Soy mujer, y amo las matemáticas y los jeans

Nuestra vida está llena de estereotipos y el más común es el que tiene que ver con los roles de hombre y mujer.

Desde pequeñas nos regalan muñecas, cocinitas, ollitas y nos visten con vestidos, boleros, colores rosados y flores.

No podemos decir palabras feas, tenemos que hablar bonito, tener las uñas arregladas y sentarnos bien.

Estudié en un colegio femenino, de monjas (para colmo de males), y recuerdo muy bien (vale acotar que eso me traumatizó) que la profesora nos enseñaba cómo debíamos sentarnos las mujeres, con las piernas juntas, hacia un lado y las manos hacia el otro (sin mostrar las piernas).

Dentro del rol femenino quedan prohibidas las «acciones masculinas», como por ejemplo: jugar con una pelota, ensuciarnos, hablar feo (decir groserías), estar desarregladas, despeinadas y que nos gusten las herramientas, los carros y la brusquedad.

Yo, la verdad, he sido más bien femenina según lo que dice el estereotipo, siempre quise ser mamá, me gusta el rosado, cocinar y lloro con las princesas de Disney. Pero también he sido rebelde y me gustan cosas de niños.

Amo estar de jeans y tenis, odio los tacones y empecé a usar maquillaje en serio después de las manchas que me dejó la maternidad. De vez en cuando se me sale una palabrota y me siento orgullosa de no ser exacta a ese modelo de mujer que debemos seguir.

Una de mis características favoritas de mi lado “masculino” es mi amor profundo por las matemáticas y la física.

Desde el colegio, las matemáticas fueron mi materia favorita y cuando descubrí la física quedé fascinada.

En el colegio gané algunos concursos de matemáticas y me pareció súper divertido hacer el Álgebra de Baldor (la miscelánea 106 fue una dicha).

Entender cómo funcionan las cosas ha sido mi obsesión. Calcular, predecir y explicar todos los fenómenos que suceden en el planeta me ha encantado. Por eso decidí estudiar ingeniería. En la Universidad, mis materias favoritas fueron los cálculos y las físicas (sí, yo sé que muchos van a vomitar con esto).

Me deleitaba entendiendo, haciendo los ejercicios y para mí era un reto enorme (y delicioso) resolver ecuaciones. Recuerdo que en uno de los primeros semestres de la Universidad, cogí como electiva (o sea, que uno coge lo que quiera, lo que más le gusta) una asignatura que se llamaba Estática, y era una física que veían sobre todo los ingenieros mecánicos.

En el grupo éramos 3 mujeres y más de 30 hombres.

Tenía un profesor muy machista que odiaba a las mujeres (ni nos miraba), y seguro pensaba que éramos «brutas». Era el profesor más rajador de los que daba esa materia, pero yo la escogí con él porque me fascinaba (la materia, no el profesor).

Los parciales eran de terror y mucha gente perdía la materia. Recuerdo con orgullo que en el primer parcial saqué 5, lo tuve todo perfecto. No me dijo nada, pero seguramente no le gustó mucho que a una mujer le fuera mejor que a su grupo de hombrecitos.

Otra cosa que me fascina de los hombres son las herramientas. En la Universidad mi papá me regaló un moto-tool y era mi juguete favorito. Me encantaba ensuciarme y disfrutaba mucho los trabajos de la U que implicaban mugre y herramientas. En mi casa soy quien taladra, resana y atornilla.

 Ese mundo de las herramientas masculinas en maravilloso para mí.

Ser así no me hace menos mujer, no soy ni más ni menos si prefiero usar tenis, y a pesar de eso aún sigo llorando con cualquier cosa tierna. Siento que he aprendido que ser mujer es hacerlo a mi manera, hacer lo que me gusta y disfrutarlo.

Como mamá de dos hombres trato de enseñarles a mis hijos que no hay cosas de “machos” o “hembras”. Si quieren jugar con muñecas que lo hagan, a veces nos sentamos a cocinar juntos y no pasa nada, si mi hijo se quiso poner algo rosado, que se lo ponga y odio (me saca de casillas) cuando alguien les dice que los hombres no lloran.

Todos debemos crecer libres, ser y hacer lo que nos gusta, pues ahí está la verdadera felicidad. Adiós a los estereotipos.

NATALIA MESA ES LA CREADORA DEL BLOG «LA GALLINA Y LOS POLLITOS«, Y AHÍ ESCRIBE SOBRE CÓMO SER MAMÁ LE HA CAMBIADO LA VIDA.

TE INVITAMOS A LEER SUS INTERESANTES POSTS Y CONSEJOS AQUÍ. ¡NO DEJEN DE MIRAR SU INSTAGRAM!

Fotos: Natalia Mesa y Unsplash.