De la mamá que siempre busca la perfección, a la que se organiza mejor y disfruta la vida

mamá en cuarentena

La experta en productividad, Mónica Ávila Forero ( @monicaavilaforero ), nos cuenta cómo pasó de una vida estresante y de crisis, en la que ser mamá  y profesional durante la pandemia se convirtió en una locura, a otra en la que sí es posible organizarse y disfrutar todos los aspectos de la vida.


La primera consecuencia de esta pandemia es que la mamá perfecta se voló de la cuarentena de mi casa.

La disciplina positiva desapareció, los gritos son el nuevo tono de voz, la impaciencia ronda sin cesar como un fantasma, el despelote es el nuevo normal y las pantallas son para todxs con libertad.

Poco de la soñada «mamá perfecta» sobrevivió, sin duda se voló de la cuarentena.

¿Cuándo volverá la mamá?

Ni idea, así que tuve que ponerme a la tarea de ver cómo recuperaba o reconstruía algo de esa «mamá perfecta». Este estrés horrible pensando en la salud mental de mis hijos y la mía propia, no podía seguir.

Así que decidí, una madrugada en la que no podía dormir, pararme de la cama y revisar qué fue lo que hizo que «la mamá perfecta» se enloqueciera. Entonces, encontré que el caos llegó porque:

Perdí el control.

Llegó la ansiedad por la incertidumbre del futuro.

Perdí la rutina y llegó el reto de hacer de todo (colegio en casa, marido en casa, limpiada de casa, comida en casa), sin saber cómo hacerlo y querer hacerlo a la perfección.

En conclusión, perdí lo más importante, algo que he venido aprendiendo y promoviendo desde hace dos años: mi mentalidad productiva.

Me puedo imaginar alguna mueca en tu cara al leer “productiva”. Te entiendo, he leído varios comentarios diciendo: “No es el momento de ser productivo”, “No importa la productividad”, etc., Y en el caso de los niños, “Déjenlos tranquilos”, “No importan las rutinas”, “Que jueguen con libertad”, etc.

Estoy de acuerdo y en desacuerdo; y claro, a cada una de nosotras nos funcionan cosas diferentes.

Hace dos años sufrí de burn-out, por mi lucha de ser la mujer maravilla y exitosa como emprendedora con mi modelo de coaching a emprendedoras y emprendedores para hacer crecer su negocio y vivir una vida con menos estrés a través de una mentalidad productiva, y tener el tiempo que quiero para estar con mis hijos.

Me di cuenta de que necesitaba un nueva visión de mi vida y un sistema que me permitiera vivir la vida que quiero.

He aprendido de los mejores del mundo, y llegué a mi conclusión propia, que lo que necesitamos es ver nuestra vida como un todo, no una vida personal y otra profesional, y tener los hábitos y herramientas para caminar nuestra vida con una mentalidad productiva.

Esto nos permite hacer más en menos tiempo, enfocarnos en lo realmente importante, valorar cada cosa que queremos en diferentes aspectos de nuestra vida:  Negocios o trabajo, salud, pasiones o hobbies, dinero, relaciones, crecimiento personal, y tener la vida en armonía que cada una quiere.

¿Qué fue lo que hice?

Lo que hice fue decidir cómo podía recuperar el control y dejar de gastar mi energía en lo que no está en mis manos.

  • Me inspiré en la frase de Ali Krieger: «Puedes controlar dos cosas: tu ética y tu actitud frente a cualquier cosa», y en Marie Forleo, que dice que lo que podemos controlar son nuestras palabras, acciones, comportamiento, actitud, perspectiva, foco, esfuerzo y energía.
  • Hice una lista con cada una de estos elementos y decidí los que hago con intención ahora.
  • Con eso claro y muy motivada, creé la nueva rutina, porque creo 100% en el poder que tiene y me permita hacer lo mejor posible e ir teniendo nuevos hábitos, para aumentar la energía y así poder asumir todo lo que hay que hacer, pero sin esperar perfección, sino priorizando lo más importante para el bienestar de mi familia y mi negocio.

 

 

Con este trabajito voy evolucionando a la mamá real sobre la perfecta que se voló de la cuarentena. Poco a poco, un día a la vez, y creando la armonía para ir ajustando y adaptando mi vida a esta nueva realidad, sin culpas, sin remordimiento y lamentos. Progreso sobre perfección, Mamá real sobre Mamá perfecta.

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