Para las discusiones con tu pareja: Time out!

Cuando decidimos mudarnos con nuestra pareja, no falta quien nos insista en que NUNCA debemos irnos a dormir peleadas con el susodicho.

Sin embargo, en la vida real (no la de las revistas o Instagram) no siempre se puede cumplir con esto.

Yo tardé en constatarlo, ya que no fue sino hasta los “30 y muchos” que me mudé con quien hoy es mi compañero. Y hoy, después de casi dos años de convivencia, creo que ese precepto social NO es una meta realista; al menos no en todos los casos.

Bien sea porque la discusión se presente poco antes de acostarte o porque estás tan cansada, molesta y con sueño, que no estás en el mejor estado para tener una conversación constructiva; o porque sencillamente resolver sus diferencias ameritará más que una simple conversación.

Lo cierto es que no siempre podrás acostarte a dormir feliz con él como todos aspiran. Y eso no está bien ni mal, ¡Es así y ya! No es el fin de la relación.

Como seres humanos que somos, no siempre podremos resolver de inmediato estos impases para estar en un permanente estado Zen con nuestras parejas, así que no te recrimines ni frustres por eso.

 

Dormir tranquila o dormir furiosa, he ahí el dilema

 

Planteémonos el siguiente escenario: es lunes, son las 9:00 pm y de pronto se desata una acalorada discusión con tu pareja. En paralelo, se está haciendo tarde y al otro día debes hacer una importante presentación en tu trabajo… ¿Qué haces?

Algunos cederán sus puntos solamente por acabar con la discusión e irse a dormir, quienes se trasnochen buscando una solución aunque corran el riesgo de no encontrarla o también quienes sencillamente se acuesten rabiosas a dormir con su pareja.

En lo personal, he descubierto que no soy capaz de dormir con el motivo de un gran disgusto a mi lado, ya que para descansar necesito relajarme y en esas circunstancias no lo consigo.

 

Por eso, quiero compartir contigo lo que para mí ha sido un “extintor de incendios” y me ha ahorrado agotadores desvelos

 

EL TIME OUT!

 

Así como cuando éramos niños, pedíamos “tiempo fuera” para atender algún asunto pendiente antes de seguir jugando, me parece válido pedirle a nuestra pareja retomar la conversación al día siguiente, pero no dormir juntos esa noche.

Con esto no busco promover la huida de los problemas, ni la desunión familiar, quiero simplemente plantear una alternativa que a mí me ha resultado útil porque:

1) Me ha permitido retomar las situaciones desde la serenidad, y con ello aumentar las posibilidades de llegar a un posterior consenso y conciliación con mi pareja.

2) Me ha salvado de padecer una noche de rabia e insomnio, lo cual aprecio como un acto de gentileza conmigo misma y con mi salud emocional.

Así pues, si no cuentas con una habitación extra en casa, puedes habilitar un rincón para el descanso.

Por pequeño o improvisado que sea, les servirá (alguna vez a ti y alguna vez a él) para descansar en terreno neutro, bajar las revoluciones y acordarse de todas las razones por las que decidieron estar juntos en la misma casa.

Por mi experiencia, hoy creo que aparte de amor, buena comunicación y paciencia, el “kit para la sana convivencia” debería incluir un espacio físico – aunque sea pequeño y/o improvisado- para practicar estos necesarios “time out” en caso de pelea. Te garantizo que este espacio puede ser un extintor de incendios cuando parece que todo arde entre ustedes.

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Foto: Unsplash.