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Gaby Pérez Islas: “La pérdida te va a modificar, pero tú decides si te cambia para bien o para mal”

gaby pérdida

La tanátologa mexicana, Gaby Pérez Islas (@gabytanatologa), publica “Cómo curar un corazón roto”, una edición revisada y ampliada que cumple 10 años, y nos da información valiosa y útil para atravesar un duelo y sanar nuestra pérdida.


Creo que a la mayoría nos da mucho miedo hablar de la muerte, sobre todo cuando hablamos de la propia o de la partida de un ser querido. Lo sé, he pasado por ahí millones de veces. La muerte se vueve un tema invisible, inexistente e innombrable.

Por eso creo que cuando alguien atraviesa un duelo por la pérdida de un ser querido, no sabemos cómo acompañarlx ni qué decir, y la persona afectada debe enfrentarse con soledad a un dolor muchas veces insoportable.

Cuando empecé a leer “Cómo curar un corazón roto”  me di cuenta de los errores que he cometido a la hora de acompañar a alguien que atraviesa un duelo, de lo complicada que se vuelve la situación cuando una persona fallece repentinamente a causa del Covid o cuando he subestimado otras pérdidas tales como una ruptura amorosa o un cambio de país, que pueden causar dolores tan similares y profundos como la muerte.


Porque la muerte es un cambio inevitable, porque no volveremos a ser las mismas después de la pérdida, pero como dice la tanatóloga Gaby Pérez Islas, mejor conocida como @Gabytanatologa en Instagram y autora de este fabuloso libro: no volvemos a ser lxs mismxs, pero sí podemos ser mejores.

Tuve el placer de hablar con esta mujer quien, además de un gran conocimiento acerca del tema, transmite mucha paz y esperanza.

Aquí comparto con ustedes lo que me dijo. Espero que les sirva o puedan dárselo a quien lo necesite.

¡Ah! Y nunca olvidaré esto: Las personas no se arrepienten de lo que hicieron, sino de lo que dejaron de hacer durante su vida. Yo creo que vale la pena revisar cómo estamos viviendo las nuestras, para que al final del camino, no tengamos ni una sola deuda.


También puedes escuchar la entrevista en todas las plataformas digitales, ¡No te la pierdas!


Diez años después: un capítulo dedicado a la pandemia

Debido a la pandemia, este libro tuvo una actualización, porque se originó un nuevo tipo de duelo, en el que no tenemos tiempo de despedirnos de nuestros seres queridos que partieron por el Covid. ¿Qué vio usted desde que comenzó la pandemia?

“Cómo curar un corazón roto” va a cumplir  11 años y nace por una necesidad que yo tenía. Yo soy tanatóloga, trabajo con enfermos terminales y personas en proceso de duelo y pensé: “¿cómo no hay un libro que fuera un tanatólogo de bolsillo?”

Había otros libros que abordaban este tema, pero con una visión extranjera de la muerte, diferentes y fríos; no con ese calor latino que nosotrxs tenemos por nuestros seres queridos. Me di entonces a la tarea de escribirlo.

En México ha sido un fenómeno editorial y se ha posicionado en el corazón de las personas cuando alguien tiene una pérdida.

Al cumplir 10 años por su aniversario, decidimos hacer esta nueva edición revisada y actualizada con nueva portada y nuevos interiores, le dimos un refresh total con nuevo contenido.

Tuvimos que tocar el Covid. Cuando yo escribí este libro, no tenía ni en mis peores pesadillas la idea de que iba a llegar una pandemia que nos iba a alejar de todos nuestros rituales funerarios y de la capacidad de reunirnos, de recibir un pésame y un abrazo que te contuviera. Por eso me di a la tarea de escribir un capítulo enfocado en este tema.

En este capítulo busco arrancarnos la culpa, del qué hubiera pasado si, y de todas estas trampas de arena que existen en el juego de golf qué es el duelo. Busqué hacer entender que todos  hacemos lo mejor que hemos podido con los recursos que tenemos y las circunstancias en las que estamos; que no nos juzguemos y que seamos nuestros amigos.

¿Y quién mejor para narrar esto que los dolientes, sabes?

Por eso, entrevisté a muchxs de mis pacientes, que generosamente compartieron su historia, tan fresca y tan sentida para poder ponerla al servicio de los demás

Es un documento valiosísimo que tiene sugerencias sobre cómo despedirte cuando no pudiste hacerlo, cómo cerrar ese ciclo, ejercicios que te ayuden a poder darle un cierre a algo que parece haberse quedado abierto.


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¿Es peor el duelo de una persona que se ha muerto por Covid?

Depende de quién era la persona y qué significaba para ti. Pero digamos que sí es peor, en el sentido de que en una muerte por enfermedad nos da la posibilidad de ser una mejor versión ante el enfermo: cuidarlo, acompañarlo y sostenerle la mano. Ahora no, con Covid debes recluirlo, no puedes estar a su servicio y esto lo ha complicado mucho.

Una muerte repentina siempre ha sido la peor muerte para el que se va, pero es la peor para el que se queda. Las enfermedades prolongadas nos daban el tiempo para prepararnos y despedirnos, pero el Covid junta lo peor de los dos mundos y nos deja con el sabor de que se arrebataron una vida, que no se cumplió el destino que se hubiera cumplido de otra manera.

Sinceramente creo que todos morimos cuando vamos a morir, y que sea por Covid, por un asalto o un choque, son utensilios en los que se basa el destino para llevarse a cabo.

En el momento de la muerte, la culpa casi siempre aparece. Cuando alguien muere solemos pensar: yo no lo visité suficiente, no compartí con él/ella, no lx cuidé. ¿Se presentan a tu consulta muchas personas con estas culpas?

Totalmente, y ahora con el Covid otras más porque se presentan con el “yo lo contagie, yo llevé el virus a mi casa” y al final, nadie hace esto apropósito. Todos somos víctimas de una pandemia y al final las cosas pasan como tenían que pasar, no como quisiéramos que pasara.

Debemos recordar que de lo que ocurre, el 10% está en nuestras manos y el otro 90% no. Por eso, revisamos qué historia se cuenta con respecto a tu pérdida, porque lo que verdaderamente nos daña no es solo la pérdida, sino la historia detrás, donde “yo soy el malo” o “yo tengo la culpa”.

Te pongo un ejemplo de un paciente mío: su papá murió y él me decía que él era culpable porque él tomó la decisión de llevarlo al hospital y que si no lo hubiera hecho, a lo mejor habría vivido. Yo le dije que eso era imposible de saber, no se podía tener certeza de eso, y si hubiera muerto en casa. Él estaría aquí mismo diciéndome que se sentía culpable por no haberlo llevado al hospital.

Siempre que no nos gusta lo que pasa nos vamos a pelear con la realidad.

Hablando de arrepentimientos, muchas personas, por ejemplo con enfermedades terminales, siempre piensan en lo que dejaron de hacer y generalmente se arrepienten. ¿Qué les dirías a estas personas y a sus familias?

El mejor tipo de muerte es morir sin deuda, y no me refiero a que le debas o no dinero al vecino, sino que no te debas a ti mismo no haber vivido y no haber disfrutado tu vida.

Shakespeare decía que lo que teníamos que hacer antes de morir era vivir. Simple y sencillamente vivir.

Creé un podcast llamado Después de la pérdida como una herramienta que ayudara a las personas durante la pandemia a llevar el duelo durante este tiempo.

Hay que vivir despedido, y eso en tanatología significa que le hayamos dado las gracias a quien tenemos que agradecerle, que le hayamos pedido perdón a quien tengamos que habérselo pedido, que hayamos dicho te quiero, abrazado y besado suficientes veces. De esa manera entonces, vivo despedido.

¿Cuándo se puede considerar que una pérdida es grave, por más minúscula que otrxs la vean?

En tanatología no comparamos las pérdidas. Primero porque el que gana pierde, nadie quiere tener la peor pérdida. Y la peor pérdida es la que estás viviendo.

Sin embargo, esta pregunta es útil porque nos enseña cuándo es momento de darnos cuenta de que necesitamos ir a una terapia tanatólogica. La respuesta es cuando nos estamos quedado atoradas en una etapa del duelo.

El duelo es un proceso que se transita en cinco etapas. No van en un orden lineal, y puede que vengas y vayas, te regreses y las vuelvas a vivir. Cuando te quedas estacionado en una de estas etapas y otros empiezan a notarlo, ahí es.

Puedes quedarte en la negación, que es cuando, por ejemplo, ves a esas personas que dejan todo el closet de su familiar fallecido intacto, aquellas que están en negación y piensan que quizás su ser querido va a volver en cualquier momento, a pesar de que falleció hace tiempo.

Ahí necesitas ayuda para que el duelo no se vuelva patológico.

En tu libro mencionas que, algunas veces, tres meses después de la muerte de nuestro ser querido, nos sentimos peor que al principio, ¿por qué?

Eso es el camino correcto. Vamos a suponer que muere una amiga muy cercana a mí con quien salía siempre. Al principio no va a ser tan fuerte porque aún me va a quedar la gasolina de esos últimos momentos que vivimos juntas, pero al pasar los meses ya la voy a extrañar porque hace mucho que no la veo.

Al principio todos te apoyan, pero después desparecen. La gente asume que tú ya pasaste tu duelo. Pero estás en la peor etapa, porque la ausencia duele.

En el terreno de las pérdidas somos muy analfabetas emocionales, por eso yo hablo de qué decir, qué no decir, qué hacer y qué no.

Tenemos que aprender a blindarnos de los comentarios que nos hacen a la hora de un duelo, y tú mencionas esto en el primer capítulo del libro. ¿Cómo lo logramos?, ¿por dónde comenzamos?

La gente van a decir comentarios que no son apropiados por ignorantes, porque no han vivido un duelo y también hay otro grupo que dicen las cosas con cierta maldad y que acentúa el sentimiento de culpa.

 También hay personas bien intencionadas que te dicen cosas inteligentes y que se preparan para decir cosas empáticas diferentes a “Dios sabe lo que hace”, “por algo pasan las cosas” ,“algo tendrías que aprender de eso” o “échale ganas”.

Estos comentarios te generan una culpa porque hace que quienes viven el duelo piensen, si yo hubiera actuado distinto, ¿esto habría pasado?

Si tú has dicho estos comentarios, no te juzgues, porque no lo sabías. Cuando aprendes sobre esto cambia tu vocabulario y tu manera de estar ahí para el otro.

¿Cómo podemos detectar cuando una persona –o nosotras mismas- estamos evadiendo el duelo?

Esto suele pasar y lo vemos cuando nos sobrecargamos de trabajo para no sentir. Hay que recordar que no hay duelos express, tenemos que pasar a través del dolor.

Cuando una persona no puede hablar de la pérdida, porque en el momento se le quiebra la voz, sabemos que ahí todavía hay infección y el duelo no se ha sanado. Si la persona puede hablar sobre ello de manera normal y sus hábitos más importantes de sueño, alimentación y actividad no se han visto alterados, puede responder a que sea una persona resiliente y haya tomado bien esta pérdida o que ya haya estado preparado porque la persona ya venía sufriendo mucho.

La muerte no es solo algo que arrebata, también es algo que alivia. Habría que ver también el caso en particular, pero hay veces en las que la persona verdaderamente haya logrado un estado de tranquilidad genuino y haya vivido rápidamente su duelo por las razones que te dije.

Incluso, hay veces en las que nos sentimos mal por sentirnos bien, por estar tranquilos después de una pérdida. A veces el estar bien puede ser muy genuino, y otras, evasión. Hay que observarlo muy bien y sobre todo respetar a esa persona.

¿El acompañamiento debe ser igual en un duelo por muerte, por una ruptura o por migración?

Lo bonito de la tanatología es que es un traje hecho a la medida. Yo voy viendo qué es lo que necesitas, qué perdiste y cómo lo perdiste para validar tu dolor, y enseñarte con evidencias claras de tu propia historia de vida qué herramientas tienes para poder salir adelante.

El duelo migratorio es un tema muy especial. Ahí siéntate y analiza si tú estas cargando también el dolor de otra generación, cuál es tu nueva realidad y si estás cargando el dolor de otros. En el caso de un bebé que no nació, hay que darle un peso a las expectativas que se tenían. En el caso de una ruptura amorosa es lo mismo.

En todos estos casos se debe tomar un punto de la resiliencia y tomar la decisión de seguir adelante y de no morirte por tus muertos, sino vivir con ellos.

Toda pérdida significa un cambio que no deseamos.

La pérdida te va a modificar, pero tú decides si te cambia para bien o para mal; entonces es bueno acomodar lo que yo tengo para no terminar como un ropero con muchos cajones abiertos que no termina yéndose de boca porque todo el peso lo tiene hacía adelante, hacia lo no concluido. Debemos cerrar todos los cajones, para estar preparados para lo que venga.

No porque una ola te haya revolcado el mar va a parar.

¿Cómo sé que mi corazón está sanando después de un duelo, sea por la causa que sea?

No hay pérdida lo suficientemente grande al que el amor no le gane. ¿Cómo lo sé? Cuando empiezo a sentir paz de nuevo; la paz se parece mucho a la felicidad.

Cuando me siento tranquilo, puedo hablar de lo ocurrido, puedo hacer ejercicio, me vuelvo a reconectar con la vida, me vuelvo a maravillar por las cosas de la vida, y en general, me abro a nuevas posibilidades.

Cuando acepto algo que pasó, no quiere decir que le doy like o que me gusta lo que ocurrió, sino que recojo los pedacitos de mi corazón y sigo adelante.

Si algo nos han enseñado nuestros muertos es que la vida se acaba y tengo que vivirla bien. ¿Para que voy a quedarme estancada en un duelo y seguir triste, cuando ahí no hay homenaje? El homenaje está en seguir con su legado y volver a sonreír.

¿Qué debemos evitar durante un duelo?

El alcohol, el cigarro, el juego… Todo lo que tiene que ver con el camino de la adicción.

Lo que puede empezar como una copita de vino, puede terminar en un hábito y lo importante es no resbalarnos en el abuso y en el consumo de sustancias que nos harán daño.

Todo lo que sea un comportamiento compulsivo, incluyendo la limpieza y el trabajo, y se vuelve en algo codependiente para tratar de llenar vacíos emocionales con cosas materiales. Eso no funciona.

¿Cómo haces para gestionar tanto dolor de otras personas?

Es una profesión hermosa y tienes que involucrarte. Lo que pasa es que yo no soy testigo del dolor, es una disciplina que hace la diferencia porque yo sumo algo a su proceso.

Escuchar a una persona, acompañarla, validar su dolor, dejar que se exprese, abrirle nuevos caminos y oportunidades es maravilloso; yo lo considero una misión de vida.

Para evitar el burnout tengo varias técnicas. Una es que cuando me voy de vacaciones me desconecto de TODO, me acerco mucho a la naturaleza, a mi perro. Me acerco a la calidez y eso hace que se rellene mi tanque de gasolina para seguir dándole.

¿Dónde podemos conseguir tu libro?

Está en todas las librerías, Buscalibre, Amazon, en Audiolibre, en Kindle, etc.

En mi página web: gabytanatologa.com.mx  también está mi libro y mis otros cinco libros para que se acerquen a toda la tanatología.

Leer sobre tanatología es leer sobre la vida y cómo vivirla con intensidad.

Gracias a Editorial Diana y Planeta por permitirnos leer este libro y entrevista a su autora.

Imágenes: Planeta


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