Florencia Etcheves: «Creo en el derecho y la libertad de los cuerpos de las mujeres»

Entrevista a Florencia Etcheves en Asuntos de Mujeres

Florencia Etcheves es toda una personalidad en su Argentina natal.

Esta laureada periodista y activista por los derechos de las mujeres, ha volcado toda su experiencia al mundo de la literatura, escribiendo exitosísimas novelas que la han consagrado como una de las mejores escritoras de novela negra de América Latina.

Hablé con Florencia durante su paso por Madrid, donde vino a presentar su sexta novela, Errantes (Planeta, 2019), que habla del “poder de los débiles, y qué tan fuertes pueden ser los débiles si se juntan”.

 

Entrevista a Florencia Etcheves en Asuntos de Mujeres
«Errantes», último libro de Florencia Etcheves

 

La escritora

 

Luego de 24 años de carrera como periodista, decides dedicarte por completo a la literatura. Ahora eres escritora full time, ¿Se puede dejar de ser periodista?

 

Yo creí que si alguna vez dejaba el periodismo, era… Bueno, el traje que uno se quita y listo, no soy más periodista, chao, hasta luego.

Estaba convencida de eso hasta que dejé el periodismo (y ahora le pongo comillas a “dejé el periodismo”) y me di cuenta de esto que estás diciendo. No lo dejas nunca, siempre estás pendiente, siempre estás como cubriendo noticias; y si me preguntas qué soy, respondo Periodista. Escribo, también. Escribo novelas. Pero en la ficha del hotel escribo “Periodista”, es lo que soy.

 

¿Cuál es la diferencia más grande que encuentras entre tu vida de periodista y tu vida de escritora?

 

La administración de los tiempos. Es algo que me costó y todavía me cuesta. Yo trabajé durante 25 años en la televisión en donde «el tiempo es oro”, el tiempo es tirano y en donde el programa empieza a las 2:00 p.m. y empieza a ESA hora. No importa si te duele la panza, se te dobló el pie, se te corrió el maquillaje o se te quemó la casa; empieza a las 2:00 p.m.

Mi vida como escritora maneja otros tiempos, si bien tenemos un plazo de entrega, tienes un deadline de un año, entonces trabajar con deadlines tan largas, te plantea el desafío de administrarte el tiempo, porque si no, terminas en los últimos quince días corriendo como loca.

Estoy aprendiendo un poco a manejar los tiempos editoriales (que no son los tiempos periodísticos) pero lo primero, digamos, la primera diferencia notoria fue esa: la administración de los tiempos, el no tener un horario de noticiero, de pauta de maquillaje, de peinado…

 

¿Estás más relajada?

En ese punto estoy más relajada, pero, cuando empiezas a ser tu propia jefa, es un tema. Porque soy una jefa muy brava. Me entero ahora, porque yo nunca fui jefa de nadie, y me entero ahora de que soy mi propia jefa, que soy muy estricta.

Entonces a las 7:00 a.m. tengo que estar sentada escribiendo y aunque me acueste tarde, a las 7:00 a.m. tengo que estar frente al escritorio.

 

Entrevista a Florencia Etcheves en Asuntos de Mujeres

 

Hace poco entrevisté a la escritora e ilustradora colombiana Amalia Andrade, y me decía que para ella, el éxito, era poder levantarse tarde en la mañana…

 

Tiene razón, nunca lo había pensado, mira qué interesante.

Yo me levanto a las 7:00 a.m así sea domingo, y no es que me despierto sola, no, no, no, me pongo el despertador; porque siento que pierdo las horas. Todo el mundo tiene mejores horas en el día, yo rindo mucho en la mañana, después del almuerzo soy como una velita que se va apagando, no soy nocturna, se va el sol y me apago, no puedo pensar, nada…

 

¿Y cómo decides dar el paso de “voy dejarlo todo y me voy a dedicar a escribir”?

No fue de un día para el otro, fue todo un proceso. Cuando empecé estaba en la tele y escribir era el plan b, una cosa paralela pero menor, y esa cosa que era menor, empezó a crecer, a crecer y a crecer.

Y sentí que tenía las ganas y las pilas para ESA cosa que había sido menor y no para lo otro que había sido lo mayor.

Y empezó a desbalancearse de una manera tan atroz y en tan poco tiempo que empecé a sentirme muy infeliz. No quería ir a la tele, no quería hacer mi trabajo de periodista. Me daba mucha bronca eso porque me parecía muy injusto para con mis compañeros, para con el aire, para con las personas que estaban del otro lado; que una persona esté al aire y que no esté siendo feliz con lo que está haciendo me parece un horror. Creo que en algún punto se nota, yo sentía que se notaba.

Y en un momento supe que tenía que tomar una decisión, y mi fantasía era dejar la tele y dedicarme a escribir. Era una fantasía. En un momento me dije que tenía que bajar la fantasía a la tierra, porque no podía dejar de pensar en esa fantasía, y así lo hice.

Todo este proyecto y este proceso que te estoy contando me llevó un año más o menos, donde estuve evaluando los costos y los beneficios. Cuando uno tiene 20 años, comenzar de cero es nada; pero a los 46 años empezar de cero me generaba un vértigo atroz.

 

¿Y alguna vez te has arrepentido?

Jamás. Igual pasó poco tiempo (risas), pero no, no, no. No porque no fue una decisión que tomé en poco tiempo, ni una decisión que tomé bajo presión.

Yo en el canal estaba muy bien, en un noticiero fabuloso, con un equipo brillante, amigos, gente buena y divertida. No es yo estaba en un mal lugar y tenía la presión de “mi jefe…” ¡No! entonces eso me ayudó a procesar esa decisión tranquila durante ese año, porque no es que estaba en un lugar esquivo donde estaba siendo maltratada y tenía la presión, no.

Eso hizo que pudiera estar segura, me fui absolutamente segura, feliz y contenta y me dieron un ramo de flores enorme al aire y el aplauso de mis compañeros, con los que todavía me veo; me fui fabulosa, todo lo lindo lo conservo, no fue traumático.

 

Entrevista a Florencia Etcheves en Asuntos de Mujeres
Su cuarto libro es «Errantes»

 

 

El cuarto libro de Florencia: «Errantes»

 

«Errantes» es la cuarta novela de Florencia, una ficción que se adentra en el mundo de las sectas, de los suicidios entre adolescentes y de las apariencias. Su personaje principal, Carmen Hidalgo, es una periodista estrella de un canal de noticias que decide investigar el suicidio de tres adolescentes, y que enseguida descubre que su propia madre tiene algo que ver con el caso.

 

¡Este libro es una maravilla!, ¿En qué te inspiraste para escribirlo?

Mi punto de inspiración tiene siempre que ver con temas sobre los que yo quiero hablar. Las tramas y los personajes son las excusas para escribir de lo que yo tengo ganas de hablar en el momento que arranco.

Tenía en ese momento ganas de hablar del poder de los débiles, qué tan fuertes pueden ser los débiles si se juntan, si pueden – de alguna manera- plantarle cara al fuerte, al poderoso; y por otro lado, empezar a pensar quiénes son de verdad los débiles y los fuertes, cuál es ese prejuicio que a veces tenemos que creemos que una persona por cual o tal cosa es fuerte y en realidad no lo es y viceversa. Tenía ganas de hablar de eso.

 

Carmen, -el personaje principal-, es maravillosa, tiene muchos matices, cuéntame de ella.

 Es débil, ¿viste? No es la protagonista de su vida

Yo creo que Carmen pareciera ser la fuerte, es una mujer exitosa, bella, que trabaja en la tele, le va bárbaro, la gente la conoce, es profesional, pero al final es la más débil de todos.

Básicamente porque es una mujer que no es protagonista nunca, nada más de su programa de televisión; no es protagonista de su vida amorosa sino que es la coprotagonista de una historia de amor que no la tiene en el centro; y de pronto ella se encuentra con que tampoco es la protagonista en la vida de su madre, porque aparece en una foto con una niña que no es ella.

Nunca es ella, nunca le toca a Carmen.

En el único momento en el que le toca, es en la tele y de lo único que es protagonista es de un programa de TV, es muy poco eso.

Ella empieza a hacer un recorrido para intentar saber la historia de 3 suicidios, pero yo creo que la búsqueda de Carmen es una búsqueda de su protagonismo, de sus raíces, no sabe quién es su padre, y a mí me gustaba mucho cómo todo eso se conjuga, cómo toda esa persona prácticamente rota por todos lados, se para frente a un canal de TV y termina siendo influencer de ropa y de peinados para chicas que la siguen con devoción y son mucho más fuertes que ellas.

Digo, jugar un poco con la imagen que damos los que estamos en la tele y lo que en realidad somos cuando se va el maquillaje y se apaga la luz.

 

La protagonista es una periodista de TV, ¿Hay algún paralelismo con tu vida personal?, ¿Cuánto de ti hay en esta novela?

¡Nada, cero! Lo único que hay de mí en esa novela es Diego, que está basado en quien fue un gran colega que murió hace un año, y está dedicada la novela a él. Es lo único que tiene que ver con mi vida.

Cuando yo empecé a escribir Errantes, en realidad Carmen no era periodista, era actriz; tengo la novela prácticamente escrita con Carmen actriz, no periodista.

Lo que pasa es que en un momento yo sentí que siendo actriz, no la dotaba de una curiosidad lo suficientemente grande como para ponerse a investigar cosas que, a ver, la herramienta de un periodista es la curiosidad. Creo que sin curiosidad, no hay periodista.

Yo necesitaba a alguien que tuviera una necesidad extrema para averiguar y no me servía una Carmen actriz, por eso se me ocurrió que fuera periodista; algo a lo que siempre me negaba, exactamente por eso.

Igual después, debo decirte, que ya con la novela publicada, me di cuenta de algo que no me había dado cuenta en el proceso de escritura: que cuando empecé a escribir esta novela, estaba trabajando en la televisión y cuando terminé de escribir la novela, ya estaba fuera de la TV.

Hubo un proceso de despedida. Y yo creo, que a lo mejor, la necesidad que yo tenía de que Carmen fuera periodista y no actriz, tuvo que ver con ese proceso de despedida que estaba viviendo. Pero me di cuenta después, en el momento no lo vi así.

 

¿Crees que Carmen aparecerá en alguna otra de tus novelas?

No lo tengo pensado. Son como los tipitos y las tipitas (como decimos nosotros en nuestro país), están allí y si en algún momento por algo sobre lo que tenga ganas de escribir, algún tema, y me sirve Carmen, será Carmen… pero si no, será otra u otro… nunca lo pensé.

 

El libro toca un tema que está muy en la palestra pública que es el suicidio de adolescentes, el juego de la Ballena Azul, ¿Por qué decidiste tocar este tema en particular?

Exactamente por eso, porque a mí me hiela la sangre cómo la maldad se renueva y se cuela en todas las tecnologías y se cuela en todo.

Es como el agua, que cuando inunda, se mete en todos lados. Es como luchar con un fantasma, nunca le vas a ganar. ¿Por qué nos dan miedo las películas de terror? Porque a un delincuente común, probablemente el héroe le va a ganar, pero en una película de terror ¿Cómo le ganas a un fantasma? ¡No hay manera! es una competencia desigual.

Bueno, esto es lo mismo.

Cuando empecé a ver todo lo de la Ballena Azul me causó tanto terror, pero no por mi hija, ni siquiera lo analicé desde ese punto; me dio terror esto de decir: “Ay, cómo la maldad se cuela en todos lados, no se la puede esquivar ni en la seguridad de tu hogar”.

Por eso a veces, esas cosas que me quedan dando vuelta, las termino volcando en escenas de libros o en tramas.

 

¿Tienes algún gusto – considerando el tipo de novelas que escribes- por resolver casos o por darle su merecido a los malos?

 Sí, sí, sí. Todos tenemos el síndrome de la Mujer Maravilla, todas queremos hacer justicia, pero no somos quienes.

La justicia solo tiene que estar en mano de los jueces, poderes independientes y poderes judiciales independientes del poder político, difícil eso, pero así debería ser.

Pero sí, cuando ves que hay casos de feminicidio, pedofilia, trata de personas, etc, no puedo creer que no exista la justicia, no puedo creer que esa gente no esté detenida en prisión, cumpliendo condenas altísimas. Te agarra esta cosa de heroína y quieres apresarlos tú con el lazo de la verdad y la vincha [diadema, cintillo]. Y no, la verdad que no, como mucho puedo escribir un libro.

 

¡Pero eso es mucho! Porque ahí eres un poco Dios, ¿No?: Este es mi mundo, mis reglas y hago lo que me dé la gana.

¡Aahhh! Sí, en mis libros yo mato gente, revivo gente; hago a la gente mala, buena, las apreso, no los apreso. La ficción te permite hacer tu propio universo, tu propio mundo en donde las reglas de justicia son las que se te ocurren y te sirven, eso es lo lindo que tiene la ficción.

 

¿En qué países podemos conseguir tu libro «Errantes»?

 Ahora en Argentina, España y Uruguay, y en digital está en todos lados: Amazon, Apple, Casa del Libro y todas las plataformas.

 

El activismo de Florencia

 

¿Alguna vez has sentido discriminación por ser una mujer escritora o por ser mujer escribiendo novela negra?

No, nunca. Yo empecé a escribir novela negra en una época en la que tal vez el camino más difícil ya había sido allanado por otras mujeres. Como todo lo que nos pasa: hoy nosotras podemos estar aquí charlando porque hubo otras mujeres a lo largo de la historia que pelearon por nuestros derechos; y bueno, nosotras debemos pelear por los derechos que faltan para las que vienen, ¿No? esto de la sororidad feminista me parece maravilloso.

Entonces, la verdad nunca fui discriminada por ser mujer y escribir novela negra, al contrario, ni siquiera por mis colegas varones. Nunca. Y lo que me gusta mucho, que está sucediendo en mi país y también aquí en Europa -lo vi en la Semana Negra de Barcelona en enero-, es que cada vez hay más mujeres escribiendo novela negra, y que cada vez hay más hombres que leen a mujeres; porque antes había ese prejuicio de que a un autor varón lo leían hombres y mujeres, y a una autora sólo la leían las mujeres, porque las autoras mujeres sólo escribían novelas románticas.

Entonces ahí hay como un conjunto de prejuicios horribles: en primer lugar, el prejuicio de que un varón no puede leer una novela romántica, ¿Por qué no?, ¿Por qué un hombre no puede leer una buena historia romántica o leer una linda historia de amor?, ¿Por qué creemos que la novela romántica es sólo para las mujeres?

En segundo lugar, esta situación de creer que los hombres solo leen a hombres y las mujeres leemos a mujeres y hombres. Hay un montón de varones que me escriben y leen mis novelas y otras autoras argentinas, y en la Barcelona Negra, éramos un montón de mujeres.

El premio Pepe Carvalho lo ganó una mujer, Claudia Piñeira, amiga mía y escritora de lujo. A mí me parece que en la literatura negra, el thriller, el noir, las mujeres estamos ocupando un muy buen lugar y por lo menos yo, no quiero hablar por otras, pero hablo por mí, yo me sentí muy bienvenida.

 

Esto de por qué los hombres no pueden leer una novela romántica, todo es parte del sistema patriarcal que dicta que los hombres no pueden ser sensibles, que no pueden sentir, ni llorar… Pero poco a poco van cambiando las cosas

¡Claro! Yo a mi marido lo he visto llorar con estas comedias románticas de Meg Ryan, ¿Y por qué no puede un hombre llorar?, me parece FABULOSO.

Después, también le encantan las de ‘piñas’ (acción) y esas que son totalmente de testosterona, pero no hay géneros de hombres y géneros de mujeres, hay historias.

Después te interesará o no, a mí no me gustan las novelas románticas, pero no tiene que ver con el género, sino porque no es un tipo de literatura que a mí me atrape, porque yo necesito que la gente muera (risas). Ahora, si es una novela romántica, que en el fondo tienen un casito irresuelto, ahí ya me agarraste y me encanta el amor y todas esas cosas divinas que tienen que ver con el amor.

Es como los colores, no hay colores de hombres y de mujeres. El rosa es un color que lo usa el que tenga ganas, el celeste es un color que lo usa el que tenga ganas. Yo tuve suerte de escribir novela negra en esta época, claro. Antes las mujeres se ponían los nombres de los maridos para poder escribir…

 

Eres una gran activista por los derechos de las mujeres, ¿Qué es el feminismo para ti? ¿Dónde crees que estamos paradas ahora mismo en ese sentido?

A mí personalmente me parece que el feminismo es un estado de consciencia que me cambió la vida literalmente. Me cambió la manera de mirar todo, no solamente a las mujeres, a los hombres, a los libros, la calle, las publicidades; descubrí que había un universo que tenía naturalizado y cuando uno naturaliza, todo se cubre de miopía y se descorrió algo que las cosas que me llamaban la atención las empecé a entender. Para mí es un estado de consciencia que me cambió la vida para bien.

Y por otro lado, creo que las mujeres estamos paradas en muchos lugares distintos según lo que sucede en cada uno de los países. El punto en común es que estamos paradas. No estamos ni sentadas, ni arrodilladas, ni detrás, estamos paradas. Y en las marchas, lo que hay delante nuestro, detrás nuestro y al lado nuestro son mujeres, ya no estamos viendo la espalda de un varón del que estamos atrás.

En Argentina y agarro a España, creo que no solamente estamos paradas, sino que estamos en la misma lucha. Nosotras las argentinas estamos paradas, tratando de conseguir un derecho que es el aborto seguro, legal y gratuito entre tantos otros (pongo este ejemplo pero hay muchos otros). Aquí en España, ustedes que tienen aborto seguro, legal y gratuito, están paradas defendiendo que les quiten ese derecho que han conseguido. Hay un punto de unión maravilloso, estamos todas, cada una en su país, paradas, y a mí eso me parece que es un cambio en la historia.

 

Te veo con tu pañuelo verde en la muñeca, cuéntame un poco sobre cómo has vivido tú todo este proceso de reivindicación del aborto en Argentina, ¿cómo lo has vivido tú y qué crees que va a pasar con esto?

Con una intensidad tremenda, yo no concibo que una mujer sea obligada a parir, yo no concibo que en un país como el mío, que es un país avanzado cultural e históricamente en Latinoamérica (Argentina ha sido un país de un acervo cultural enorme), una niña de 11 años violada por su abuelo, sea obligada a parir, yo no lo puedo concebir. Yo no quiero eso para mi país. Ni yo ni muchísimas otras mujeres.

Creo en el derecho y la libertad de los cuerpos de las mujeres, creo que el aborto tiene que ser legal y gratuito, creo que no podemos morir por tomar una decisión sobre nuestros cuerpos; y esto que yo creo también lo creen un montón de mujeres más.

Y se generaron lazos enormes con las mujeres más impensadas, con mujeres con las que yo nunca en mi vida me llevé porque me caían terriblemente mal, y ahora me encuentro hermanada en esta lucha, con un montón de diferencias en las que nunca vamos a coincidir, pero en esta vamos codo a codo y eso me parece espectacular.

En Argentina estamos en un año electoral, este año son las elecciones presidenciales, y por primera vez el aborto está en la agenda de todos los candidatos, tanto para los que están a favor como para los que están en contra, pero está en la agenda.

Se está hablando de la decisión del cuerpo de las mujeres, algo que antes era algo de lo que no solo no se hablaba, sino que se murmuraba, se susurraba, se escondía en la alfombra por el estigma que tenía que ver.

Yo creo que tarde o temprano el aborto va a ser legal en Argentina, no se puede ignorar el futuro, el futuro no les pertenece a quienes quieren obligarnos a parir, por lo que tarde o temprano, el aborto va a ser legal en la Argentina. Ojalá que sea temprano porque en el medio se mueren mujeres…

 

Recuerdo que el Rabino Sergio Bergman, secretario de ambiente y pro-vida, escribió un tuit donde decía que él no estaba de acuerdo con el aborto, pero que era necesario considerarlo como un problema de salud en Argentina

Es un problema de salud pública porque es una intervención médica. Mi país es un país que tiene salud pública, hay salud privada también para quien la pueda pagar; pero en mi país, la salud es gratis.

Una persona que no puede pagar, tiene acceso a todo lo que tiene que ver con la salud. El aborto es la única práctica médica que es clandestina… ¡imagínate! Una operación de algo que sea hecha en un galpón y no en un hospital.

Como bien dijo esa persona, es un tema de salud pública, entonces tiene que ser tratado así oficialmente y como en la Argentina, la salud pública es gratuita –te puedes operar del corazón gratis- esto también tiene que ser seguro, legal y gratuito.

Después, la mujer que tenga los medios para pagar una clínica, donde a lo mejor el lugar sea más bonito, bueno, también está muy bien, pero te tienen que garantizar el problema de salud de manera gratuita como todo proceso de salud en Argentina.

 

Al final, las que no pueden hacerlo en privadas, y por ende las más perjudicadas, son las más pobres.

¡Obvio! ¡Siempre! En todas las situaciones, las más pobres van a ser las más vulnerables, pero en lo que tiene que ver con el aborto, incluso yo he conocido casos de mujeres de dinero que se han practicado abortos en consultorios muy espléndidos y terminan con problemas de útero gravísimos y que no pudieron ir a denunciar a ese profesional porque es ilegal.

Si bien primero toca a los más vulnerables, lo clandestino cuando tiene que ver con la salud, te puede matar igual. No importa el bolsillo que tengas, si tienes mucho dinero o poco.

 Fotos: Planeta.