De cómo me vengué de mi ex con unos gatitos

Pssst… si has venido a leer de gatitos, pega la vuelta.

Esto no va de su esponjoso pelo, dieta o juguete favorito, ni de la última cat-app de moda y ni de coña va del cliché de que toda soltera tiene 8 gatos (10, según la delegación del gobierno).

Si es lo que esperabas, adiós y gracias. Aquí los gatitos esconden un ego herido.

Todo empezó como las buenas historias románticas: de forma real. Chico mono y chica mona, discoteca llena que parece vacía. Sólo existen ellos en ese sudoroso mundo ambientado con ron y tabaco de liar.

Te besa… “Él.. es perfecto”, le dices a tu amiga, ella lógicamente apoya la hormonada teoría con un: “¡te lo dije, es tu año!».

En la nube del amorío todo parece maravilloso: él, pese a que fume, a que sea más joven, a que no pilla ni una broma… Todo se aparta con un manotazo cual mosca cojonera, se aparta como a la dura realidad: Quizás no es, pero ¿y si?

Así que te embarcas, jadeada por tu propia ceguera. Cines, cenas, follas y charlas hasta la madrugada.

“Es que es taaaan mono”, dices a tu cónclave. “Pero me voy tres semanas de vacaciones, esto se va a enfriar”.

Respuesta unánime: “¿Qué dices?”; insisten: “¡Estás loca!”; añade otra: “Te escribe montón”, seguido de “Habéis quedado de día” y un “Ni de coña, a ese le molas y mucho”. El cónclave no puede equivocarse ¿o sí? Fumata blanca y cual yonki de sus orgasmos, te montas en ese avión pensando en: “¿La gente querrá carne o pescado para la boda?”.

Y estás en la cama… Pff… qué solazo, miras la hora: las 12 del mediodía y el hombre me envía un whatsapp: “¿Con los pies ya en la arena? (emoticón palmera)”. Sonríes tanto que se asoman los dientes: le molas.

Pero ehh, quieta ahí; no estás tan desesperada para contestar Ipso Facto (Bueno… lo estás, pero no quieres que lo huela, como el miedo.) Escribes al grupo «El Cónclave siempre tiene razón, salvo cuando no la tiene»: “Chicas… escribió (emoticón corazón, emoticón parejita, emoticón boda) ¿Qué contesto?”

Y así…durante 3 semanas.

Aterrizas. “¡Hey damisela! ¿Llegaste bien?”, pregunta él.

“¡Sí! ¿cuándo quedamos?”, respondo yo.

“Pues, vamos viendo (emoticón preocupado) estoy de mudanza”, me dice.

“¡Ahh! pues claro claro. Me avisas (sonrisa)”

Día 1, día 2 y al día 5, estás todo menos sonriente ¿Qué coño ha pasado? “Y así llevo 7 días…nada… cero…niente… caput.

«Que los lee pero no contesta». Tu cónclave delibera: la de “está agobiado por la mudanza” no coincide con la de “yo creo que esconde algo” y está la de “pfff… igual ha pasado algo” “¿Murió?” añades tú.

Tres horas, 4 fumatas negras y 9 teorías conspiratorias después… “Y… ¿si le llamas?” Unanimidad.

Tono… Tono… Contesta. Cuelga. ¡Vive!

Le mandas un whatsapp. Lo lee… No contesta. Está más claro que el asesinato del Papa LeónX: No quiere nada contigo. RIP, minuto de silencio, helado y misa de los 7 días…

“¿Cómo lo llevas?” (Gin con tónica, sí, dos, gracias) “Pues, no sé qué ha pasado” (camarero 2 gintonics, please). “Ya ya.. pasa siempre, meten la 5°, se acojonan y desaparecen” (4 gintonics que tenemos refuerzos), “Deben estar juntos en una isla” (otra ronda, gracias), “Me gustaría que me dijera el por qué…” (¿Tienes Jose Cuervo?) “Vamos… que no… se ve una con el velo puesto, y eso es un golpe de ego” (cuervo y gins); «Creo que me voy a vengar»… “Te digo yo, que se va a cansar de contestar el teléfono”.

Así de sencillo… no hay más… Así es cómo una mañana, cual expertas de mensajería, repartes las zonas de la ciudad entre tus amigas y les entregas un taco de unos 150 folios a cada una con la cara de 5 gatitos esponjosos cuyo pie de foto es:

‘REGALO GATITOS ESTERILIZADOS Y VACUNADOS LLAMAR AL: 696INSERTERESTODENÚMEROSDELCHICOQUEHIRIÓMIEGO