Clara Sánchez: “La independencia sentimental es el siguiente reto que las mujeres tenemos que conquistar”

¡Amamos leer a autoras maravillosas! Y Patricia Rosas-Godoy (@patrirosasgodoy) entrevistó a una de las escritoras favoritas de la casa: la española Clara Sánchez, autora de best sellers increíbles que nos han tocado muchísimo. Hoy hablamos de su más reciente novela, Infierno en el paraíso un libro muy mágico que te recomendamos con los ojos cerrados. 


Clara Sánchez (Madrid, 1955) es una de las autoras más importantes del panorama literario español.

Sus novelas -maravillosas todas-, han roto records de ventas en todo el mundo y han recibido el Premio Planeta (El cielo ha vuelto), Premio Alfaguara (Últimas noticias del paraíso) y Nadal (Lo que esconde tu nombre), entre otros muchos.

Además de ser así de brillante, es una mujer increíble, con las ideas clarísimas, que te hipnotiza con sus palabras y te atrapa con su dulzura. 

Tuve la suerte de conversar con Clara, a propósito del lanzamiento de su trabajo más reciente, Infierno en el paraíso (Planeta, 2021), un thriller espectacular que cuenta la historia de Amina, una princesa árabe que sueña con salir de su jaula de oro; y Sonia, una chica española que necesita darle un golpe de timón a su vida.

Lee esta entrevista hasta el final, porque Clara no solo habla de su último libro, que te recomiendo a ojo cerrado, sino que también nos da consejos para gestionar a “La Cabrona” y escribir más y mejor.

Clara Sanchez libro

 

¡Bienvenida a esta entrevista!

Clara, cuéntanos, ¿cuál fue el chispazo para esta novela?, ¿cómo empezó a gestarse?

Se puede decir que está basado en hechos reales, pero con una tensión poética.

Siempre me ha fascinado la Marbella de los jeques árabes, cuando venía la familia real saudí; todo ese mundo de dinero y despilfarro dentro de una vida cotidiana como la del pueblo de la Costa del Sol, que vive del turismo.

Esos dos mundos juntos me parecía que formaban un espacio surrealista donde la gente estaba con bikini y pareos, pero también convivían con personas con sus velos integrales, las chilabas, las aballas; es como la precariedad y el dinero; la vida normal y el poder y el lujo. 

Era algo que me venía dando vueltas en la cabeza, y claro, eso se fundió con otro asunto que viene de lejos y que he pensado mucho: lo que pasó con la princesa Latifah, que saltó a la palestra pública con un vídeo viral.

Yo conocí su historia en el año 2000, cuando ayudó a escapar a su hermana Sansa. He rastreado y son muchas las princesas árabes las que se han intentado fugarse de esas “jaulas de oro”.

Estos casos me han llevado a reflexionar sobre el papel de la mujer en esos países árabes y el papel de las mujeres en nuestros países también.

Se me quedó grabada esa imagen y por eso Amina, la de la novela, es muy parecida físicamente a Latifah. La Latifah de la realidad la quise meter en un palacio real saudí, que existe, pero en Marbella, que también existe.

De ahí nace esta trama que en la superficie es un thriller psicológico cruzado con sentimiento, odio, venganza, celos, etc.

En el fondo hablamos más de la dependencia, de la libertad.

¿Escribiste con consciencia esta perspectiva feminista en el libro o es algo que simplemente surgió?

Yo nunca he querido escribir una novela militante.

Un escritor en lo que escribe pone su dimensión moral, aunque no quiera caer ahí.

Está mi dimensión moral de feminista, pero yo no he querido escribir una Sonia que sea una guerrera feminista; ella va aprendiendo que la identidad de la mujer tiene un valor. Sonia empieza a descubrir que ella puede decidir, llega el momento en que tiene que decidir y decide porque puede.

Se va haciendo fuerte.


¿Te gustan las entrevistas? Aquí hay otras que le hemos hecho a autoras increíbles:


Sonia es un personaje que empieza perdida, abrumada y un poco débil; pero la vida le cambió de manera vertiginosa. Ella crece en la adversidad.

¡No lo pudiste haber dicho mejor!

Ella se va a ver envuelta en una tela de araña y crece en la adversidad. Cuando sale de esta aventura es una chica con recursos, una persona mucho más fuerte.

Nosotros no nacemos fuertes, la vida te va ofreciendo los obstáculos que tienes que saltar para crecer; hay mujeres que no pueden saltar esos obstáculos porque no las dejan, como el personaje de Amina. Se ven atrapadas.

La mujer occidental tiene los recursos de poder solucionar su vida pero la libertad siempre entraña un riesgo, el riesgo del abismo. Se tiene que tener mucha fuerza. Lo que vemos fuera es el abismo.

Toda elección representa una renuncia y a veces no queremos renunciar a lo conocido

Ahí está. La libertad es una palabra que nos llena la boca, pero hay mujeres como Amina que no son libres.

Luego nos venimos a nuestro lado y nos encontramos con el uso que nos deja la sociedad y hasta qué punto tiene una persona la libertad de tomar riesgos en su vida. La clave de la novela es la libertad en todos sus ámbitos y la capacidad de decisión.

El poder de decidir con velo o sin velo.

Solemos creer que el dinero nos da libertad, pero esta novela nos dice un poco lo contrario, ¿no?

Es lo contrario. También hay una reflexión más allá de la libertad y la dependencia, y es que las mujeres occidentales (porque lamentablemente, las árabes no), estamos conquistando espacios de independencia económica pero todavía nos falta la dependencia emocional.

Esa dependencia es aquella que, por ejemplo, hace que mujeres maltratadas ni siquiera sepan que están siendo maltratadas. No hemos conquistado ese terreno todavía.

Nos vemos muy sometidas a lo emocional, a tener que tener una pareja, a tener que tener hijos. La presión social.

Yo lo veo en mi hija como lo veo en mí,  “que si se te pasó el tren” “que si esto, que si aquello”; a un hombre nadie lo fastidia de esa manera.

Esa independencia sentimental es el reto siguiente que las mujeres tenemos que conquistar, entender que si alguien no se enamora de nosotras no pasa nada, que si alguien no nos elige no pasa nada. Todavía estamos ahí.

Se lo sigo oyendo a las chicas jóvenes. No somos incompletas por depender sentimentalmente de nadie. Parece trivial, pero no lo es en absoluto.

Los casos de Latifah, Amina y todas estas princesas árabes, son casos extremos de lesa humanidad pero luego cuando pasamos a nuestra vida occidental, nos encontramos con que todavía debemos superar muchísimos retos emocionales, que también se ven en la novela en casos sutiles como es el caso de Sonia.

En cuando a los Derechos Humanos de estas mujeres árabes, ¿qué crees tú que pasa con Occidente, que siendo testigos de esto sistemáticamente se da la vuelta?

Bueno, poniéndonos en contexto con la novela tenemos a esta gente rica, poderosa y multimillonaria.

Occidente está podrido porque tiene otros intereses, cómo el petróleo, que esta gente saudí les da. Entonces eso crea impunidad.

Esta gente mira para otro lado, no se le ha hecho mucho hincapié y eso crea impunidad, entonces se saltan los Derechos Humanos en general.

Uno de esos derechos son los de estas mujeres, que son princesas que tienen unas subidas peligrosísimas en alta mar porque tienen que HUIR de donde están. No disfrutan de la vida. No se sienten libres como seres humanos.

Lo que hace Occidente es mirar para otro lado porque necesitan su economía o petróleo; de allí ya no entro, porque no entiendo más de economía. Pero parece ser esto lo que impide que nos importen estos derechos humanos y fundamentales que se violan.

A estos jeques les debe dar en la llaga que sus hijas, llenas de oro y lujos, traten de huir a más no poder. Y claro, Occidente habla de esto como cosas anecdóticas o exóticas que pasan en otros países, pero a nosotros no nos tocan.

Se están violando los derechos humanos y nadie dice ni pío. Es una vergüenza.

Ellas pueden disfrutar de todas las riquezas, pero no las tienen, no son de ellas. Es por eso que, a través de esta novela, yo quería reflejar ese mundo en contraposición con Sonia, que es una chica que vive en un mundo distinto.

Las madres de la novela son muy importantes. La madre de Amina la quiere, pero en el fondo es manipuladora, porque está metida en ese sistema y no conoce otra cosa.

Hablemos de Clara, la escritora

¿Siempre supiste que querías ser escritora?

Siempre. Quizás por las condiciones de mi niñez.

Yo me sentía muy inadaptada. Por el trabajo de mi padre teníamos que cambiarnos mucho de sitio y siempre tenía que adaptarme a una cosa nueva, colegio nuevo, calle nueva; y yo me sentía muy perdida.

El anclaje que encontraba lo encontraba en la literatura, veía un libro y me arrojaba hacia él.

Luego, escribir mis sentimientos me liberaba. Mi familia era muy melodramática, mis padres eran como de una obra de teatro de Tennessee Williams, era un panorama horroroso de celos y pasión.

Yo enseguida aprendí lo que eran los celos y el amor desmedido.

La literatura, la escritura y el cine eran un escape para mí. Yo con nueve años compraba entradas para el cine, vivía en Valencia y me iba sola y me pegaba cuatro horas de cine para no estar en mi casa.

¿Tienes alguna rutina para escribir?

Bueno, depende.

Primero es la cosa de la imaginación, darle la vuelta a aquello sobre lo que quieres escribir, luego ya me pongo (muchas veces a mano), a escribir mis ideas y luego las ordeno en la computadora.

Escribo todo el día, ¿sabes? No escribo de tal hora a tal hora, sino que prácticamente estoy todo el día escribiendo, con intervalos de cosas que tengo que hacer y si no me fluye nada, no me fuerzo.

Tengo épocas de más vagancia y otras más intensas en las que doy mi 100%.

¿Cómo lidias con esa vocecita que tenemos en la cabeza que te dice que no eres suficiente o lo estás haciendo mal? Nosotras, en Asuntos de Mujeres, la llamamos “La Cabrona”.

Sí, en efecto tengo a la cabrona y la seguiré teniendo, pero lo que hago es procurar no hacerle caso e ir separándome de ella.

Escribir por lo que empecé a escribir cuando era niña, ese placer de pasar a un mundo paralelo y recupero esa sensación de que no escribo para algo sino escribo por pasión; cuando escribes para algo estás perdida.

El mundo de la escritura es muy cabrón, vas a tener frustraciones y bloqueos. Yo recurro a hacerlo porque lo hago, pero sin esperar nada. El placer y el resultado está en que lo has hecho y que es BUENO en sí. Escribir esperando resultados es muy frustrante.

¿Cómo trabajas los bloqueos?

Los bloqueos no los trabajo.

Camino mucho y es como si se me agitaran las neuronas, se me vienen muchas ideas cuando camino.

Ahora, cuando llego a casa, muchas veces se me olvida lo que he pensado durante la caminata, pero sí me oxigeno mucho.

Yo no puedo escribir como si estuviera en una oficina, es decir, en un ordenador por ocho horas. Mi escritura es de salir a caminar, de ir y de venir; es como hacer algo que me remita a algo de la infancia y que siento que es un juego.

El bloqueo se me va pensando que es un juego.

¿Cómo se vive sabiendo que eres considerada una best-seller?

No siempre lo he sido y tengo la sensación de que eso le pasa a otra persona.

Cuando se vende mucho, siento que le está pasando a otra persona, no me influye mucho. Es reconfortante, sí. Pero no me influye.

Cuando alguien lee lo que yo escribo, lo veo como un regalo.

¿Alguna recomendación para las mujeres que quieren escribir?

Confíen en ustedes. Sobre todo, no traten de imitar a otros. Admiren lo que otros escriben, pero no imiten. Escriban como son.

Yo admiro a muchísima gente. Es inevitable para escribir, no admirar. Como mujeres te pongo tres ejemplos: Mercè Rodorera, Natalia Ginzburg y Alice Munro.


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