Los retos del emprendimiento para las mujeres

Los valores femeninos

¿Qué significa ser mujer hoy?

Preguntarnos por el significado de ser mujer hoy, implica mirar a lo más profundo de nuestro ser y reflexionar acerca del lugar en el que estamos paradas.

Y es precisamente ese lugar de labor, del trabajo y del cumplir, un lugar donde nuestras manos se multiplican para atender todo lo nos rodea.

La madre, la emprendedora, la gestora, la creativa; tantos roles asumimos en un solo día, que dejamos de lado la gentileza y la paciencia con nosotras mismas.

Aquello que nos une

Emprender es un reto. Prestar atención a esa primera inquietud que nace en nuestro interior y nos invita a recalcular nuestra ruta hacia otra dirección, es el primer paso para crear cambios que nos hagan más sentido.

Ahora bien, ¿Qué implica asumir ese reto desde la mirada femenina? Aquí, es cuando la complejidad aumenta y nos demanda escuchar nuestra intuición, hilar más profundo y empezar a derrumbar las barreras que nos impiden avanzar.

El miedo y la falta de reconocimiento de nuestra propia voz son algunas de esas barreras.

El miedo: Es normal que estemos llenas de miedo, sentimos miedo al fracaso, al qué dirán, a ser diferentes, y en muchos casos creemos que eso que queremos compartir con el mundo no es valioso.

La falta de reconocimiento de nuestra propia voz: por el legado de opresión que recibimos y el miedo que a veces nos paraliza, nuestra voz ha quedado atrapada o perdida. ¿Cómo recuperarla? Un buen comienzo es hablarle de nuevo a la naturaleza y recuperar la comunicación profunda con las mujeres que nos rodean, con nuestras madres y abuelas, con los hombres de nuestra vida.

Una vez hecho esto, tenemos que iniciar un diálogo con nosotras mismas. Escribir un diario es un buen comienzo, pues en él podemos comenzar a atrevernos a escribir o re-escribir nuestra propia historia.

via GIPHY

 

Lo que nos es natural, nuestro oro

Aquello que también nos une como mujeres es la energía femenina, que más allá de género, es una energía que nos habita a todos, y es una energía que aunque no lo creamos, tenemos que reconstituir, re-descubrir y re-integrar de manera equilibrada con nuestra energía masculina o de acción, si queremos llamarla por otro nombre.

En este equilibrio necesitamos integrar todo de su potencial, pues es lo que marca nuestro diferencial en todo lo que hacemos en nuestra vida, y en este caso, en nuestros emprendimientos.

 

Los valores femeninos
Los valores femeninos

 

Así que es momento de reconocer nuestros valores:

 

  1. Sentido de comunidad: Como mujeres tendemos a crear en comunidad, contrario al arquetipo del héroe que construye victoria para sí mismo. En nuestras formas de construir, se da un tipo de liderazgo más compasivo, que busca que brillen todos en el equipo. Adicional a esto, los proyectos que creamos, tienden a tener un componente social muy alto, ya sea relacionado con la educación, la salud y el cuidado, entre muchos otros, pues la intención que nace en nuestros emprendimientos está dirigida al bienestar de nuestra comunidad.

 

  1. Noción de tiempo: Este concepto se une a nuestra conexión con la tierra por nuestra naturaleza cíclica, y nos permite comprender que los tiempos del Ser y Hacer son importantes. Así gracias a nuestra capacidad de gestar (no solo seres, sino ideas, proyectos, etc.) y nuestro ciclo menstrual, tendemos a crear más de lo invisible a lo visible.

 

  1. Idea de éxito: Como mujeres medimos el éxito de manera diferente al de los hombres. La rentabilidad y capacidad de crear abundancia es vital, pero no es lo único importante para nosotras. Nuestra idea de éxito está en nuestro bienestar y en el bienestar de quienes nos rodean. De igual manera, el sentido de éxito, a menudo, se construye más hacia la idea de realización como seres humanos, pues en la medida que logramos reconocernos y entendernos, podemos dar y compartir con otros, siempre bajo una noción de cuidado donde la idea de bienestar no es individual sino que se expande desde adentro en nuestro corazón hacia quienes nos rodean.

 

  1. Compasión: Poseemos una naturaleza compasiva incuestionable. Esta cualidad da lugar a dinámicas de equipo diferentes, que se derivan de un liderazgo más compasivo. A lo femenino se le atribuye la receptividad, la intuición y la sensibilidad. Desde estos valores actuamos, y siempre hay en nuestras acciones una intención de cuidado, por un sentido de responsabilidad por preservar y un gusto particular por estar presente y cuidar de otros, lo cual tiene su esencia en cuidar la tierra que también es femenina y es madre.

 

  1. Conexión con la naturaleza: La energía femenina es una energía esencialmente amorosa, sensible y receptiva con la vida. Sarah Allred (antropóloga) y Susan Logsdon (psicóloga), plantean el concepto de “activismo medioambiental materno”, basado en la premisa de que el instinto maternal se extiende al deseo de proteger y preservar el medioambiente, y conservarlo para nuestra descendencia. Esto nos muestra que el activismo materno emerge de nuestra identificación con el rol de madres y de las responsabilidades que se nos han asignado culturalmente, las cuales se expanden a lo ecológico. Este sentido maternal representa “un estímulo particular”, enfocado hacia el cuidado y preservación de la naturaleza, de allí nuestro fuerte vínculo con ella.

 

  1. Vulnerabilidad: Desde el rol que se nos ha atribuido en el sistema patriarcal, la sensibilidad y capacidad de ser vulnerables, nos convierte en una fuente inmensa de creatividad e innovación en los equipos.

 

Ahora, entendidos nuestros valores, el siguiente reto está en encontrar el balance entre la energía femenina y masculina, ya que en este balance y correspondencia es posible emerger; sin embargo, para equilibrar estas energías es necesario identificarlas, reconocer si están en balance o desbalance.

Esto implica una tarea de autoconocimiento para poder reconocer el valor de la esencia femenina teniendo siempre como aliada a la energía masculina.

 

El cuidado desde lo femenino y masculino

¿Cuál es nuestro sentido de cuidado? Nuestra cotidianidad, vista desde la ética del cuidado estudiada por la psicóloga Carol Gilligan, podría ser entendida desde las diferencias que existen entre la forma como las mujeres y los hombres asumimos los asuntos morales, e incluso la manera como emprendemos; las mujeres solemos actuar más en términos de relaciones personales y de responsabilidad, que de derechos y reglas, como es el caso de los hombres; sin embargo, en su investigación, Gilligan también nos muestra esa forma particular de sentir, expresar y actuar presente en la energía femenina, que se relaciona desde la intimidad, el cuidado y placer de estar con otros.

Así pues, el reto que enfrentamos es encontrar el balance con la energía masculina, para lograr expandir nuestra idea de moral y llegar a un punto de vista diferente de ética. que incluya a mujeres y hombres en función de la vida ya que, ambas energías en equivalencia y conjunto deberían actuar bajo un mismo propósito: cuidar la vida.

Pero el panorama aún se encuentra lejos de ese ideal equilibrio, ya que, el desbalance es uno de los rasgos más fuertes que han definido y definen nuestro contexto, y a su vez da forma al mundo que habitamos y que estamos construyendo.

En el caso del emprendimiento, que es parte del sistema laboral del cual hacemos parte casi todos, se siente muy latente, ya que dicho sistema se encuentra construido bajo unos valores carentes de equilibrio y coherencia de los cuales todos somos víctimas.

Es un entorno donde las energías femenina y masculina están desequilibradas, y la energía femenina a su vez es malentendida y en consecuencia se asume como una desventaja.

Sin embargo, nos mantenemos firmes y positivas, ya que después de un recorrido profundo de co-creación con más de 100 mujeres en diferentes escenarios, estamos convencidas del poder creador que tiene una mujer cuando se reconoce, despierta y reclama su soberanía, pues la consecuencia natural es que esta cree proyectos que apoyen su bienestar, el de la comunidad y el planeta. Así que, hoy dejamos abierta la invitación a reconocer nuestro valor, ganar confianza y reclamar la soberanía de nuestra huella en el mundo.

Este evento te interesa ¡Lo sabemos!

 

Emprendimiento femenino El caldero asuntos de mujeres

 

Te invitamos a conocer el caldero de emprendimiento: Academia Firmamento