¿Vas a ser mamá y estás lejos de tu país?

Hace 5 años migré a España con mi marido y meses después quedé embarazada. ¡Alegría! ¡miedo! ¡ilusión!

Las hormonas se activaron, jugando su rol sobre mi estado de ánimo…

No hay duda de que empieza un gran movimiento en lo psicológico, desde ese segundo en el que te enteras que serás mamá. Pero, unas semanas después de recibir la noticia, me sorprendió darme cuenta de algo: mi migración, que recién empezaba, cobraba un nuevo significado.

Empecé a transitar un proceso de duelo migratorio que no había transitado aún. Me encontré recorriendo mentalmente, día tras día, las calles donde crecí, los parques a donde iba de pequeña, las casas de mis tías, mi colegio, la playa donde pasé mis veranos, las reuniones familiares y la infinidad de personas y lugares con quienes crecí y en donde desarrollé mi sentido de la maternidad, ese que sabemos que se empieza a gestar en muchas de nosotras, desde que somos pequeñas y jugamos a ser mamás.

De alguna manera es ese “darle forma” a la bebé que crecía dentro de mí, estos lugares y personas empezaron a saltar en mi mente y comencé a hacer una especie de despedida, con la tristeza y la nostalgia que esto puede generar.

Apareció el temor a ser madre por primera vez en un lugar desconocido, sin tribu, sin familia ni amigos que me acompañaran en este camino.

¡Pero sí con mi pareja!

Empecé a sentirme más extranjera de lo que me había sentido meses atrás. Ahora chocaba con una gran cantidad de cosas que aquí se hacían distinto a como se hacían en mi país:

¿No te han hecho ecografía? ¿Y la pelvimetría? ¿Cómo sabrás si puedes parir? ¿Tienes que ponerte una vacuna durante el embarazo?

Ya con la bebé en brazos estas preguntas se convirtieron en: ¿Darle zumo de naranja antes del año? ¿Sacarla a la calle tan pequeña? ¿Que no tienes el número de teléfono del pediatra?

En resumen, ser madre en el extranjero es ¡toda una experiencia! Sin embargo, justo estas cosas que aquí narro, son en parte, las que me ha permitido tener una experiencia distinta de la maternidad, una vivencia que encuentro más propia.

Y no es solo algo mío, es algo que por mi trabajo como psicóloga he podido observar en mis pacientes, que también he acompañado en sus procesos de ser o hacerse madres en el extranjero.

 

Es así como, a partir de mi experiencia personal y profesional, te traigo algunas reflexiones que te pueden ayudar a tener una mirada diferente de esta experiencia de criar lejos de tu tribu:

 

  • Podrás entender a tu bebé. Si has migrado, seguramente te has encontrado en condiciones similares a las que se encuentra un bebé al llegar al mundo. Tus días transcurren entre descubrir olores, colores, formas, sonidos y palabras. Sientes  nostalgia por ese lugar seguro en el que estabas previamente y en el que ya no estás.

Te angustias con facilidad, a veces incluso, sientes que te rompes en pedazos. Aún no te reconoces, pero tu vida está llena de nuevas experiencias y aprendizajes que te permitirán construir una nueva identidad. Sí, son todas estas sensaciones las que permiten que te pongas en el lugar de tu bebé y que lo comprendas. Eso te facilitará la conexión con este pequeño y amado desconocido.

  • Crecerás y te enriquecerás. Ser madre es una experiencia transformadora. Sin embargo, ser madre lejos de la mirada de los tuyos te permitirá conocer más facetas de ti que no conocías. Te convertirás en alguien más creativo, porque te das cuenta de que los modelos de madre que conoces, no son los únicos válidos. Tendrás que hacer el trabajo de rescatar los modelos que conoces e integrarlos a los modelos del nuevo lugar en el que estás.

Verás que te abres a escucharte, a estar contigo, a conectar con tus deseos y no simplemente a repetir los de otros. Construirás una experiencia más propia.

  • Te integrarás al nuevo lugar. Te verás obligada a relacionarte en nuevos espacios: médicos primero, escolares y sociales después. Irás al parque o a alguna clase de música o de estimulación temprana, donde conocerás a otros padres, preguntarás por colegios que conocen o sobre parques para visitar.

Sin darte cuenta te empezarás a apropiar de la ciudad. Si hasta el momento te ha sido difícil salir de casa y conocer nuevas personas, tu nuevo rol de madre será la excusa perfecta. Encontrarás un sentido nuevo en acercarte a la nueva cultura.

  • Elegirás la madre que quieres ser. En el nuevo lugar y como consecuencia de un proceso en el que reflexionas sobre el significado que tiene ser madre, se te hará más fácil identificar y elegir aquello que te gusta y desechar lo que no te gusta de los modelos maternales que has conocido hasta el momento.

Al separarte de tu propia madre y de tu grupo de referencia, te ves obligada a conectar contigo misma. Aprovecha esta experiencia, que aunque dolorosa y difícil, te ofrece nuevas posibilidades.

  • Tú y tu pareja serán un equipo. Tu relación de pareja, contrario a lo que pensarías, se puede fortalecer. Juntos frente a este nuevo reto pueden construir una relación más sólida, madura, segura e igualitaria. Con la familia lejos y unos referentes culturales diferentes, se atreverán a asumir roles que en el lugar de origen no hubiesen pensado posible.

El estar solos casi obliga a que ambos se hagan cargo de las cosas del hogar y los hijos, pues no hay quien ayude en estos roles. Todo esto les permitirá compartir las mismas experiencias y sentirán que cuentan el uno con el otro, que realmente son un equipo.

Todo esto que cuento es, por supuesto, producto de un largo proceso de adaptación. No son cosas que suceden de un día para otro, son meses, posiblemente años de cambios; reflexiones y adaptaciones a partir de las cuales se va construyendo tu nueva identidad, la de madre y extranjera. Es una experiencia que está también llena de retos, retos que en otra oportunidad compartiré con ustedes y que a veces se convierten en muros que interfieren con el desarrollo de tu nuevo rol de madre.

Cuando eso pasa a veces necesitamos buscar ayuda. Pero hoy he elegido compartir esta otra mirada que he ido construyendo desde mi experiencia y la de tantas otras mujeres que han buscado mi ayuda en algún momento.

Si quieres más información sobre este tema, ingresa a la página web www.senspsicologia.com

Fotos: Pixabay y Unsplash