¿Cómo mantener una relación estable (o al menos cómo lo he hecho yo) en un mundo de redes sociales?

Durante toda la historia, la sociedad nos ha hecho crecer con la idea de que tenemos una misión ineludible en esta vida: conseguir pareja y mantener una relación estable.

Tus padres, tíos, primos mayores y por supuesto, abuelos, posiblemente fueron los primeros influyentes al respecto. 

Sin embargo, los tiempos de hoy son distintos y siguen cambiando. La manera como vivimos en esta época, no tiene nada que ver con el pasado y hay un factor que, según mi punto de vista, ha sido determinante: la tecnología.

Además de curiosos e innovadores artefactos, el mundo de hoy nos brinda el elemento desequilibrante que cambió todo: el acceso. Este acceso viene a través de los grandes protagonistas, de los reyes, de quienes rigen el universo.

Señoras y señores les presento a: LAS REDES SOCIALES.

Si nos ubicamos en un mundo (no muy lejano) donde el celular no era de uso masivo como ahora, tu novia(o), pareja o amiga(o) con derecho, tenía que ser de tu círculo cercano (entiéndase colegio, universidad, club social, gimnasio, cuadra, edificio, urbanización, etc.). Y la razón es muy sencilla: esa era la gente que frecuentabas y no tenías comunicación con nadie más.

Hoy conoces a alguien interesante en una reunión informal no regular… Ya va… Un segundo… ¡Hoy en día la gente se conoce a través de las redes sociales!

Entras a Facebook, te atrajo una persona que viste en las sugerencias de nuevas amistades, la solicitas, tienes un nuevo contacto… ¡Listo! Entras a Instagram, ves una foto de un grupo en el que sale etiquetada y/o mencionada la persona que llamó tu atención, das “follow”, recibes “follow back”, das un “like”, recibes “like” de vuelta (hagamos caso omiso a los que se dan “likes” en las últimas veinte fotos del perfil, ya que eso es considerado como un coqueteo agresivo) y después comienzan los “direct”… ¡Listo!

¿Qué hago yo?

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Llevo cinco años de relación con mi novia. Cinco años donde he presenciado una importante evolución de las redes sociales. Sobre todo en el “chanceo”, que pudiera llegar a ser una amenaza.

Sin embargo, yo soy de los que piensa que quién te la va a hacer, te la va a hacer. Quién está contento y tranquilo como está, ni que tenga acceso a todas las redes sociales. Quién no lo esté, podrá lograr su cometido hasta sin ellas.

Bajo estas premisas, creo que lo más importante es centrarse en realizarse como ser humano, para que tu pareja siempre siga embelesada por eso que le gustó de ti, y si te deja, para que otra persona pueda enamorarse de eso mismo.

En las redes sociales se mira lo que la otra persona quiere mostrar y no lo que somos realmente. Habrá que tener más cautela aún porque no se sabe si esa persona que elijas viene con el filtro que tiene en la publicación.

La redes también pudieran ser un problema, pero no por un posible acto de infidelidad o bueno quizás sí; pero no me refiero a un acto de infidelidad con una persona, ¡sino con el mismo teléfono! 

Aunque me considero tecnológicamente moderno, no guardo muy buena relación con los móviles. No me gusta “compartir” con gente que está pegada al teléfono, y mucho menos me gusta, cuando a veces soy yo quién cae en eso. 

A mí me tocó vivir mitad y mitad. La época cuando todavía no existían los celulares y, gracias a Dios, la de hoy en día. Con esta mezcla de temporadas he llegado a la siguiente conclusión:

Ver un impresionante paisaje en una publicación, leer un atractivo contenido en otra o recibir una esperada respuesta en un email, no tiene más importancia que el aquí y el ahora.

Compartir miradas, interpretar un gesto, disfrutar de un contacto físico, contagiar una sonrisa, celebrar un baile, secar una lágrima, saborear un beso, etc… ¡Son divinas experiencias que deberían abundar!

La tecnología ha hecho un maravilloso trabajo en acercar al que está lejos, queda de nosotros no alejar al que está cerca.