Daniela Truzman / Periodista / Panamá

Periodista de oficio, escritora de vocación. Millennial y fanática de la cultura pop

Lo que nadie te cuenta sobre tomar pastillas anticonceptivas

Lo que nadie te cuenta sobre tomar pastillas anticonceptivas

Lo que nadie te cuenta sobre tomar pastillas anticonceptivas

¿Llevas mucho tiempo tomando píldoras anticonceptivas? A mí me las recetaron a los 15 años de edad, cuando me diagnosticaron ovarios poliquísticos, y desde entonces no he parado de tomarlas, salvo en un par de oportunidades (no mayores a 6 meses). Así que este año tendré la mitad de mi vida tomándolas.

Para que refresquemos la memoria, las pastillas anticonceptivas son fármacos hechos de una combinación de estrógeno y progestágenos (hormonas femeninas), que evitan la ovulación e interrumpen nuestra fertilidad por un periodo de tiempo determinado.

A mí, la verdad, 15 años tomando hormonas me suena a bastante tiempo y últimamente me dan fuertes migrañas el día antes de que comience mi menstruación, por eso le dije a mi doctor que me las quite o al menos que me las cambie. Mi médico en Panamá, Konstantinos Tserotas, me aseguró que no corría riesgos importantes por tomar pastillas anticonceptivas durante tanto tiempo. Sin embargo, me dijo que me mantuviera atenta con los dolores de cabeza y me pidió que me hiciera un par de exámenes de sangre (colesterol y hepáticos) y que se los llevara para que conversáramos sobre las opciones que teníamos.

La cita es esta semana, pero mientras llega el día hice lo que cualquier mujer de este siglo haría con las dudas que aún tengo: busqué en Internet.

Encontré información muy interesante en la web de la Organización Mundial de la Salud. Resulta que, además de prevenir embarazos, las pastillas son utilizadas para controlar problemas relacionados con la menstruación (como por ejemplo, el síndrome de ovarios poliquísticos o la endometriosis) y algunas ayudan también con el acné.

También leí que muchas mujeres han notado la aparición de problemas de circulación, venitas e incluso várices, que pueden estar asociadas con el consumo de la píldora. La verdad es que yo también he visto esas venitas a un costado de mis muslos y no les había dado importancia, hasta ahora. Incluso, suelo bromear con que me gustan, porque necesitaba algo que distrajera un poco la atención de mi celulitis.

Pero cuando leí lo de las venitas tipo araña, se me prendieron las alarmas, lo sé, suena exagerado, pero, ¿quién no se ha puesto un poquito paranoica después de investigar sobre un tema de salud en Internet? Y así como cuando las mujeres embarazadas desarrollan un radar para ver otras embarazadas en las calles, desde que investigué sobre casos de tromboembolismo, comencé a toparme con testimonios de chicas que habían sufrido trombosis como consecuencia del consumo de pastillas anticonceptivas.

Por ejemplo, Miren, quien tomó las pastillas anticonceptivas por más de 15 años y un día tuvo un dolor muy fuerte en el pecho acompañado por una fiebre muy alta. Fue a la emergencia y le diagnosticaron erróneamente un cáncer de pulmón (¡qué miedo!). Al día siguiente fue a otra clínica y luego de revisarla y descubrir las venitas de araña en sus piernas, le preguntaron si tomaba pastillas anticonceptivas. Comenzaron a hacerle pruebas que arrojaron que tenía un tromboembolismo pulmonar, además de una neumonía redonda (que suele darle a los bebés y niños pequeños), que había sido lo que confundió a los doctores que hicieron el primer diagnóstico.

“Me hicieron todo tipo de exámenes para descartar algún factor hereditario o genético que causara los trombos, pero todo salió negativo”, me explicó. Para este momento yo estaba aterrada y a punto de botar mis pastillas para siempre, pero una frase me regresó el alma al cuerpo: “Mi médico nunca me habló del riesgo de trombosis, ni mucho menos me dijo que si fumas y tomas pastillas anticonceptivas el riesgo crece exponencialmente con ciertas marcas”.

Perder el habla por tomar anticonceptivas

En enero de este año, Alexandra sufrió un episodio de afasia (perdida de la capacidad de hablar), que sus doctores vincularon al consumo de pastillas anticonceptivas que Alexandra tomó durante 11 años para controlar su endometriosis. Me contó que había pasado unos días mareada y sintiéndose mal; pero confundió los síntomas con una gripe, hasta que, estando en el trabajo, notó que le costaba hilar algunas frases. “Se me olvidaron los nombres de personas con las que hablo todos los días, pero no de la forma como a veces a uno se le escapan cositas, sino que hacía esfuerzos por acordarme y nada que lo conseguía”, me dijo.

Luego de muchos exámenes y estudios, además del inicio de la afasia, afortunadamente no encontraron nada demasiado grave en las resonancias y tomografías. ¿Y qué tiene que ver la afasia con las anticonceptivas? Que entre las causas de esta enfermedad se encuentran haber tenido un infarto cerebral, haberse dado un golpe fuerte en la cabeza y tener niveles muy altos de tensión arterial o colesterol. Así que, si somos propensas a la hipertensión o a tener alto el colesterol, las pastillas podrían aumentar el riesgo a padecerla.

Pero, ¿Por qué ocurren estas cosas?

La trombosis ocurre porque las anticonceptivas actúan sobre la coagulación de la sangre, y hay mujeres que tienen o sufren de ciertas condiciones, que las hacen más propensas a enfrentarse a una trombosis. ¿Es un riesgo?, sí, pero las probabilidades de que ocurran no son altas. De hecho, el ginecólogo Francisco Zorrilla, asegura que es más probable que se formen coágulos durante el embarazo y durante los primeros seis meses después de haber dado a luz. Así que no se trata de abandonar las pastillas como método anticonceptivo o como regulador de padecimientos de nuestro cuerpo, porque no son éstas las únicas responsables, pero sí un factor de riesgo que hay que tomar en cuenta.

No todas las mujeres corremos el riesgo de sufrir trombosis o de tener un episodio cerebro vascular; de hecho, son la excepción y no la regla, pero si cumples con algunos de estos factores, te recomiendo que llames a tu médico y converses sobre el tema:

  • Antecedentes de enfermedades cardiovasculares.
  • Tendencia familiar a formar coágulos de sangre.
  • Si fumas.
  • Si sufres de migrañas.
  • Si sufres de obesidad.
  • Si tienes problemas con tu hígado.
  • Si tienes tendencia a tener el colesterol alto.

Si no tienes ninguno de los factores de riesgo, sigue tomando tus pastillas con tranquilidad. Eso sí, te recomiendo leer las indicaciones que traen las anticonceptivas en sus cajas (todas las tienen, solo que a veces por flojera no las revisamos); hazte exámenes de sangre anuales para ver cómo va tu hígado y tu colesterol, mantente atenta a las señales que te envía tu organismo y conversa tus dudas con tu ginecólogo. Recuerda que la información es poder, más cuando se trata de nuestro cuerpo y nuestra salud.

¿Qué dicen los expertos?

La doctora Coralia Carrillo, médico gineco-obstetra y especialista en fertilidad en la ciudad de Medellín, me dijo que 7 de cada 9, entre 10 mil mujeres, podrían sufrir una trombosis, y aclaró que lo más importante es la evaluación que realice el ginecólogo antes de recetar las pastillas anticonceptivas. “El médico debe evaluar bien el medicamento que va a mandar y a quién”. Todo esto con el fin de detectar si hay un aumento del riesgo al consumir la píldora.

Para la ginecóloga, la única manera de prevenir estos casos es la evaluación de las pacientes para identificar los factores de riesgo que éstas tengan. De hecho, me contó que existe una tabla donde los ginecólogos verifican la probabilidad que tienen las pacientes de sufrir una trombosis (si pesa más de 70 kilos, si fuma, si tiene antecedentes personales o familiares de dicha enfermedad, si sufre del colesterol, triglicéridos, problemas hepáticos, entre otros).

Si las pacientes cumplen con dos o más factores de riesgo, la doctora Carillo recomienda que se cambie la vía de administración del medicamento; y en lugar de tomar las pastillas, conversar con el médico sobre colocarse un anillo vaginal o recibir dosis de hormonas aplicadas a través de dispositivos intrauterinos (similares a una T de cobre, pero recubierta de hormonas para controlar el sangrado), por ejemplo, Mirena.

¿Hay algo que podamos hacer por nuestra cuenta? Sí. Modificar los factores de riesgo que sean modificables. Haber padecido anteriormente una trombosis no es algo que podamos cambiar, pero sí podemos:

  • Mejorar nuestra alimentación.
  • Hacer ejercicio.
  • Tomar pausas activas en el trabajo (estirarnos, levantarnos periódicamente y caminar un poco), para mejorar nuestra circulación y prevenir la aparición de arañas vasculares.

La doctora me advirtió que sí debemos tener cuidado al tomar las anticonceptivas, principalmente porque no debemos automedicarnos, pues cada persona es diferente. Lo mejor, me repitió, es ser evaluada por un especialista.

Bueno, sobre mi molesta migraña que aparece un día antes de comenzar la menstruación, ¡me dio una buena noticia! Actualmente, existe una nueva molécula de progesterona que es de baja dosis, pero de nueva generación, que se está probando con buenos resultados con respecto a desencadenantes de procesos migrañosos ¡Gracias, Universo!

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