hay unas cifras que no pueden ser, como por ejemplo la tenencia de tierra a nivel planetario, el 98% de las tierras del mundo son de hombres, y solo el 2% de las tierras son de mujeres, y así puedo decirte muchas cifras que son escalofriantes, y confirman la necesidad del feminismo como defensa de los derechos de la mujer, porque así se hable mucho de la igualdad de géneros, todavía no existe, y es un problema que hay que mencionar y en el que hay que trabajar mucho todavía.

 

 

 La escena hispanoamericana

 

¿Cómo ves la escena latinoamericana? ¿Tienes alguna artista que te guste, que prefieras escuchar?

 

A mí me gustan varias chicas. Por ejemplo, Ana Tijoux, con quien hicimos una colaboración en Claroscura, en la canción ‘Play’; también de Chile me gusta Camila Moreno, con quien también he hecho una colaboración. De Argentina me encanta Juana Molina, de Colombia hemos hecho colaboraciones con Li Saumet de Bomba Estéreo. Me gusta también Susana Baca, de Perú.

 

¿Te piden consejos las chicas que se están iniciando en el mundo de la música?

 

Bueno, más o menos, digamos que la mayoría de ellas sí se muestran muy agradecidas, de alguna manera. Cuando yo empecé en esto no había casi chicas, así que soy, de alguna manera, un referente, entonces muchas de ellas me cuentan la primera vez que me vieron, o cómo mi independencia y mi manera diferente y honesta de ser lo que soy, fue importante para ellas en su construcción personal. Por ejemplo, Catalina de Monsieur Periné, o Gloria de Chocquibtown, me cuentan esas historias, y es muy bonito, saber que fuiste parte importante en el inicio de una cosa que siguió creciendo y sigue creciendo.

 

Si tuvieses que darle un consejo a la que quiere ser cantante, ¿qué le dirías?

 

Mis consejos son desde un lado independiente, no está encausado o comprometido con el éxito, por lo menos el éxito estereotipado. Aterciopelados siempre ha peleado un poco más por la honestidad, por escribir las cosas que queremos escribir, hemos rechazado cantidades de ofertas publicitarias, y lo digo porque ni siquiera mis hijos entienden y me preguntan por qué no quiero salir en publicidad.

Entonces, puede que mis consejos sean totalmente infructuosos para que les vaya súper bien y para que sean súper famosas y las que más plata ganen, pero creo que siempre hay que tener integridad, que hay que tener claros tus valores y mensajes.

Hay una frase del disco nuevo, de una canción que se llama ‘Tumbao’ que dice:

 Pelea, sé rebelde
No dejes que te anestesien
Sangre caliente
Hambre en los dientes
Expresa tu verdad
Desaparece, sé un canal
Alza tu voz se valiente
No te dejes arrastrar por la corriente
No te conformes, di algo que cuente, comunícate con la gente

Porque el showbusiness es una mierda, hay que decirlo, es un negocio superficial, en donde el que triunfa, no necesariamente es el mejor músico o el más chévere, sino, por ejemplo, el más sexualizado, el que más va al gimnasio y el que dice: ‘todos calientes hagamos una orgía colectiva’, así que mi consejo es:

 ‘A la mierda el éxito, hagan algo que valga la pena’

 Fotos: Instagram y página web de Andrea Echeverri.

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