Cuando la palabra es violencia

Hace algunos días leí un artículo que me alarmó: un hombre había sido condenado a 20 días de trabajos en beneficio de la comunidad, luego de que insultara a su hija, en su fiesta de cumpleaños y delante de sus amigos.

El problema se presentó específicamente cuando llegó la hora de los regalos, donde la niña recibió ropa y allí fue cuando el padre, delante de todos los invitados, le dijo: «no te va a caber la ropa, tienes celulitis y estás muy gorda«. Luego, al percatarse de que la niña había recibido un libro, le dijo: «no lo vas a leer porque eres muy vaga, tu no tienes dislexia sino vagancia«.

Después de este desagradable episodio, la niña presentó problemas estomacales y vómitos que la llevaron al hospital.

Esto es un ejemplo perfecto para explicar la violencia verbal, donde, con frecuencia, la víctima es mujer y el perpetrador del abuso es varón. El objetivo no es más que hacer que la otra persona sea objeto de burlahumillación, y pierda la autoestima.

La violencia verbal

Estamos acostumbrados a relacionar la violencia con los golpes, sin embargo, hay que tener muy presente que existe un tipo de violencia que, sin dejar cicatrices físicas, puede socavar la seguridad y autoestima de la víctima, mientras que el victimario se siente cada vez mejor. Estamos hablando de violencia verbal.

Se considera violencia o maltrato verbal cuando las frases ofensivas, acusaciones, insultos, amenazas, juicios, críticas degradantes y ordenes agresivas o gritos, ocurren entre dos personas constantemente.

Aceptar la violencia verbal por parte de tu pareja, jefes, familiares o amigos, puede desencadenar depresión, ansiedad, ataques de pánico, fobias, estrés postraumático o disfunciones sexuales. Además, es posible que pierdas tu vida social y que te alejes de tu familia y amigos, pues esta situación afectará negativamente todos los ámbitos de tu vida.

¿Cómo reconocer la violencia verbal?

Muchas veces, el maltrato verbal se convierte en rutina y, como puede resultar tan sutil, lo dejamos pasar. Comentarios, sarcasmos y reclamos pueden confundir sobre cuándo la víctima recibió o no un ataque.

Debemos tener claro que el abusador negará su responsabilidad hasta el cansancio, por lo que es importante que la víctima sea capaz de reconocer el abuso y comenzar a tomar acciones para detenerlo.

Recuerda, además, que la violencia física es precedida siempre por la violencia verbal.

Para reconocer la violencia verbal debes considerar que ésta normalmente ocurre a puertas cerradas, donde el victimario se convierte en otra persona completamente diferente a la que es en público.

Si te sientes dominada o intimidada por tu pareja o sientes impotencia, rabia, humillación, vergüenza o vejación por lo que te dice, NO LO DUDES, pon límites y distancia cuanto antes, porque es muy posible que estés siendo víctima de violencia y podría ocasionar serias lesiones permanentes y hasta irreversibles.

Pide ayuda si es necesario. Lo que el otro diga o haga no tiene que ver contigo, sino con sus inseguridades, con la necesidad de sentirse omnipotente, con tener el poder a costa de lo que sea.

Si eres víctima de violencia y necesitas ayuda o quieres contarnos tu historia, escríbenos a: hola@asuntosdemujeres.com