El día que Barbie dejó la dieta

Reflejar salud y seguridad no tiene que ser cosa de valientes.

Desde niñas aprendimos que la belleza está relacionada con tener una figura esbelta. Nos lo enseñaron mal, no nos dieron opciones; pero ahora lo sé, es mucho más que eso.

Ser latinas implica una mezcla genética que determina nuestra exótica complexión, aquí conviven todas las razas, los colores y los sabores; además, somos alquimia de formas y figuras.

Una muñeca es un prototipo, representa una forma y no todas, hablo de Barbie. En ella, fuimos súper mujeres y encarnamos todo lo que queríamos ser en el futuro, tuvimos la posibilidad de ejercer múltiples hobbies y profesiones, combinándolo con actividades domésticas como ir al mercado y cocinar para la familia; descubrimos vocaciones y aptitudes, practicamos bodas, protagonizamos cuentos de hadas, fuimos flacas, rubias y conquistamos al tipo de nuestros sueños.

Pero la vida real es otra cosa y cada historia es particular. Mi mamá siempre me regalaba muñecas y mi regalo favorito siempre fue una Barbie, a ella le gustaban morenas, porque su piel no es blanca y la mía tampoco, así fue como descubrí a Teresa.

– Es más original y te aseguro que ninguna niña tendrá una igual a la tuya- me decía.

barbie negra curvy

Confieso que jugué con muñecas hasta bien grandecita, creo que mi hermana menor por cuatro años, las dejó primero. Lo mío era cambiarles el look, cortarles el cabello, hacerlas lucir distinto y diseñarles y coserles vestidos con cualquier retazo de tela; los trajes de las Barbies me parecían horribles y honestamente siempre amé la posibilidad de sentirme en otro cuerpo y poder usar esas prendas que yo no me podía poner porque era una niña obesa.

La sinceridad en la infancia, esa espontaneidad, a veces se cruza con la crueldad, siempre fui más grande que las otras niñas, me desarrollé antes, y cuando todas eran planitas, yo ya tenía más que curvas. Aunque en esa época no existía el termino “Bullying”, fui maltratada en muchas ocasiones y en otras, me vi obligada a destacar y asumir liderazgos para ser respetada por mis compañeros.

Recuerdo sufrir por no conseguir ropa moderna de mi talla y así crecí, siempre fuera del patrón.

Que la Barbie ahora tenga curvas es justicia, porque es que esa niña no hacía dieta: las comidas eran mini hamburguesas, papitas fritas y presas de pollo frito; la cocinita no traía lechugas ni latas de atún, así que no me digas tú que quien come chatarra puede llegar a tener esa figura. Con algunas excepciones, para mantener un cuerpo así hay que someterse a un régimen.

En mi condición de gordita, aprendí a respetar y a no juzgar, pero sobre todo a no juzgarme , me tomó años digerirlo, por eso me parece importante que las niñas hoy en día se puedan identificar con un juguete que se les parezca, de su color y de su contextura , así como también considero que es una pequeña victoria para esas feministas que consideraban a Barbie como una muñeca machista.

El cambio la hace humana, diversa y la aleja del mito de la perfección: perfecta ama de casa, perfecta esposa, perfecta veterinaria, perfecta maestra, perfecta en todo.

Niñas del mundo, sepan que no existe la perfección, lo que sí debemos buscar es la excelencia en cada proyecto que emprendemos, no importa cómo nos ven los demás, sino como nos sentimos por dentro.

Que nada nos limite, que nada nos encasille, la felicidad no depende de eso; no depende de nada externo.

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Fotos: Pixabay.