Emigré, cambié de carrera y ahora tengo un spa…

Hola, me llamo Antonieta Vital. Soy venezolana, odontóloga y especialista en Endodoncia. 

Ejercía mi profesión junto a mi esposo en la Isla de Margarita, Venezuela, hasta hace tres años; pero dos cosas determinaron nuestra decisión de irnos del país.

Un día cualquiera nos asaltaron a mi esposo, a mi suegro y a mí. Buscamos a mi suegro en el banco y me imagino que alguien del allá avisó que éste llevaba dinero en efectivo consigo, porque justo al salir y estacionarnos en un lugar, un hombre armado se montó en el carro y nos quitó todo, mientras que otro nos apuntaba desde afuera. Lo demás es historia, pero tengo que confesarles que esto me traumatizó. Me volví loca, paranoica y sentía que me perseguían por todos lados.

Por otro lado, nos empezó a afectar también la falta de material para hacer nuestros tratamientos…

Decidimos que era hora de irnos…

Cerramos el consultorio, agarramos las maletas y nos fuimos a Estados Unidos con la idea de estudiar. Entonces, llegamos a instalarnos en casa de mis papás después de seis años de independizarnos…

Al menos los teníamos a ellos, pero no es fácil dar ese paso así como así.

Llegamos a Miami, y en el estado de la Florida, revalidar tu carrera, exige presentar dos exámenes muy difíciles para poder entrar a la universidad a hacer un postgrado en odontología general que dura dos años. Mientras tanto, no puedes ejercer, obviamente.

Por cosas del destino, nuestra residencia llegó antes de comenzar con ese proceso académico y durante ese período nos manteníamos con nuestros ahorros. Y ahí comenzaron a cambiar mis planes y esa semillita que tenía sembrada por los temas estéticos, comenzó a aflorar.

Así que mientras mi esposo decidió prepararse 24/7 para sus exámenes de odontología, yo decidí estudiar estética y comencé a trabajar en un spa muy famoso en Miami, donde me encargaba de hacer extensión y queratina de pestañas. Yo estudiaba en las mañanas y trabajaba en las tardes, y, sin duda, esto me ayudó mucho económicamente.

Pero entre una cosa y otra, mi sueño era independizarme, tener algo mío, que tuviera mi filosofía de trabajo y cuidado estético, así que decidí pedir un crédito para negocios pequeños…

Y empezamos.

Mi sueño se hizo realidad, y el 21 de enero abrimos Lakshmi Beauty & Skincare, un sitio de estética médica donde no solo trabajo por la belleza de mujeres y hombres, sino también por la estética y la salud de mis pacientes. Por eso, practico tratamientos médicos estéticos con pequeñas y efectivas intervenciones.

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En mi centro, hago el Plasma Rico en Plaquetas y Ultralift, un tratamiento de rejuvenecimiento facial para estimular el colágeno de la piel.

También, practico el famoso “Facial Vampiro”, un tratamiento facial de microagujas. Se trata de una especie de lápiz que se pasa por la piel para crear microcanales en ella, y así producir una activación del colágeno y la elastina.

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Éste es un buen tratamiento para las manchas en la piel, cicatrices producidas por el acné y la rosácea; además, devuelve luminosidad y trabaja en las líneas de expresión.

Las celebridades de Hollywood lo aman.

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A fin de cuentas, ayudar a otros a sentirse más bonitos y satisfechos con su apariencia es una tarea que me gusta mucho. Ahora estoy encargada de todo, me siento tranquila y diferente. Han pasado tres años desde que me fui de Venezuela y llegar hasta lo que tengo hoy, significó recorrer un camino nada fácil, es necesario volver a empezar y en mi caso, en una rama distinta a mi práctica profesional, pero estoy muy enfocada.

Les confieso que al principio tenía un dilema con el cambio de ejercicio profesional, pero yo no nací odontóloga y me di cuenta de que tengo capacidad para hacer cosas diferentes y las hago muy bien.

Eso me tiene contenta.

Si quieres conocer Lakshmi Beauty & Skincare en Miami, ingresa a mis redes sociales:

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Instagram: @Lakshmi_lashdesignEmprendimientos