Cómo comencé a hacer una dieta informativa

Estoy en Venezuela, un país con miles de problemas desde hace tiempo.

Despierto, y desde la cama leo los 50 mensajes que durante toda la noche me han llegado. Cuando me levanto, noto como ha cambiado mi estado de ánimo, a veces siento rabia, otras veces siento impotencia, pesimismo y hasta impaciencia por ser una simple espectadora y no poder cambiar la situación.

Con el día a día, las responsabilidades y las cosas por hacer, a veces andaba en automático, y en la noche, al llegar a la casa, las cosas no mejoraban.

Desde hace 2 años decidí que debía transformar esto y limpiar los lentes, porque a pesar de mi corta edad había logrado muchas cosas, y había situaciones que definitivamente no dependían de mí.

Por lo cual decidí comenzar, sin saberlo, una dieta informativa. ¿Cómo es eso?

Una vez en la universidad llegué a escuchar eso de que la información es poder, entonces comencé a evaluar: ¿Qué estaba leyendo y con qué fin?

Desde ahí comencé a tomar las siguientes medidas:

  1. Decidí conocer para qué y por qué me informaba.

Lo primero que entendí es que me informaba para no sentirme desorientada. Cuando vivimos en países tan violentos como el mío (Venezuela), uno siente la necesidad de saber todo lo que pasa y a quién le pasa, con el fin de tomar las medidas preventivas con tu familia y amigos.

Sin embargo, también entendí que a pesar de informarme mucho y ver los diferentes puntos de vista, eso no cambiaría lo que ya había pasado; porque si algo tienen las noticias, es que nos cuentan las cosas que ya sucedieron; eso forma parte de ese pasado que no vamos a cambiar.

Así que decidí informarme consciente de que en mis manos no estaba ni cambiar los hechos ni mucho menos evitar situaciones. Decidí informarme para conocer la historia (A veces suena un poco duro, pero con la práctica se entiende).

Lo más importante es no quedarse todo el tiempo con la emoción que generan esas noticias, porque con esa energía continuas las siguientes actividades de tu vida. Así que lee la noticia, toma la decisión de soltarlo y sigue adelante. Aplica filtros a lo que lees.

  1. Cambié el horario de información.

Decidí que mis mañanas debían ser diferentes, si vivo bombardeada de un montón de noticias negativas, no puedo cambiar la situación y eso afecta mi estado de ánimo, prefiero comenzar mi día siempre con alegría y optimismo, escogiendo bien qué voy a leer y cómo voy a hacerlo.

En las mañanas, primero me levanto, hago mis actividades y después leo las noticias y reviso las redes sociales. Antes de hacerlo, es muy beneficioso proyectar todas las metas del día, porque el pasado siempre esta allí para revisarse.

Importante en este paso, es perder el miedo a decir “no sé lo que ocurrió”. Lo aclaro porque a veces tachan de insólito que uno no sepa todo lo que pasa. Así que pensé en esto: Si somos aproximadamente 31 millones de habitantes en Venezuela, es literalmente imposible, que a pesar de estar conectada 24 horas al día a los diferentes medios, conozca al 100% todo lo que pasa.

  1. Decidí practicar el relato de Sócrates de las 3R.

Esto sí me lo tomé al extremo, las informaciones que comparto tienen que tener: verdad, bondad y sobre todo necesidad. No todo lo que se lee es realmente necesario compartirlo y hay grupos para todo.

Es como enviar una receta de cocina al grupo de finanzas del colegio, la receta es buena pero seguramente será mejor valorada en el grupo de amigas que cocinaCada mensaje tiene su público.

  1. Siempre termino con informaciones positivas.

No todas las noticias son malas, a pesar de que la balanza a veces parece dispareja. Todos los días se hacen nuevos descubrimientos o hay artículos que nos explican cómo facilitar ciertas labores o compartir nuevos conocimientos.

Así que dentro de tu plato diario de noticias, incluye leer o seguir a algún motivador, blog o página que dé este tipo de información, y que sea esto lo ultimo que lees todos los días. Ayuda muchísimo a que tu mente se quede con esa información y tengas más esperanza para el día siguiente.

Así como el cuerpo te pide limpieza, la mente también lo hace; cuando estás estresada y tus estados de ánimos son diferentes a los habituales, es bueno respirar y pensar: ¿De que nos estamos nutriendo?

Como toda dieta, existen diferentes versiones; puedes llevarla al extremo si te sientes en obesidad, inclusive, puedes salirte un día de ella, lo importante es recordar la actitud frente a las situaciones, porque la situación no cambia siempre será la misma.

En mi caso elijo qué leer, trato de mantener el equilibrio con lo que existe y con la realidad que nadie puede tapar.

Debo dar las gracias a Daniela Bascopé porque con ella fue que conseguí darle nombre a esta práctica que, siendo Comunicadora Social, no es sencilla de seguir. Les aseguro que con práctica se puede lograr y en vista de que a mí me ha funcionado, decidí compartirla en Asuntos de Mujeres, porque colapsadas nos sentimos todas y una ayuda nunca esta de más.

Les aseguro que su estado de ánimo en medio de la adversidad será otro.

Foto: Pixabay.