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Directora de Asuntos de Mujeres

Soy periodista e internacionalista; también esposa y mamá. Para mí la vida es como es y así tenemos que vivirla. Decidí transformar mi oficio de investigar, editar, hacer programas de radio y perseguir noticias, para contar mis propias historias de #maternidad y apoyar a otras mamás con depresión postparto.

Silvia Lyle: “A la mamá hay que consentirla”

Silvia Lyle: “A la mamá hay que consentirla”

Silvia Lyle: “A la mamá hay que consentirla”

Hace unos meses, conversé con una mujer que me llenó de paz y tranquilidad. Nada más su voz, su forma de decirme las cosas y su manera de pensar y ver la vida, me llenaron de esperanza y de ganas de hacer muchas cosas (a las que aún les tengo un poco de miedo).

Se trata de Silvia Lyle, una mujer que es mamá de Tiago, doula, maestra de yoga prenatal y postnatal Kundalini, educadora prenatal, maestra de círculo de mujeres y coach holística de salud. Nos acompañó en mayo pasado en ese encuentro con mamás que hicimos en Miami y después nos regaló su sabiduría y sus ideas sobre la feminidad, el embarazo y el parto.

Todo este interés de acompañar a futuras mamás durante su proceso pre y postnatal, se fortaleció con el fallecimiento de su mamá, quien la guió en este camino de la maternidad y de su propia experiencia en el nacimiento de Tiago. Si la ven en sus redes, se darán cuenta de que ella es la expresión de lo natural, lo tradicional y lo más simple; de los rituales que se acompañan de hierbas, cantos, bailes, meditaciones, yoga y mucho amor.

Aquí les dejo algunas de las preguntas que le hice y que hoy quiero compartir con ustedes:

Esta pregunta es para las que aún no son mamás ni están embarazadas: ¿Existe una preparación física y emocional para ser mamá?

El poder de una intención es muy importante. A veces, nuestras intenciones internas no son claras ni congruentes; por ejemplo: queremos ser mamás pero automáticamente entra esa conversación del ego y de los miedos: “pero yo no voy a poder trabajar, pero no voy a poder hacer nada”. Entonces, queremos ser mamás, pero el mensaje no es claro, directo ni determinado, porque muchos miedos y cuestiones del ego entran en la conversación interna. Cuando mi petición no es realmente tan clara, las cosas no suceden.

¿Y cómo hacemos para luchar contra ese ego?

Muchas veces hay que cultivar el proceso de la confianza, de la escucha interna. Yo creo que uno puede pedir y enfocar sus intenciones, confiar y actuar de acuerdo a lo que uno está queriendo hacer. Es congruencia. Por ejemplo, si yo quiero ser mamá y tener una familia, tenemos que ir por etapas ordenadas: buscar una pareja.

Ahí es cuando me pregunto cuál es mi relación con el masculino en mi vida, qué relación tengo con los hombres y cuál es la relación que tengo con mi padre. Porque a veces arrastramos nuestra relación con el papá y la imprimimos en nuestra relación de pareja.

Es empezar a ver cuál es mi conexión con la energía masculina. Y así debe ser con cada paso que nos lleve a lo que queremos o buscamos.

Hagamos las peticiones e intenciones y después confiemos.

Cuando tú quieres tomar un rumbo y lo tienes claro, debes pensar en qué te va a llevar a cumplir tus objetivos.

¿Qué te acerca a lo que quieres?

Uno empieza a fluir de repente con esto.

Me imagino que en ese proceso, hay que soltar ciertas cosas…

La relación con el tiempo es muy curiosa ahora. Sobre todo cambia cuando llega la maternidad; andamos malabareando con el tiempo y las tareas, entonces nos aferramos. Y difícilmente podemos tener todo bajo control, porque cuando uno tiene la expectativa de tener todo bajo control, eso va de la mano con la frustración.

No creo que uno no deba planear y organizar la vida, porque eso es parte vital del fluir. Uno puede anticipar las cosas, pero también debe hacer ejercicios de soltar, de relajarnos y de ser más flexibles.

Nosotras tenemos dos hemisferios y dos energías, la masculina y la femenina. La femenina tiene que ver con la flexibilidad, sutileza, intuición, la posibilidad de tener ese sexto sentido, la creatividad. Lo masculino es la determinación, la firmeza, el rumbo, etc. Lo ideal es poder tener un balance, pero cuando somos mamás, nos volcamos hacia un solo lado y nos olvidamos de determinarnos en esa energía vital.

Hay cosas muy sencillas como respirar y suspirar. Suspirar es perfecto para soltar. A veces, estamos sosteniendo demasiado, porque así es nuestra energía femenina, nos cargamos con todo y con todos. Vamos acumulando emociones y pocas veces soltamos y vaciamos.

Entonces respirar es una manera de liberar, el movimiento es otra manera de liberar y el movimiento combinado con la respiración es una manera muy poderosa de poder liberar (llámese danza, ejercicio o yoga) cada una en su práctica. El hecho de mover significa drenar la energía contenida y atrapada. Tenemos que tener espacios para movernos, para soltar un ratito, quizá con música mientras haces tus cosas. Necesitas conectarte con tu parte más intuitiva y para eso hay muchas técnicas, desde encontrar lo que te conecte, algo que para ti sea un respiro ¿Qué te gusta hacer? Bailar ¡Baila! Pero haz algo, porque eso es escuchar y ponerle atención a tus necesidades.

¿Crees que las mamás dejan de sentirse merecedoras de lo que tenían antes de su maternidad?

El merecimiento debe estar en nuestra conversación. Volcarnos solo hacia los demás y darnos cuenta de que al final estamos mermando esa nutrición propia, va a afectar la relación con nosotros, porque necesitamos poder tener espacios, aunque sean sencillos y simples. La mamá es la energía central, pero necesita espacios propios.

¿Cuáles son las cosas más importantes en la maternidad para ti?

Es una oportunidad de transformación muy grande. La maternidad es una iniciación, porque nace un bebé, nace una mamá. Es ponerse lentes con colores distintos, y cosas que no te interesaban, ahora sí te interesan. Empiezas a observar las cosas de manera diferente, es una oportunidad de observación.

Uno a través de los hijos, crece mucho. Es un despertar muy grande y natural. Es un despertar aunque uno no quiera, porque la maternidad te muestra cosas, que aunque no las estás buscando, de todas maneras te las van a presentar. Mi reto más grande es poder observar a mi hijo y permitir que él sea lo que él quiere ser, y a partir de ahí permitir que su felicidad se vaya diseñando de acuerdo a sus intereses y permitir ser una guía que lo acompañe, pero no moldearlo a mi manera.

Ser mamá es ser una compañía consciente.

¿Cuáles son los beneficios de hacer yoga en el embarazo?

Es un espacio que la mamá se da con constancia para ella y su bebé. Ella se conecta con su cuerpo, su respiración y su bebé. Logramos que la mamá tenga una pausa y se escuche, es una práctica importante para cultivar.

Yo diseño una clase de yoga prenatal en la que mezclo muchas cosas que son vitales, como la respiración, el intercambio, la información, el círculo de mujeres y la posibilidad de ver esto como un proceso natural.

Es conexión con ella misma, trabajar con su cuerpo, estar en comunidad con otras mujeres que están en situaciones similares y abrir una ventana para escuchar información más conectada con su proceso.

Poder respirar y bajar las revoluciones de su sistema nervioso, eso es una gran ganancia. Se trata de reconocer que hay dos corazones y dos almas juntas durante 9 meses.

¿Hace falta preparar a la mamá emocionalmente para lo que viene?

Es vital que ella se conecte con su cuerpo emocional. Emocionalmente hay un proceso importante. Cada vez hay más información sobre cómo transitar en este proceso.

Me parece importante que la mamá pueda entender que va a tener altos y bajos durante su embarazo y postparto, pero que eso es normal. Yo creo que esto es un acompañamiento integral.

¿Existen algunas prácticas que permitan prevenir la ansiedad y la depresión postparto?

A la mamá de hoy hay que consentirla mucho.

Ella no tiene que estar encargada de todo lo que significa la casa.

Debe buscar una red de apoyo.

Éste es un proceso que no podemos controlar y es incierto, pero hay que tratar de resolver las necesidades básicas de los primeros tres meses después del parto.

La mamá debe estar tranquila, descansar en la medida de lo posible. Tener una clase de lactancia previa al parto para que esté informada y tener acceso a consultoras de lactancia al tener a su bebé.

La mamá debe comprender por dónde está transitando.

Tratar de integrar a los papás, lograr conexión con ellos, que ellos entiendan por lo que está transitando la mamá y el apoyo que ella requiera.

Cuando el bebé nace, la mamá sostiene al bebé y el papá apoya a la mamá. Al principio el bebé está muy conectado con la mamá y cuando crece, va entrando a otra dinámica; pero en este momento, la mamá tiene un proceso de apertura corporal y emocional muy individual.

No se puede pensar en volver a la normalidad, hay que adaptarse a una nueva realidad.

Aquí no se trata de ser supermujeres, no es la idea. Nosotras como comunidad, tenemos que ver a la mamá en postparto como alguien a quien tenemos que cuidar.

 

Todo debe partir de cómo se siente la mamá, porque ella está viviendo un cambio muy importante. Hay que escucharla, porque ella necesita recuperarse; si no se recupera, se fatiga.

Háblame un poco del cierre de caderas y el baño de hierbas en el postparto

La cerrada de caderas y de huesos es una ceremonia que se hace cuando la mamá da a luz, porque ella se abre y hay que cerrarla física y mentalmente. A la mujer se le baña en una tina con hierbas calientes y durante tres horas, está en un proceso de cierre con un masaje maya y un masaje linfático. Es un cierre de una forma física que va a muchos niveles. Ella va a procesar lo que sucedió y el parto que vivió. Es una ceremonia hermosa, ojalá que todas pudieran tener la oportunidad de hacerlo.

El baño de hierbas se hace con caléndula, santa maría, cola de caballo y Romero. Esta agua se pone en una tina y la mamá se sienta ahí, para que le llegue esta agua tibia como al vientre.

¿Qué mensaje le darías a todas las mujeres que te siguen y te leen?

Conéctate con lo que te permite ser más auténtica, encuentra los rituales que te permiten sentirte bien: una comidita, peinar a tu hija, jugar con tu hijo. No pretendas ser algo, porque ya somos. No te pierdas, no pierdas la textura de las cosas y de lo que ya está. El reto es poder vivir y disfrutar lo que estamos viviendo.

Síguela en su instagram: @silvialyle

Fotos: Silvia Lyle.

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