“Crónicas de la mujer invisible”: un problema de violencia real

Crónicas de la mujer invisible: un problema real

Tuvimos una conversación con la actriz, periodista y locutora venezolana, Marielena González @marielenaga, quien nos habló de la obra de teatro “Crónicas de la mujer invisible” , un espejo de la violencia contra la mujer en la sociedad y una gran oportunidad para entender el problema. ¡Entérate de los detalles!


Nos acercamos al 25 de noviembre, Día internacional de la eliminación de violencia contra la mujer, y a propósito de esta fecha tan importante, queremos recomendarles una excelente obra de teatro venezolana titulada “Crónicas de la mujer invisible”. 

Es una serie compuesta por tres monólogos en los que Diana (Beatriz Tícali), Sara (Sonia Villamizar) y Helena (Marielena González) nos muestran diferentes situaciones de violencia, pero todas con un elemento en común: un hombre que dice quererlas y que lo “demuestra” con celos, minimizaciones, palabras hirientes y golpes.

El director de la obra, Samuel Hurtado,  y el productor, Augusto Segnini, tenían la idea de llevar la obra a espacios públicos culturales como El Teatro de Petare y La Concha Acústica en Caracas, Venezuela; pero con el brote del COVID 19, se han retrasado los planes.

Sin embargo, la obra está disponible en la página del Trasnocho Cultural y es de acceso gratuito para todo el mundo. Muy pronto la podremos ver en carne propia y vivir esa bella experiencia en colectivo que nos brinda el teatro.

La  obra trata un problema real de salud pública al que no podemos darle la espalda.

  • El 30% de las mujeres sufren violencia por parte de su pareja.
  • En 37 países la violación no es un delito dentro del matrimonio.
  • 50% de los asesinatos de mujeres se producen en manos de parejas.

A través de los monólogos podrás entender e internalizar un problema actual.  Compártela con todxs, no solo con mujeres, los hombres también deben verla.

El 25 de noviembre se celebrará un teatro-foro a través de zoom para hablar sobre los monólogos y el problema social. Será moderado por el actor y psicólogo, Sócrates Serrano, acompañado por el equipo de la obra, psicólogos y organizaciones aliadas en Venezuela:

 

A mí me encantó la obra y me impresiona cómo muestra de una manera tan accesible, una situación tan difícil y compleja… Me sentí identificada con muchas cosas y por eso decidí entrevistar a la periodista, locutora y actriz, Marielena González, quien interpreta el papel de Helena, una mujer que sufre niveles de violencia extremos.

Hablamos de la obra, su actuación  y su opinión sobre la violencia de género:

Disfruten y léanla hasta el final.

 

Marielena González
Marielena González, una de las actrices de esta obra de teatro.

Cuéntame sobre el proyecto, ¿Cómo comenzó? Quién tomó la iniciativa para hacer la obra?

Crónicas de la mujer invisible es un proyecto bellísimo que fue ideado por Agustín Segnini, actor y productor, con quien yo he compartido muchos montajes y además, es un gran amigo.

Esto es un proyecto que ya tiene alrededor de un año trabajándose porque lo queríamos hacer para el año pasado, específicamente para el día de la lucha contra la violencia de la mujer, pero del 2019.

Pero por la situación país, dijimos que lo íbamos a hacer en el 2020 sin esperar al 25 de noviembre. Vamos a seguir trabajado y llevaremos este mensaje a todos lados.

Al inicio queríamos hacer un solo monólogo, el que hago yo. La idea era repartirlo por la ciudad de manera gratuita; llevarlo a los comunidades, al teatro de Petare, a La Concha Acústica; a los espacios públicos culturales. También queríamos que se sumaran instituciones. La idea era llegarle este mensaje a la mujer en la calle y la oficina.

Pero bueno, llegó la pandemia y todo paró, tuvimos que esperar aunque fue mejor la espera porque el proyecto creció.  Agustín Segnini le habló de este proyecto a Samuel Hurtado, gran productor de teatro y fotógrafo, y decidieron que Samuel lo iba a dirigir.

Así, decidieron hacer una obra más larga con dos monólogos más, uno que lo escribió Beatriz Tícali y también llaman a la actriz Sonia Villamizar. Así arman el paquete que se llama “Crónicas de la Mujer Invisible”

Por ahora no podemos ir a los teatros y hacer lo que teníamos pensado, pero eso sigue en pie, es un proyecto. Viene la fecha de la lucha contra la violencia hacia la mujer, y por eso decidimos publicarla online y gratis para que el mensaje llegue.

Cuando yo leí mi monólogo, quedé impactada y dije, yo necesito hacerlo.  Además me parecía un reto; era un compromiso conmigo y con las demás mujeres. Pero cuando leí los otros, estuve aún más convencida de que esto había que hacerlo y había que hacerlo así, con acceso para todo el mundo.

 

¿Cómo fue la interacción con las otras dos actrices, Beatriz y Sonia?

Nosotras tuvimos varias reuniones presenciales, no es lo mismo hacerlo por zoom que vernos.

Pasamos muchas horas juntas, en días distintos, hablando, no solo de los monólogos de cada una, sino de las experiencias amorosas, profesionales y nos nutríamos mucho. Y escuchando ¿A ti te pasó también esto? ¿Y a ti te decían así? terminábamos dándonos cuenta de que nos descalifican a todas.

De esas mismas reuniones, a nosotras nos acompañó en dos oportunidades Sócrates Serrano, actor y psicólogo, quien manejaba mucha información y con él tuvimos unas tertulias interesantísimas de conocimiento, de orientación, números, cifras (las pocas que se manejan en el país) y las experiencias.

Las tres tenemos edades muy distintas y es algo que se refleja en los monólogos, pero había cosas que contaba Beatriz que le pasan hoy en día, sobre todo con las redes sociales, y yo decía: eso me ha pasado a mí, a esta edad inclusive. El tipo con el que yo salía, que me quería controlar. Sonia también. O de repente asociabas y decías: cuando tenía tu edad también me pasaba esto y que tonta que me dejé.

Resulta que las tres coincidimos que las cosas que nos parecen cotidianas, por la costumbre, no son normales. Por ejemplo: Tú tienes 5 años con tu novio y él te grita, te discrimina o no te toma en cuenta, te ignora, te reclama por las redes sociales, te dice bruta. Eso va in crescendo a casos extremos como fue mi monólogo.

Todas estamos a tiempo de detectar señales y ver que eso no es normal; un grito, un control excesivo, celos que van creciendo. Hay que estar atentos, porque el maltrato no es solo de parte del hombre hacia la mujer, puede venir de la mujer al hombre y los gritos y el maltrato psicológico no es normal y no está bien.

 

¿Qué es ser una mujer invisible?

Una mujer que no se da cuenta de todas esas señales que le están viniendo, las alertas, las alarmas; es invisible porque ni ella misma se ve.

No es que sea invisible para los demás, porque cuando a ti te ignoran, cuando tu opinión no vale, cuando te irrespetan, cuando te maltratan sexual, física y psicológicamente obviamente tú eres invisible para los demás. Pero lo más grave es que tú seas invisible para ti misma, porque cuando tú no te das cuenta de esas alarmas y de esos avisos, tú no te ves y el resto del mundo te va ignorar y lo que puede venir es catastrófico.

Una mujer invisible es una mujer que no se da cuenta de lo que ella vale y es algo inconsciente.

 

¿Está bien dar consejos a tus amigas sobe cómo salir de una relación de violencia, si tú también formas parte de una? Es un elemento muy resaltante en el primer monólogo, el de Beatriz.

Fíjate cómo estaba ella, tan mal o peor que las amigas. No te voy a decir si está bien o mal, yo lo que creo es que independientemente de que tú des el consejo o no des el consejo, tú tienes que buscar ayuda profesional, porque uno desconoce, uno no sabe.

Si tú estás en una relación así de tóxica y no la desechas, ¿Cómo vas a dar un consejo? Hay que buscar ayuda profesional sin duda alguna.

Esto es sumamente delicado, tanto como la crianza. Uno no puede estar opinando con respecto a la crianza cuando esos no son tus hijos, por ejemplo. En el caso de una relación de pareja es igual, pero hay cosas que el que está metido adentro no ve, pero los que están afuera sí, entonces, hay señales.

Uno no les puede decir a las demás personas, mira, a ti te están maltratando, mosca que ese hombre te va a pegar, porque lo que se crea es una barrera de rechazo. Me parece que una manera de dar un buen consejo es ponerle a tus amigas, a tus panas, a tu familia, a tu mamá, la obra de teatro.

La obra tiene ese objetivo, mostrar. No es que te pongas tú a decirle “ese tipo no me gusta porque me da mala espina”, porque nadie va a tomar una decisión por lo que al otro le parezca. Se supone que tú estás enamorada, estás en una relación porque quieres estar.

Gracias a Dios a mí nunca me han pegado pero yo he tenido señales y he vivido cosas que conectaban con el monólogo de Beatriz, el de Sonia y con el mío en relaciones pasadas. Es que no existe que una mujer no conecte con algo.

Entonces, no me parece abordarlo como un consejo sin una ayuda profesional, porque puedes crear un rechazo, una barrera y a lo mejor lo que consigues es alejar a una persona que tú quieres y que quieres aconsejarle. Entonces buscar ayuda profesional o utilizar estas herramientas como el teatro, como esta obra.

 

¿Cuáles son las señales para darte cuenta de que tu pareja disfruta de tu miedo?

Yo no tengo la verdad en ese caso, pero cuando tú aceptas y cedes ante ese controlador y te irrespetas a ti misma, creo que ahí, te tienes que dar cuenta de que él siente satisfacción, porque tú renunciaste, tú te derrotaste, estás de brazos caídos.

Y no es que te enganches en una pelea, porque el miedo existe y muchas mujeres ceden por miedo. Pero cuando tú accedes y se hace su voluntad, esa persona siente satisfacción.

Fíjate, yo para hacer el personaje, para encarnarlo, leí mucho y pregunté mucho. Comencé a seguir a varios psicólogos que tratan estos temas de pareja. Me leí un poco de cosas.

Hay una amiga, que por cierto escribe para Asuntos de Mujeres, Evlyn Pérez de @pormistacones. Yo la contacté porque ella tiene un séquito de mujeres a su alrededor. Le dije: “Si bien no me vas a revelar fuentes de nada, necesito que me digas qué tipo de información es la que a ti te llega”.

No sabes todo lo que me contó, eso me fue nutriendo. Era de todo y a todas, de golpe, maltrato psicológico y personas que para ellas mismas no valían nada, que morirse era más fácil que tener que plantarse frente al maltratador. Eso era más fácil que decirle “te dejo”, me separo de ti aunque tenga hijos.

Las mujeres no abandonan eso por protección a su hogar, pero en el último lugar quedan ellas; protegen a sus hijos y a su hogar, pero no se protegen a sí mismas.

Lee este testimonio: “ESCAPAR DE LA VIOLENCIA PARA SALVAR DOS VIDAS, DOS VECES”

El tema de la madre que acepta vivir para y por su marido, y que además enseña a su hija a que “eso es lo que hay que hacer”  es un elemento importante en la obra ¿Qué enseñanza nos deja eso?

Que eso no puede ser así, que la experiencia que hayan vivido tus padres no tiene por qué ser la tuya. Somos personas completamente distintas y si en otro momento no hubo información, no había ayuda y las herramientas que tenemos hoy en día, la cosa cambió, hoy sí. Sea cual sea el problema que tengamos, nosotras no tenemos por qué repetir los patrones de conducta de los papás.

Si a ti eso te hace infeliz, tú no puedes repetir por el hecho de que existan parámetros sociales o porque simplemente sea lo convencional. Cuando la mamá le dice a Helena: “Hija, ese es su marido”, mientras la mamá  veía cómo le caían a piña a su hija y como la arrastraban por los pelos ¡No!

“Es que es un asunto cultural”, estoy hasta aquí del tema del asunto cultural (se toca la frente).  La cultura latinoamericana es sumamente machista, pero la europea también.

Por ejemplo: una vez, conversando con una señora mayor italiana le pregunté si su esposo le llegó a pegar.

  • Ella me dijo: “una cachetada”
  • ¿Y qué hizo usted en ese momento? – Le pregunté.
  • Y ella me dijo: “nada, porque antes era así, era tu marido”.

Entonces, si tu marido decidía darte una sola cachetada para que te callaras la boca, para que hasta ahí llegara el asunto, una lo aceptaba. Y ella me hablaba de la cachetada normal, de hecho, me decía que no es lo mismo un puño que una cachetada; ¡La cachetada es un golpe y es violencia igualito, a la edad que sea!

Al igual que una nalgada. Estuve asesorándome con psicólogos y una psicóloga infantil me decía que una nalgada es considerada maltrato. Entonces, igual pasa con la mujer… ¿Me diste una nalgada por ser imprudente? ¿Me diste una cachetada y eso no es un maltrato? Eso es violencia.

Hay un tema cultural, de generaciones, pero esto pasa hoy en día también en las nuevas generaciones si las mujeres jóvenes no detectan las cosas a tiempo. Además, ahora tenemos las redes sociales que es una manera de acoso, de control. Vemos normal el hecho de que el tipo te reclame cuántos likes te dieron en una foto, y si tú le contestas un comentario a alguien, eso puede ser un problema, ¿Eso es normal? porque tú me quieres y eres mi novio y ¿Es normal? No.

 

En la obra hay una parte en la que Helena dice que sentía ternura al ver a su pareja arrepentida, con lágrimas entre los ojos y pidiendo disculpas sinceras ¿Qué les dices a las mujeres que lo ven como Helena?

Que tienen que buscar ayuda profesional, porque tú no te sentiste bien antes del arrepentimiento, tú sufriste, te hicieron un daño y te lastimaron. Y puede que te sientas bien y estés tranquila y que vuelvas a confiar, pero tienes que buscar ayuda profesional porque no hay control.

Cuando estás sola en una situación semejante de violencia, y hablo desde la respuesta que me dieron los psicólogos, tienes que buscar la ayuda, porque sola difícilmente logras salir.

Puedes salir si estás en una situación como la del primer monólogo o la del segundo monólogo, pero cuando ya estás en la del tercer monólogo, no logras salir, si no es con ayuda profesional. Sin embargo, cuando se llega a estos extremos, en muchos casos, la mujer no busca ayuda, se resigna hasta que llega un final terrible.

 

La obra entonces te muestra la decadencia de las relaciones que viven violencia en distintas situaciones…

Sí, bueno, va mostrándote escenarios que van empeorando. Está narrado justamente para que tú desde el principio te des cuenta y digas: “Ah ya va, espérate un momentico”.

Yo lo que veo valiosísimo de la obra es que detectes por qué estás a tiempo, porque sabes de una amiga, de tu hermana, de tu mamá que está en proceso y ha vivido cosas como los primeros dos monólogos. Puedes hacer un llamado de atención y le preguntas a un especialista cómo tratar la situación  antes de llegar a una situación fatalista, como es la del tercer monólogo.

No es una obra para que la gente salga corriendo y se espante, sino todo lo contrario. Cuando yo vi el resultado final, me sentí en la obligación de mostrar esto a todo el mundo porque todas hemos pasado por cosas similares: casadas, solteras, jovencitas, adolescentes, divorciadas.

 

Al final de la obra, Helena dice una frase muy fuerte: “Maté al miedo, y él me mató a mí”. ¿Dejar de sentir miedo puede ser peligroso?

Sí bueno, en este caso lo fue, porque ella estaba solita. Esta mujer aceptó eso por mucho tiempo y fue fatídico para ella. Si estás sola, claro que sí, pero por eso es que hay que buscar la ayuda;  y te repito lo de los psicólogos, ya a ese punto todo puede ser tan contraproducente porque incluso, cuando tú estás sola sin ayuda y te enfrentas al agresor de esa manera, puede traer consecuencias gravísimas.

Por eso no puedes estar sola,  debes tener una asesoría psicológica y legal, tener  ambas para así enfrentarlo.

Sabes que cuando creé el perfil, con la ayuda de los psicólogos y lo que recogí de lo que me dijo Evlyn Pérez, entendí que hay conductas que se repiten en casi todos los casos: son mujeres con autoestima baja y ellas no están conscientes de eso y creen que no la tienen y se creen “arrechitas” (bravas).

Sin embargo, tienen una mirada sumamente triste, así las veas en las redes sociales con una gran sonrisa posando con el marido, tienen una mirada triste. Pero a mí me llamaba particularmente la atención eso, que se la dan de bravas y dicen: “A mí él no me va a fregar, yo me voy a atrever y me voy a ir pa´encima”. Y en este caso (Helena), se le fue pa’ encima y fue terrible.  Ella no tenía la ayuda profesional.

 

¿Qué crees tú que duelen más, los golpes o las palabras?

¡Ay! ambas, ambas duelen por igual.  A veces ni siquiera es palabra sino el silencio que puede doler tanto como un golpe en la costilla, como que te saquen el aire, como que te cacheteen. Los tres tipos de agresiones, físico, sexual y emocional te dan, te dan en tu ser, en tu autoestima, en tu dignidad, en tu ego.

El ego de la mujer es una cosa tan frágil y es tan vital. No es como que “ay, yo voy a desechar el ego y lo voy a dejar de lado”, no vale,  las mujeres somos así, por eso es que nos arreglamos, que nos queremos ver bonitas, ser agradables, gustar, por eso. No me refiero al ego desde el punto de vista de altivez, sino el significado y lo que es la mujer. Me parece que es como el corazón, un órgano vital, que cuando te lo golpean, se acaba.

 

¿Por qué todo el mundo debería ver la obra?

El teatro es un espejo. Uno de los principios del teatro es ser el reflejo de la sociedad, nos guste o no.

En este caso, es enfrentarnos a cosas que desconocemos o que no queremos ver; en este caso de la violencia. Tenemos que identificar y ver en este espejo que no es normal.

Cuando tú lo ves, ahí, reflejado en otra persona es cuando tú te das cuenta y dices “epa, esto me pasó a mí”, o “esto me puede estar pasando a mí”, o “esto le pasó a mi mamá”.

Hay que poner las alarmas a millón. Ese es el objetivo del teatro: mostrar y que los otros vean para que así actúen. Cuando tú ves en otras personas, tú reaccionas distinto a cuando tú lo sientes, o a cuando tú lo vives.

Entonces, la invitación es a que la vean, que inviten a sus amigas. Me parece que es un buen plan y excelente para que la discutan.

Esta obra no es nada más para las mujeres, es una obra que tienen que ver los hombres. Ellos tienen que entender y darse cuenta y decir “oye, yo como que hago esto y como que no está bien”.

Más allá del material que tienen ahí, pueden acudir a  la cuenta de @cronicasdelamujerinvisible. También pueden escribirnos a nuestras cuentas personales, y nosotros los remitimos a las instituciones y así podremos llevarlos adonde sabemos que las pueden ayudar.

Yo creo que ese es el camino contra la violencia. Ver, detectar y buscar la ayuda.

He recibido por DM preguntas y dudas de la gente y me marcan. Hubo una que me contó una operación rescate, inclusive. Una venezolana que residía en otro país tuvo que salir corriendo porque su novio la maltrataba, le pegaba y le caía a patadas y tuvieron que rescatarla. Corrió con suerte porque inmediatamente logró venirse a Venezuela, pero si ella hubiese logrado escapar y se queda allá, a lo mejor habría sido otra Helena, porque el agresor va y te busca.

Entonces, el teatro nos presenta una situación. Si vemos algo que no nos gusta, es porque está mal, y si está mal, comencemos a buscarle arreglo.

 

Fotos: cortesía.

 

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