Dejé la píldora anticonceptiva y descubrí otra versión de mí

pastillas anticonceptivas

Sí, las pastillas anticonceptivas te pueden ayudar muchísimo si sufres de Ovarios Poliquísticos, sin embargo Ysabel (@ysabelvel) dejó de tomarlas. ¿Qué le pasó? ¿Qué cambios vio en su cuerpo mientras las tomaba? Aquí te lo cuenta


SOP y la píldora anticonceptiva

Desde mi primera menstruación (menarquía) mis reglas fueron irregulares e impredecibles.

Casi al mismo tiempo de mi desarrollo aparecieron unos cuantos vellos gruesos en mi mentón y bozo, lo que llevó a que mi mamá y yo decidiéramos consultar al ginecólogo.

A los 16 años fui dagnosticada con Sindrome de Ovarios Poliquísticos (SOP), una condición caracterizada por irregularidad menstrual y esos molestos vellos (hirsutismo), entre otros síntomas que varían y no se curan, pero que se controlan con el uso de pastillas anticonceptivas.

Aún recuerdo cuando el doctor me dijo: “cuando quieras quedar embarazada en el futuro, vas a requerir un tratamiento para ayudarte; por ahora debes tomar estas pastillas”.

El doctor sugirió que hacer más ejercicio, comer menos azúcar y carbohidratos simples, podían ayudar a manejarlo.

En una oportunidad hice una pausa de dos meses y la regla no aparecía. Al consultar con mi ginecólogo, se trataba de un quiste funcional en uno de mis ovarios; el susto fue mayor cuando lo vi totalmente negro en la pantalla del ultrasonido.

Ahí debí esperar a que la regla bajara.

Había otras opciones: tomar un medicamento especial o talvez operarme.

Gracias a Dios la regla bajó y se comprobó mediante otro ecosonograma que el quiste, que no era más que la acumulación de sangre, se había disuelto.

El episodio confirmó lo que el médico me insistía: dejar las pastillas anticonceptivas sería prácticamente una locura.

Así que esta dependencia a la píldora me hizo buscarlas por todas partes en plena crisis venezolana.

Las mandé a traer del exterior, las pagué en dólares -y hasta en euros-, busqué marcas alternativas con componentes similares, porque cuando se trata de terapia hormonal para SOP, no sirve tomar cualquier píldora anticonceptiva.

En todo ese proceso había desarrollado una dependencia a la pastilla que era un poco más frívola, y se debe a sus efectos embellecedores.

Las mujeres que tenemos SOP, además del hirsutismo que se resuelve sin mayores contratiempos con depilación definitiva, sufrimos de los rigores del cabello graso y la piel con tendencia al acné.

En mi caso no era la piel, ¡mi cabello era el problema!

Cuando dejaba de tomarme la pastilla anticonceptiva, era tan grave el efecto, que me tenía que lavar el pelo dos veces al día debido a la gran cantidad de grasa que producía.

Por más productos que usara para controlar esta grasa, nada funcionaba. Además, que el estrés que me causaba toda esta situación contribuía a que el cabello se me cayera en cantidades industriales.

Tenía miedo de dejar el medicamento, no solo porque podía comprometer mi función reproductiva, sino también porque me iba a volver “fea”, y en esa fealdad no me reconocía a mí misma.


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Deje las pastillas

Aunque el SOP no se cura y el tratamiento con anticonceptivos es solo paliativo, suspender la función de los ovarios y mantener un estilo de vida saludable por muchos años como yo lo había hecho, pudo regular mi ciclo menstrual con el tiempo.

Descubrir esta información, unido al hecho de que las píldoras ya eran imposibles de conseguir en Venezuela, me llevaron a suspenderlas con todo el miedo del mundo.

El indicador de que las cosas iban bien con la suspensión de las pastillas era que la regla comenzó a venir como un reloj suizo, con una precisión que jamás había tenido, aunque el rebote de la grasa en el cabello fue desafiante.

Informándome en Internet en páginas especializadas, comprendí que se trataba de un proceso normal propio del despertar del ciclo ovárico que había estado suspendido por muchos, muchos años.

Después de tres meses, la grasa de mi cabello disminuyó bastante, pero tuve que aceptar que mi pelo tiende a ser graso, como era el de mi papá que, por cierto, no tenía ovarios.

Hace dos años dejé la píldora. Mi menstruación sigue viniendo de forma regular, mi ginecólogo ha validado que todo está bien y que no hay razones médicas relacionadas con el SOP -salvo que la elija como método anticonceptivo-, para seguirla usando.

Otro descubrimiento de dejar las pastillas anticonceptivas fue encontrar que mis emociones son naturalmente fluctuantes.

Toda la vida había creído que era un mito eso de que las mujeres nos alteramos emocionalmente antes de la menstruación y que sentimos todo con más intensidad.

Yo no lo creía porque nunca lo había vivido, digamos que mis emociones eran “planas”, y creía que las demás mujeres exageraban.

Así que después de suspender las pastillas, descubrí esa inusitada intensidad, tuve que experimentar sus olas y coletazos emocionales y se me hizo difícil integrarla, aceptarla y manejarla.

Una verdad científica es que las hormonas sintéticas afectan, no solo el funcionamiento de nuestro cuerpo, sino el de nuestro cerebro.

Nadie duda que las pastillas anticonceptivas han sido un gran descubrimiento que nos empoderó de nuestra sexualidad permitiéndonos manejar nuestra fertilidad.

Pero asumir que son la única vía para manejar una condición de salud como el SOP es generalizar.

Cada caso de SOP es distinto y cada ginecólogo tiene su visión, sin embargo, es muy importante que no te vuelvas dependiente a un medicamento por miedo o por razones estéticas.

El conocimiento –real y científico– nos da poder y los especialistas están para aclarar todas nuestras dudas.

Descubrir esta nueva versión de mí, más llorona, a veces más irascible, con un cabello fino que debo lavar interdiario, ha llevado mi amor propio a otro nivel.

Photo by Reproductive Health Supplies Coalition on Unsplash


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